Lo Poco Que Queda De Mi
Tengo una cita con Dios a las 5:50
y el diablo me espera en la esquina al 10para las 6
tengo una cita con vos mujer de pelo largo
que eres mezcla de diablo y de Dioscuando plantas un beso.
Hay un desfile de modasde Victoria Secret un poco después
y me fumaré algunos cigarrossi me queda tiempo después del café.
Tengo que andar con cuidado para no cuidarme
que podría perderme el peligro que habitaen tu vientre
tengo que ser muy astuto para ser un idiota
y dejarme llevar por el viento por lascosas que pasan.
Tengo que andar muy anteto para no perderme detalle de ti
y si hay que nombrarlo de un mododiré que te amo por llamarlo así.
Por ti, descubro lo poco que queda de mí
si me voy es por ti cada paso que doy, cada pez en el mar
todo tiene sentido por ti incluso, lo poco que queda de mí
incluso, lo poco que queda de mí.
Déjame plantado y no vengas paraextrañarte más
ponle la sal de lo incierto como ya tú lo sabes
cansado de andarte buscando vine a encontrarme
harto de nunca encontrarme por andarte buscando.
Deja que te imaginecon tus jeans añejos y tu saco gris
ponte los tenis de siemprey cámbiate el pelo para sorprender.
* Por ti, por ti, por ti todo tiene sentido por ti
cada paso que doy, cada pez en el mar.
Mis mejores momentosy hasta mis malas rachastodo tiene sentido por ti, ,incluso lo poco que queda de mítodo tiene sentido por ti.
Mi tiempo, mi historia, mis mejores glorias.
viernes, diciembre 08, 2006
viernes, diciembre 01, 2006
Oaxaca
"Se siente chingón"
Antes limpiaba parabrisas de los automóviles que esperaban el cambio de semáforo en el Crucero de Cinco Señores. Hoy los incendia mientras están estacionados.
A sus 11 años de edad, “El Dany” es todo un rebelde que cuida la barricada instalada por la APPO en esa zona de Ciudad Universitaria. Su antiguo lugar de trabajo se llama ahora “La Barricada de la Muerte”.
El sábado pasado, después de marchar casi 20 kilómetros, ataviado con una franela roja (de aquellas que solía usar para su trabajo) como máscara, “El Dany” participó en los enfrentamientos contra la Policía Federal Preventiva regresando las bombas de gas lacrimógeno que estos lanzaban.
“Ya ni me queman”, presume orgulloso ese talento encontrado después de tres años de mendigar todos los días una moneda en las calles de la ciudad a cambio de limpiar los coches de “los burgueses”.
“Se siente chingón”, me contaba ayer, rememorando cómo había incendiado junto con otros de sus compañeros un automóvil que se encontraba sobre la calle de Alcalá.
“Primero le aventamos bombas molotovs y luego gasolina…Rapidito, rapidito se prende”, cuenta con su rostro de niño cubierto por una franela roja perforada a la altura de los ojos.
“Ahora estamos aquí en la barricada porque somos pueblo, puro pueblo”, alza la voz, tratando de emular a esos los dirigentes de su movimiento cuando realizan discursos en alguna movilización o en alguna marcha.
“El Dany”, dice que si tiene padre, no lo conoce. Que su mamá se regresó a vivir a un pueblito de la sierra sur y que desde hace tiempo vive con amigos y familia.
Muchos de los que el sábado se enfrentaron con la PFP y que luego incendiaron automóviles son como “El Dany”, aunque “El Dany” seguro que es un caso extremo por su edad. Los otros quizá perdieron la esperanza de encontrar un trabajo digno, un estudio, o una oportunidad en otro momento de sus vidas y ahora vinieron a dar esta amalgama que primero tenía el rostro de un maestro rural y que ahora usa pasamontañas.
