domingo, enero 25, 2009
Ganancia política
Nayeli Roldán S.
Morelos
El paro magisterial que mantuvo inmovilizado al sistema educativo en Morelos por 81 días, dejó más pérdidas que ganancias, una ineficaz operación política de todos los actores involucrados y el encono entre la población del estado ante un problema que todavía no está resuelto.
Los líderes del movimiento magisterial, cuyo precedente más cercano ocurrió hace 25 años, reconocieron que fueron rebasados, resultando un desgaste físico, económico, tal vez innecesario, y sin lograr haber logrado la “cancelación” de la Alianza por la Calidad de la Educación, motivo que originó el conflicto.
Los docentes regresan a clases como una “segunda etapa de lucha”. El miércoles pasado, cuando lo anunciaron formalmente, hubo júbilo, se asumían como “triunfantes”.
El secretario de gobierno, Sergio Álvarez Mata, reconoce que el problema “no está resuelto”. “El conflicto encontró un cauce que permite una solución de fondo. El regreso a clases se está estabilizándose y eso nos permite entrar a resolver los problemas que aquejan al maestro”.
Guillermo Franco Solís, integrante de la comisión negociadora del Movimiento Magisterial de Bases, sostiene que el mejor momento para la retirada de las luchas sociales es el momento “cúspide” porque dejan la impresión de irse como “héroes”.
En la línea del tiempo de la movilización, el pico más alto sucedió el 25 de septiembre, cuando habían logrado negociar una minuta con el secretario de gobierno, Sergio Álvarez Mata, pero hubo un párrafo que no convenció a los docentes. Las autoridades del estado se comprometían a impulsar un proyecto educativo “en el marco de la Alianza”. Los maestros querían que la minuta especificara la “cancelación” del pacto educativo.
Esa noche, estaba a punto de concluir el paro, pero si firmaban “el riesgo era que se acusara a la comisión negociadora de vendida o traidora, porque en ese momento cuando el movimiento tuvo mucha fuerza, los radicales hubieran acusado que podíamos haber arrancado más. Nos la jugamos”, reconoce Franco Solís.
Sin embargo, las decisiones “democráticas” recaían en la Asamblea Estatal de Representantes, donde participaban 320 representantes de todo el estado. “Este movimiento fue como un vehículo que a 100 kilómetros por hora, yo lo quería detener para que la inmensa mayoría no se vayan con la mentalidad de haber fracasado, pero no lo habíamos podido detener”.
Sin embargo, la percepción de otro de los integrantes más visibles de la movilización que no autorizó publicar su nombre, es que la prolongación excesiva del movimiento fue causada por la “inexperiencia política” de los líderes.
“Faltó estrategia política”, sentencia. Haber conseguido una mesa de diálogo con el gobierno estatal y el compromiso de revisar la Alianza era un logro, pero “los compañeros no supieron detenerse. Como vieron tanto apoyo, pensaron que podían arrinconar al gobierno y la política no es así. No tuvieron la visión de que la Alianza es una estrategia impulsada por el Banco Mundial, la OCDE y Morelos solito no iba poder anularla”.
En esto coincide Álvarez Mata, quien asegura que conflicto era “complejo y también tenía una connotación que podía trasladarse a otros estados. Al resolverse de una u otra manera tendría impacto”. Consideró que los casi tres meses de paro no fue excesivo, “fue el tiempo que requirió para tener un encausamiento y resolverlos temas a nivel local”.
Job Bernache, uno de los 31 concejales enviados por el Congreso Nacional del SNTE para operar en la solución de conflicto, coincide en que a los profesores de Morelos “les faltó visión política.
“Tal vez por la cerrazón del todo o nada”. Afirma que “les faltó concertar, escuchar, no se puede excluir al otro porque todos existimos, nos toleremos o no, reconocemos la existencia de los otros”.
Esto porque los docentes en paro rechazaron la injerencia de los concejales, toda vez que al principio de la movilización desconocieron a Luis Manuel Rodríguez Olvera como secretario general de la sección 19, y su destitución fue una de las demandas.
Comité Democrático
Aunque los maestros no lograron el objetivo inicial del movimiento, para Bernache, la razón de la movilización fue el poder, ganar una plaza para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Algunos desertores del movimiento, acusaron que la CNTE había “secuestrado el movimiento”. Franco Solís aclara: “No utilizaría el término secuestrado, sino influenciado, pero la comisión negociadora ha estado influida por la CNTE y también por las ideas charriles. Varios de los que nos traicionaron quisieron llevarnos al charrismo”.
