viernes, diciembre 01, 2006

Oaxaca

"Se siente chingón"

Antes limpiaba parabrisas de los automóviles que esperaban el cambio de semáforo en el Crucero de Cinco Señores. Hoy los incendia mientras están estacionados.
A sus 11 años de edad, “El Dany” es todo un rebelde que cuida la barricada instalada por la APPO en esa zona de Ciudad Universitaria. Su antiguo lugar de trabajo se llama ahora “La Barricada de la Muerte”.
El sábado pasado, después de marchar casi 20 kilómetros, ataviado con una franela roja (de aquellas que solía usar para su trabajo) como máscara, “El Dany” participó en los enfrentamientos contra la Policía Federal Preventiva regresando las bombas de gas lacrimógeno que estos lanzaban.
“Ya ni me queman”, presume orgulloso ese talento encontrado después de tres años de mendigar todos los días una moneda en las calles de la ciudad a cambio de limpiar los coches de “los burgueses”.
“Se siente chingón”, me contaba ayer, rememorando cómo había incendiado junto con otros de sus compañeros un automóvil que se encontraba sobre la calle de Alcalá.
“Primero le aventamos bombas molotovs y luego gasolina…Rapidito, rapidito se prende”, cuenta con su rostro de niño cubierto por una franela roja perforada a la altura de los ojos.
“Ahora estamos aquí en la barricada porque somos pueblo, puro pueblo”, alza la voz, tratando de emular a esos los dirigentes de su movimiento cuando realizan discursos en alguna movilización o en alguna marcha.
“El Dany”, dice que si tiene padre, no lo conoce. Que su mamá se regresó a vivir a un pueblito de la sierra sur y que desde hace tiempo vive con amigos y familia.
Muchos de los que el sábado se enfrentaron con la PFP y que luego incendiaron automóviles son como “El Dany”, aunque “El Dany” seguro que es un caso extremo por su edad. Los otros quizá perdieron la esperanza de encontrar un trabajo digno, un estudio, o una oportunidad en otro momento de sus vidas y ahora vinieron a dar esta amalgama que primero tenía el rostro de un maestro rural y que ahora usa pasamontañas.
La definición de un chavo banda aplica para muchos de estos integrantes del movimiento rebelde: Son jóvenes desempleados, se dedican al trabajo no reconocido, a lo que los arroja a las calles, a reunirse en las esquinas y tomarlas como refugio y punto de encuentro, tienen una fuerte rivalidad con “la tira” (la policía), manejan un lenguaje callejero, “un caló que mezcla elementos provenientes de orígenes diversos: el lenguaje pachuco, el lenguaje de la onda, las lenguas indígenas y las jergas marginales, que al mezclarse con expresiones inventadas por chavos, se convierte "en un lenguaje incomprensible para el extraño".
Provienen de padres inmigrantes, indígenas y campesinos, son los jóvenes de la submetrópoli. Su comportamiento es una forma de escandalizar a la sociedad entera, para gritarle que ahí están, que existen, que los tomen en cuenta.
“Sino hubiéramos quemado los autos, tú no estarías chingando aquí con que te dé una entrevista”, rebate en algún momento de la plática “El Dany”. Un niño que quiere ser escuchado.

Diego Osorno

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