La definición de un chavo banda aplica para muchos de estos integrantes del movimiento rebelde: Son jóvenes desempleados, se dedican al trabajo no reconocido, a lo que los arroja a las calles, a reunirse en las esquinas y tomarlas como refugio y punto de encuentro, tienen una fuerte rivalidad con “la tira” (la policía), manejan un lenguaje callejero, “un caló que mezcla elementos provenientes de orígenes diversos: el lenguaje pachuco, el lenguaje de la onda, las lenguas indígenas y las jergas marginales, que al mezclarse con expresiones inventadas por chavos, se convierte "en un lenguaje incomprensible para el extraño".
Provienen de padres inmigrantes, indígenas y campesinos, son los jóvenes de la submetrópoli. Su comportamiento es una forma de escandalizar a la sociedad entera, para gritarle que ahí están, que existen, que los tomen en cuenta.
“Sino hubiéramos quemado los autos, tú no estarías chingando aquí con que te dé una entrevista”, rebate en algún momento de la plática “El Dany”. Un niño que quiere ser escuchado.
Antes limpiaba parabrisas de los automóviles que esperaban el cambio de semáforo en el Crucero de Cinco Señores. Hoy los incendia mientras están estacionados.
A sus 11 años de edad, “El Dany” es todo un rebelde que cuida la barricada instalada por la APPO en esa zona de Ciudad Universitaria. Su antiguo lugar de trabajo se llama ahora “La Barricada de la Muerte”.
El sábado pasado, después de marchar casi 20 kilómetros, ataviado con una franela roja (de aquellas que solía usar para su trabajo) como máscara, “El Dany” participó en los enfrentamientos contra la Policía Federal Preventiva regresando las bombas de gas lacrimógeno que estos lanzaban.
“Ya ni me queman”, presume orgulloso ese talento encontrado después de tres años de mendigar todos los días una moneda en las calles de la ciudad a cambio de limpiar los coches de “los burgueses”.
“Se siente chingón”, me contaba ayer, rememorando cómo había incendiado junto con otros de sus compañeros un automóvil que se encontraba sobre la calle de Alcalá.
“Primero le aventamos bombas molotovs y luego gasolina…Rapidito, rapidito se prende”, cuenta con su rostro de niño cubierto por una franela roja perforada a la altura de los ojos.
“Ahora estamos aquí en la barricada porque somos pueblo, puro pueblo”, alza la voz, tratando de emular a esos los dirigentes de su movimiento cuando realizan discursos en alguna movilización o en alguna marcha.
“El Dany”, dice que si tiene padre, no lo conoce. Que su mamá se regresó a vivir a un pueblito de la sierra sur y que desde hace tiempo vive con amigos y familia.
Muchos de los que el sábado se enfrentaron con la PFP y que luego incendiaron automóviles son como “El Dany”, aunque “El Dany” seguro que es un caso extremo por su edad. Los otros quizá perdieron la esperanza de encontrar un trabajo digno, un estudio, o una oportunidad en otro momento de sus vidas y ahora vinieron a dar esta amalgama que primero tenía el rostro de un maestro rural y que ahora usa pasamontañas.
La definición de un chavo banda aplica para muchos de estos integrantes del movimiento rebelde: Son jóvenes desempleados, se dedican al trabajo no reconocido, a lo que los arroja a las calles, a reunirse en las esquinas y tomarlas como refugio y punto de encuentro, tienen una fuerte rivalidad con “la tira” (la policía), manejan un lenguaje callejero, “un caló que mezcla elementos provenientes de orígenes diversos: el lenguaje pachuco, el lenguaje de la onda, las lenguas indígenas y las jergas marginales, que al mezclarse con expresiones inventadas por chavos, se convierte "en un lenguaje incomprensible para el extraño".
Provienen de padres inmigrantes, indígenas y campesinos, son los jóvenes de la submetrópoli. Su comportamiento es una forma de escandalizar a la sociedad entera, para gritarle que ahí están, que existen, que los tomen en cuenta.
“Sino hubiéramos quemado los autos, tú no estarías chingando aquí con que te dé una entrevista”, rebate en algún momento de la plática “El Dany”. Un niño que quiere ser escuchado.
Diego Osorno
Tomada de www.freakescribe.blogspot.com
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