Después de desconocer al secretario general de la sección 19, nombrado a dedazo por la cúpula del SNTE, los maestros lograron crear un Comité Democrático Alterno, donde se eligieron a seis representantes regionales como los verdaderos líderes de la sección.
En este nuevo órgano de liderazgo, cuatro de los seis elegidos son simpatizantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación: Noé Juárez, de Jonacatepec; Ignacio Díaz, de Cuautla; Nicanor Pérez, de Cuernavaca y Regina Soriano, de Jojutla.
Pese a ser reconocido como un “gran logro”, para Bernache, los docentes hicieron un repliegue táctico, la creación de un comité paralelo, pero “se verá si funciona efectivamente y para eso deben ser tomados por el gobierno”.
***
La última vez en que el gobierno estatal negoció con los integrantes del Movimiento Magisterial de Bases fue el 5 de octubre. Después de 15 días de la llegada de los concejales del SNTE, organizaron una mesa de negociación con líderes que habían renunciado al movimiento y firmaron una minuta con el gobernador del estado, Marco Antonio Adame Castillo, en la madrugada del 29 de octubre a puerta cerrada.
Hasta el momento, los maestros que participaron en la movilización desconocen dicho acuerdo y aunque decidieron regresar a clases, advierten que la lucha continúa, ahora desde otra fase.
Uno de los llamados es que en las elecciones de 2009 “ni un voto al PAN” porque el gobernador “no fue capaz de solucionar un conflicto por la vía del diálogo y tuvo que utilizar la fuerza”, sostiene Blanca Nieves Sánchez Arano, en referencia a los violentos desalojos en Amayuca y Xoxocotla que dejó decenas de heridos.
El tinte político alargó el movimiento, sostiene Juan Manuel Hernández Delgado, vocero del Movimiento por el Diálogo y la Paz, organización conservadora que apoyó todas las acciones de gobierno.
Los únicos beneficiados por conflicto fue el PRD, quien brindó apoyo legal, en especie en el plantón y económico para el pago de las fianzas de los detenidos durante los desalojos. “El PRD, el PRI y otras organizaciones dedicadas a la desestabilización social, pretenden llevar a las aulas su manifiesto de lucha para adoctrinar a padres de familia, tergiversando lo que representan la Alianza por la Calidad en la Educación”, afirma.
Después de este movimiento y de la descalificación entre uno y otro actor, dejaron a la sociedad confrontada. A tal grado, que algunos padres de familia impiden el regreso a las aulas de los maestros que participaron en el paro y otros, los apoyan y reprueban la actuación del gobierno estatal.
Para Álvarez Mata, “todo conflicto deja un saldo negativo. Lo importante es que tengamos la capacidad de reconciliación y recuperar al cien por ciento el ciclo escolar”.
Morelos
El paro magisterial que mantuvo inmovilizado al sistema educativo en Morelos por 81 días, dejó más pérdidas que ganancias, una ineficaz operación política de todos los actores involucrados y el encono entre la población del estado ante un problema que todavía no está resuelto.
Los líderes del movimiento magisterial, cuyo precedente más cercano ocurrió hace 25 años, reconocieron que fueron rebasados, resultando un desgaste físico, económico, tal vez innecesario, y sin lograr haber logrado la “cancelación” de la Alianza por la Calidad de la Educación, motivo que originó el conflicto.
Los docentes regresan a clases como una “segunda etapa de lucha”. El miércoles pasado, cuando lo anunciaron formalmente, hubo júbilo, se asumían como “triunfantes”.
El secretario de gobierno, Sergio Álvarez Mata, reconoce que el problema “no está resuelto”. “El conflicto encontró un cauce que permite una solución de fondo. El regreso a clases se está estabilizándose y eso nos permite entrar a resolver los problemas que aquejan al maestro”.
Guillermo Franco Solís, integrante de la comisión negociadora del Movimiento Magisterial de Bases, sostiene que el mejor momento para la retirada de las luchas sociales es el momento “cúspide” porque dejan la impresión de irse como “héroes”.
En la línea del tiempo de la movilización, el pico más alto sucedió el 25 de septiembre, cuando habían logrado negociar una minuta con el secretario de gobierno, Sergio Álvarez Mata, pero hubo un párrafo que no convenció a los docentes. Las autoridades del estado se comprometían a impulsar un proyecto educativo “en el marco de la Alianza”. Los maestros querían que la minuta especificara la “cancelación” del pacto educativo.
Esa noche, estaba a punto de concluir el paro, pero si firmaban “el riesgo era que se acusara a la comisión negociadora de vendida o traidora, porque en ese momento cuando el movimiento tuvo mucha fuerza, los radicales hubieran acusado que podíamos haber arrancado más. Nos la jugamos”, reconoce Franco Solís.
Sin embargo, las decisiones “democráticas” recaían en la Asamblea Estatal de Representantes, donde participaban 320 representantes de todo el estado. “Este movimiento fue como un vehículo que a 100 kilómetros por hora, yo lo quería detener para que la inmensa mayoría no se vayan con la mentalidad de haber fracasado, pero no lo habíamos podido detener”.
Sin embargo, la percepción de otro de los integrantes más visibles de la movilización que no autorizó publicar su nombre, es que la prolongación excesiva del movimiento fue causada por la “inexperiencia política” de los líderes.
“Faltó estrategia política”, sentencia. Haber conseguido una mesa de diálogo con el gobierno estatal y el compromiso de revisar la Alianza era un logro, pero “los compañeros no supieron detenerse. Como vieron tanto apoyo, pensaron que podían arrinconar al gobierno y la política no es así. No tuvieron la visión de que la Alianza es una estrategia impulsada por el Banco Mundial, la OCDE y Morelos solito no iba poder anularla”.
En esto coincide Álvarez Mata, quien asegura que conflicto era “complejo y también tenía una connotación que podía trasladarse a otros estados. Al resolverse de una u otra manera tendría impacto”. Consideró que los casi tres meses de paro no fue excesivo, “fue el tiempo que requirió para tener un encausamiento y resolverlos temas a nivel local”.
Job Bernache, uno de los 31 concejales enviados por el Congreso Nacional del SNTE para operar en la solución de conflicto, coincide en que a los profesores de Morelos “les faltó visión política.
“Tal vez por la cerrazón del todo o nada”. Afirma que “les faltó concertar, escuchar, no se puede excluir al otro porque todos existimos, nos toleremos o no, reconocemos la existencia de los otros”.
Esto porque los docentes en paro rechazaron la injerencia de los concejales, toda vez que al principio de la movilización desconocieron a Luis Manuel Rodríguez Olvera como secretario general de la sección 19, y su destitución fue una de las demandas.
Comité Democrático
Aunque los maestros no lograron el objetivo inicial del movimiento, para Bernache, la razón de la movilización fue el poder, ganar una plaza para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Algunos desertores del movimiento, acusaron que la CNTE había “secuestrado el movimiento”. Franco Solís aclara: “No utilizaría el término secuestrado, sino influenciado, pero la comisión negociadora ha estado influida por la CNTE y también por las ideas charriles. Varios de los que nos traicionaron quisieron llevarnos al charrismo”.
Después de desconocer al secretario general de la sección 19, nombrado a dedazo por la cúpula del SNTE, los maestros lograron crear un Comité Democrático Alterno, donde se eligieron a seis representantes regionales como los verdaderos líderes de la sección.
En este nuevo órgano de liderazgo, cuatro de los seis elegidos son simpatizantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación: Noé Juárez, de Jonacatepec; Ignacio Díaz, de Cuautla; Nicanor Pérez, de Cuernavaca y Regina Soriano, de Jojutla.
Pese a ser reconocido como un “gran logro”, para Bernache, los docentes hicieron un repliegue táctico, la creación de un comité paralelo, pero “se verá si funciona efectivamente y para eso deben ser tomados por el gobierno”.
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La última vez en que el gobierno estatal negoció con los integrantes del Movimiento Magisterial de Bases fue el 5 de octubre. Después de 15 días de la llegada de los concejales del SNTE, organizaron una mesa de negociación con líderes que habían renunciado al movimiento y firmaron una minuta con el gobernador del estado, Marco Antonio Adame Castillo, en la madrugada del 29 de octubre a puerta cerrada.
Hasta el momento, los maestros que participaron en la movilización desconocen dicho acuerdo y aunque decidieron regresar a clases, advierten que la lucha continúa, ahora desde otra fase.
Uno de los llamados es que en las elecciones de 2009 “ni un voto al PAN” porque el gobernador “no fue capaz de solucionar un conflicto por la vía del diálogo y tuvo que utilizar la fuerza”, sostiene Blanca Nieves Sánchez Arano, en referencia a los violentos desalojos en Amayuca y Xoxocotla que dejó decenas de heridos.
El tinte político alargó el movimiento, sostiene Juan Manuel Hernández Delgado, vocero del Movimiento por el Diálogo y la Paz, organización conservadora que apoyó todas las acciones de gobierno.
Los únicos beneficiados por conflicto fue el PRD, quien brindó apoyo legal, en especie en el plantón y económico para el pago de las fianzas de los detenidos durante los desalojos. “El PRD, el PRI y otras organizaciones dedicadas a la desestabilización social, pretenden llevar a las aulas su manifiesto de lucha para adoctrinar a padres de familia, tergiversando lo que representan la Alianza por la Calidad en la Educación”, afirma.
Después de este movimiento y de la descalificación entre uno y otro actor, dejaron a la sociedad confrontada. A tal grado, que algunos padres de familia impiden el regreso a las aulas de los maestros que participaron en el paro y otros, los apoyan y reprueban la actuación del gobierno estatal.
Para Álvarez Mata, “todo conflicto deja un saldo negativo. Lo importante es que tengamos la capacidad de reconciliación y recuperar al cien por ciento el ciclo escolar”.
martes, octubre 21, 2008
Cuando los pueblos se unen
Nayeli Roldan
El descontento social en Morelos no es reciente ni se limita sólo al magisterio. Desde hace casi cuatro años se formó la organización “Los trece pueblos” para defender los recursos naturales de las poblaciones indígenas y ahora apoyan todos los movimientos sociales que surjan en el estado.
La lucha también incluye a los maestros que se mantienen en paro desde hace dos meses y aunque células del ala radical de la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca acudirán a Morelos con la intención de crear una organización similar en el estado, una estrategia así “no se impone; se construye”, afirma José Martínez Cruz, vocero de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de la entidad.
Agrega que los pueblos indígenas tienen ya su propia instancia y la situación del movimiento no es la misma que la ocurrida en Oaxaca hace dos años. “Es una opción que se tiene que discutir abiertamente”, insiste; sobre todo porque hay más organizaciones de defensa de derechos humanos, contra la represión, estudiantiles o los sindicatos, que podrían formar parte.
Los pueblos originarios ya están organizados y apoyan el movimiento magisterial, aglutinarlos en una sola instancia, todavía no está debidamente debatido, asegura.
En el 2004, después de diversos intentos para ser escuchados por el gobierno estatal para que los manantiales no fueran explotados indiscriminadamente, sobre todo para abastecer a unidades habitacionales que se construyen en regiones aledañas a los pueblos indígenas y que éstos eran quienes más sufrían la escasez de agua, los trece pueblos se reorganizaron.
La primera acción fue cerrar los accesos carreteros del sur del estado: Alpuyeca, Jojutla y Zapata, “sólo así nos hicieron caso”, afirma Saúl Roque Morales, impulsor de la organización, “porque el gobierno estatal no tiene conciencia de preservar la armonía de la naturaleza”.
En julio de 2007 más de 50 poblaciones, incluyendo los trece pueblos, se reunieron y formaron el Consejo de Pueblos, que ahora defendía y apoyaba cualquier movimiento porque “estamos del lado de las demandas sociales que padecemos”, y del que construyeron un manifiesto en el que explican la importancia de cuidar la tierra, el aire y el agua.
La presión sirvió para conseguir la establecer mesas de negociación, encabezadas por los secretarios de gobierno y medio ambiente, Sergio Álvarez Mata y Jorge Hinojosa, respectivamente, pero a la fecha no han tenido respuestas concretas.
Continua pendiente la afectación al acuífero que propicia la gasolinera en la caseta de Cuautla, el relleno sanitario en Lomas de Mejía en Cuernavaca, el desarrollo urbano en Jojutla, la construcción de viviendas en Ciénega en el municipio de Emiliano Zapata, que desequilibran el medio ambiente, e incluso, dice Roque, las relaciones sociales al haber incremento poblacional. “Eso le ha servido a los maestros para no creer en las negociaciones porque el gobierno le da preferencia a los grupos empresariales”.
Cuando inició el paro de labores de maestros, éstos estaban alejados de la sociedad porque desde hace más de 20 años no se habían movilizado, pero después de los desalojos en Xoxocotla y Amayuca, los pueblos originarios incrementaron su apoyo, asegura Manuel Martínez, integrante del Consejo de Pueblos.
El objetivo principal de la organización de los pueblos es “ser solidarios con los movimientos sociales. La salud, la educación, la naturaleza, no son temas aislados, somos parte de un todo y los maestros intervienen en la formación de nuestros hijos”, sostiene Roque Morales.
Sin embargo, la lucha no sólo es por el rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, sino por la ofensa y “opresión” a los pueblos indígenas, pero “estamos preparados para aguantar; los pueblos originarios no nos vamos a extinguir como quisiera el gobierno”, sentencia, Miguel Ángel Pérez, del municipio de Tepoztlán.
El descontento social en Morelos no es reciente ni se limita sólo al magisterio. Desde hace casi cuatro años se formó la organización “Los trece pueblos” para defender los recursos naturales de las poblaciones indígenas y ahora apoyan todos los movimientos sociales que surjan en el estado.
La lucha también incluye a los maestros que se mantienen en paro desde hace dos meses y aunque células del ala radical de la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca acudirán a Morelos con la intención de crear una organización similar en el estado, una estrategia así “no se impone; se construye”, afirma José Martínez Cruz, vocero de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de la entidad.
Agrega que los pueblos indígenas tienen ya su propia instancia y la situación del movimiento no es la misma que la ocurrida en Oaxaca hace dos años. “Es una opción que se tiene que discutir abiertamente”, insiste; sobre todo porque hay más organizaciones de defensa de derechos humanos, contra la represión, estudiantiles o los sindicatos, que podrían formar parte.
Los pueblos originarios ya están organizados y apoyan el movimiento magisterial, aglutinarlos en una sola instancia, todavía no está debidamente debatido, asegura.
En el 2004, después de diversos intentos para ser escuchados por el gobierno estatal para que los manantiales no fueran explotados indiscriminadamente, sobre todo para abastecer a unidades habitacionales que se construyen en regiones aledañas a los pueblos indígenas y que éstos eran quienes más sufrían la escasez de agua, los trece pueblos se reorganizaron.
La primera acción fue cerrar los accesos carreteros del sur del estado: Alpuyeca, Jojutla y Zapata, “sólo así nos hicieron caso”, afirma Saúl Roque Morales, impulsor de la organización, “porque el gobierno estatal no tiene conciencia de preservar la armonía de la naturaleza”.
En julio de 2007 más de 50 poblaciones, incluyendo los trece pueblos, se reunieron y formaron el Consejo de Pueblos, que ahora defendía y apoyaba cualquier movimiento porque “estamos del lado de las demandas sociales que padecemos”, y del que construyeron un manifiesto en el que explican la importancia de cuidar la tierra, el aire y el agua.
La presión sirvió para conseguir la establecer mesas de negociación, encabezadas por los secretarios de gobierno y medio ambiente, Sergio Álvarez Mata y Jorge Hinojosa, respectivamente, pero a la fecha no han tenido respuestas concretas.
Continua pendiente la afectación al acuífero que propicia la gasolinera en la caseta de Cuautla, el relleno sanitario en Lomas de Mejía en Cuernavaca, el desarrollo urbano en Jojutla, la construcción de viviendas en Ciénega en el municipio de Emiliano Zapata, que desequilibran el medio ambiente, e incluso, dice Roque, las relaciones sociales al haber incremento poblacional. “Eso le ha servido a los maestros para no creer en las negociaciones porque el gobierno le da preferencia a los grupos empresariales”.
Cuando inició el paro de labores de maestros, éstos estaban alejados de la sociedad porque desde hace más de 20 años no se habían movilizado, pero después de los desalojos en Xoxocotla y Amayuca, los pueblos originarios incrementaron su apoyo, asegura Manuel Martínez, integrante del Consejo de Pueblos.
El objetivo principal de la organización de los pueblos es “ser solidarios con los movimientos sociales. La salud, la educación, la naturaleza, no son temas aislados, somos parte de un todo y los maestros intervienen en la formación de nuestros hijos”, sostiene Roque Morales.
Sin embargo, la lucha no sólo es por el rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, sino por la ofensa y “opresión” a los pueblos indígenas, pero “estamos preparados para aguantar; los pueblos originarios no nos vamos a extinguir como quisiera el gobierno”, sentencia, Miguel Ángel Pérez, del municipio de Tepoztlán.
Derecho a la educación
Nayeli Roldán
Cuernavaca, Morelos
Esmeralda hace la suma de la venta de un collar, un par de aretes y una pulsera de cornalina. Son 95 pesos. En náhuatl, Eliud, le dice que hizo mal la cuenta, que son 85 pesos. Esmeralda le hace un gesto y repite la operación mentalmente; comprueba que el resultado es el correcto.
Ella tiene 11 años y va en sexto de primaria. Hoy cumple ocho días de haber regresado a clases a la escuela Profesor Gregorio Torres Quintero, pero después de este ciclo ya no irá a la secundaria porque se dedicará a vender collares todo el día, como lo hizo durante las vacaciones y los casi dos meses que sus maestros mantuvieron cerrada la escuela.
Es la segunda de tres hermanos y asegura que le gustan las matemáticas. Cuando escucha la pregunta que para muchos es obvia, ella se queda muda. ¿Qué te gustaría ser de grande? Después de unos segundos contesta que no podrá seguir estudiando porque en su familia sólo terminan la primaria, “nomás con que sepamos leer y escribir, está bien”.
En el zócalo de Cuernavaca, en las jardineras, su mamá acomoda los collares, pulseras hechos de diferentes piedras que son apreciadas sobre todo por los extranjeros y en las vacaciones, la mayor parte del día Esmeralda atiende el puesto. Su hermana, Maribel, un año mayor que ella “no le gusta venir” y se queda en casa armando los collares.
Desde el 18 de agosto, a causa del rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, muchos maestros se mantienen todavía en paro de labores. Hasta antes del martes pasado, Esmeralda llegaba a las 8 de la mañana al zócalo y dejaba de vender entre 13 y 15 horas después. Admite que le gusta más ir a la escuela aunque procura no dejar ir a ningún cliente sin que compre algo. Insiste sobre la belleza de las piedras y ofrece rebajas atractivas para los bolsillos, sobre todo del turismo nacional.
Eliud es su prima, va en quinto año y su hermana, Flor, en segundo. Cuando sus padres veían las noticias en la televisión, en la que se daba información sobre las acciones del magisterio, los escuchaba decir que “va a haber clases hasta diciembre o hasta dentro de un año”. Dice que no le gusta mucho la escuela, aunque no aclara porqué. A diferencia de Esmeralda, ella rehúye la conversación.
***
En Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, ninguna de los cuatro preescolares, seis primarias, dos secundarias generales y una secundaria general. Es el pueblo que enfrentó a efectivos policíacos y militares el 9 de octubre y apoyan a los maestros, aunque algunos padres de familia, como Flor Palacios ya no lo hace tanto.
Kevin Josué y Dylan Israel, van en tercero y segundo de primaria, Evelyn Monserrat pasó a quinto. “Guardo los libros de mi hija y con esos les estoy enseñando a los otros dos. A ella la pongo a que revise sus libros del año pasado, pero ya no se cómo entretenerlos. Les pongo las clases en la tele, pero les aburren rápido y yo no puedo ver otra cosa”, dice Flor.
Rosa es madre de dos niños a quienes no puede cuidar porque trabaja como mesera prácticamente todo el día. Pero Jesús, tiene seis años y está feliz de no ir a la escuela. “Me gusta jugar, ver la tele y comer”, cuenta entre risas, y ahora, en sus “vacacionsotas” (sic) lo hace más seguido.
Daniela, está contenta con su mochila rosa de Las princesas. Aunque fue a clases en Chilpancingo durante un mes, “se llevó la mochila vieja”, cuenta Araceli, la madre. “Mi mochila nueva la quería estrenar hasta que fuera a mi escuela, la Benito Juárez”, en Cuernavaca, dice la estudiante de segundo año.
Cuernavaca, Morelos
Esmeralda hace la suma de la venta de un collar, un par de aretes y una pulsera de cornalina. Son 95 pesos. En náhuatl, Eliud, le dice que hizo mal la cuenta, que son 85 pesos. Esmeralda le hace un gesto y repite la operación mentalmente; comprueba que el resultado es el correcto.
Ella tiene 11 años y va en sexto de primaria. Hoy cumple ocho días de haber regresado a clases a la escuela Profesor Gregorio Torres Quintero, pero después de este ciclo ya no irá a la secundaria porque se dedicará a vender collares todo el día, como lo hizo durante las vacaciones y los casi dos meses que sus maestros mantuvieron cerrada la escuela.
Es la segunda de tres hermanos y asegura que le gustan las matemáticas. Cuando escucha la pregunta que para muchos es obvia, ella se queda muda. ¿Qué te gustaría ser de grande? Después de unos segundos contesta que no podrá seguir estudiando porque en su familia sólo terminan la primaria, “nomás con que sepamos leer y escribir, está bien”.
En el zócalo de Cuernavaca, en las jardineras, su mamá acomoda los collares, pulseras hechos de diferentes piedras que son apreciadas sobre todo por los extranjeros y en las vacaciones, la mayor parte del día Esmeralda atiende el puesto. Su hermana, Maribel, un año mayor que ella “no le gusta venir” y se queda en casa armando los collares.
Desde el 18 de agosto, a causa del rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, muchos maestros se mantienen todavía en paro de labores. Hasta antes del martes pasado, Esmeralda llegaba a las 8 de la mañana al zócalo y dejaba de vender entre 13 y 15 horas después. Admite que le gusta más ir a la escuela aunque procura no dejar ir a ningún cliente sin que compre algo. Insiste sobre la belleza de las piedras y ofrece rebajas atractivas para los bolsillos, sobre todo del turismo nacional.
Eliud es su prima, va en quinto año y su hermana, Flor, en segundo. Cuando sus padres veían las noticias en la televisión, en la que se daba información sobre las acciones del magisterio, los escuchaba decir que “va a haber clases hasta diciembre o hasta dentro de un año”. Dice que no le gusta mucho la escuela, aunque no aclara porqué. A diferencia de Esmeralda, ella rehúye la conversación.
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En Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, ninguna de los cuatro preescolares, seis primarias, dos secundarias generales y una secundaria general. Es el pueblo que enfrentó a efectivos policíacos y militares el 9 de octubre y apoyan a los maestros, aunque algunos padres de familia, como Flor Palacios ya no lo hace tanto.
Kevin Josué y Dylan Israel, van en tercero y segundo de primaria, Evelyn Monserrat pasó a quinto. “Guardo los libros de mi hija y con esos les estoy enseñando a los otros dos. A ella la pongo a que revise sus libros del año pasado, pero ya no se cómo entretenerlos. Les pongo las clases en la tele, pero les aburren rápido y yo no puedo ver otra cosa”, dice Flor.
Rosa es madre de dos niños a quienes no puede cuidar porque trabaja como mesera prácticamente todo el día. Pero Jesús, tiene seis años y está feliz de no ir a la escuela. “Me gusta jugar, ver la tele y comer”, cuenta entre risas, y ahora, en sus “vacacionsotas” (sic) lo hace más seguido.
Daniela, está contenta con su mochila rosa de Las princesas. Aunque fue a clases en Chilpancingo durante un mes, “se llevó la mochila vieja”, cuenta Araceli, la madre. “Mi mochila nueva la quería estrenar hasta que fuera a mi escuela, la Benito Juárez”, en Cuernavaca, dice la estudiante de segundo año.
Xoxocotla
Nayeli Roldán
En Xoxocotla se defiende las causas que consideran justas hasta con la vida, sobre todo porque tienen la venia del tata Lázaro Cárdenas del Río y del tlatoani, Emiliano Zapata. El de la vida y lucha de los personajes continúan vigentes y sus figuras de piedra en el centro del poblado les recuerdan la encomienda de defenderse ante los abusos.
En la historia, sólo dos personajes que lucharon por los amolados merecieron el honor y el respeto del pueblo. El monumento de Emiliano Zapata es una figura dorada de dos metros. Con una actitud de gallardía y gesto enardecido, sostiene a un indio desvalido. Éste tiene una parte del grillete que aseguraba sus pies, la otra está en la mano del general.
“¡El grito de redención! Pueblo Mexicano: apoyad con las armas en la mano, este plan y haréis la prosperidad y bienestar de la patria. ‘Justicia y ley’. Plan de Ayala. General Emiliano Zapata, señorío indígena de Xoxocotla. Morelos 1977”, se lee al pie de la figura.
El busto de Lázaro Cárdenas del Río tiene la leyenda: “Tata de México, 1974”. La parte del cuerpo que se observa en la figura no tiene ropa, porque “el mejor Presidente” que tuvo el país era “indio como nosotros, en esencia tenemos los mismos valores”, asegura Saúl Roque Morales, líder del poblado.
Los habitantes cuentan que tuvieron agua potable gracias al tata porque en una gira por el estado, el automóvil de Cárdenas se averió en la carretera Alpuyeca-Jojutla a la altura de Xoxocotla, casi por “accidente” visitó al pueblo y se dio cuenta que había agua limpia que tomar.
Mandó construir el sistema de agua potable para abastecer agua del manantial de Chihuahuita. En 1942, la urbanización comenzó a limitar la distribución de agua a los pueblos originarios por lo que algunos se organizaron para pedir la ayuda del ya ex presidente. “A quien le corresponde resolver los problemas es a ustedes, si les hacen falta huevos vayan afuera y cómprenlos en la tienda”, le dijo Cárdenas.
“Nos dio permiso y nosotros obedientes ya no nos dejamos”, sostiene Roque Morales. Se asumen como un pueblo pacífico, pero que defiende “lo justo”. “Queremos una vida comunitaria con justicia y libertad. Cualquier agresión nos hace ser violentos para hacer respetar los valores, estamos en contra de todo lo que ofende”, agrega.
9 de octubre no se olvida
Desde el sábado 27 de septiembre, en apoyo al paro magisterial de los maestros, los pobladores cerraban un tramo de la carretera Alpoyuca-Jojutla todo el día. Esta práctica, dicen, les sirvió el año pasado para solucionar un conflicto por agua.
El 8 de octubre, en Amayuca, del municipio de Jantetelco, que también tenía tomada la carretera hacia Oaxaca, hubo un violento desalojo. Poco más de 300 policías federales y preventivos se confrontaron con los pobladores por casi dos horas. Hubo decenas de heridos y detenidos. Los habitantes de Xoxocotla llamaron con las campanas de la iglesia a reforzar la toma carretera; pusieron tres retenes un kilómetro antes de llegar al punto de bloqueo. Sumaban aproximadamente cinco mil pobladores.
En el intento de desalojo, detuvieron a cuatro policías federales y los mantuvieron por cuatro horas para negociar la liberación de los detenidos en Amayuca y el retiro de las fuerzas federales. Poco antes de la media noche, también arribaron tanquetas y efectivos militares. “¿Qué no el Ejército está combatiendo a los narcotraficantes? Nosotros no somos narcos”, ataja Manuel Martínez, poblador.
Liberaron a los policías con la promesa del retiro de los uniformados, “pero no cumplieron”, dice. En la mañana del 9 de octubre nuevamente bloquearon la carretera, pero ésta vez, tres helicópteros merodeaban la zona. “Planearon bien la estrategia porque la mayoría de los hombres no estaban, se habían ido a trabajar, los que estaban en la carretera eran jóvenes y mujeres, sobre todo”.
Hacia las tres de la tarde, el grupo de pobladores era superado en número por los más de dos mil 500 policías federales y estatales. Encendieron llantas para formar barricadas, pero no fue suficiente ante el gas lacrimógeno que era arrojado por tierra y aire. Los pobladores se defendían lanzando cohetones a los helicópteros y a ras de suelo; lanzaban piedras mientras se cubrían la cara con paños mojados con refresco de cola o vinagre.
La suegra de Flor Palacios vive cerca de la zona de trifulca. “Alcanzamos a meter como a 50 personas. Mi suegra los acomodó en los cuartos, en la bodeguita, les echó llave y les dijo que no hicieran nada de ruido, sólo así los policías no se metieron. Todos nos quedamos casi sin movernos”. El saldo oficial: 23 detenidos y alrededor de 50 heridos, sin registro de daños materiales.
Sin embargo, la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Estado de Morelos documentó, de ambos desalojos, 139 personas, en su mayoría civiles, sufrieron detenciones arbitrarias, privación ilegal de la libertad y tortura. “Sólo una mujer narra abuso sexual, uso de palabras altisonantes y amenazas de llevarlas a otro lugar”, informa José Martínez, vocero del organismo.
***
Xoxocotla pertenece al municipio de Puente de Ixtla y tiene poco más de 19 mil 600 pobladores, hace ocho años fue la última vez que lincharon a un hombre por abuso sexual, pero nunca habían enfrentado una agresión como aquel 9 de octubre.
“Creí que me iban a matar. Cerraba los ojos para no pensar. Nos echaron a un camión como puercos, uno encima del otro. Una vez voltee a verlos y me pegaron, otra vez”, cuenta Gregorio González, a quien después de dos semanas, las huellas de los golpes en el cuerpo todavía permanecen, pero las que nunca olvidará son las que sólo él sabe, las que le impiden sostener la mirada por el asomo de llanto al relatar su experiencia.
“El gobierno ganó una batalla, pero no la guerra porque el pueblo ya está cansado de tanta opresión. Si le pega a un animal se defiende. Patee un perro y verá si no lo muerde, hora más un humano”, advierte, Abraham Escorcia, a quien los policías le hicieron pasar por las brazas de una barricada “para que sientas lo que sintieron nuestros compañeros”, se jactaban.
Ese día cumplía 35 años, pero su hijo de dos años y ocho meses amaneció con temperatura, “por eso no fui a trabajar. Desde temprano, por los helicópteros no hubo transporte. En todo el día no se le bajaba la fiebre a mi hijo, por eso en la tarde fui a la base de taxis que está en la carretera. Cometí el pecado de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Cuando iba llegando, lanzaron gas lacrimógeno, me agarraron y dijeron que yo era el líder de los maestros. Llevaba sandalias, me las quitaron y me hicieron caminar descalzo. Cuando llegamos a una barricada que todavía tenía brazas, me sostuvieron de los brazos y me llevaron caminando por lo ardiente”. Tuvo quemaduras de primero y segundo grado en los pies. “Fue 9 de octubre ¿cree que lo voy a olvidar?”.
En Xoxocotla se defiende las causas que consideran justas hasta con la vida, sobre todo porque tienen la venia del tata Lázaro Cárdenas del Río y del tlatoani, Emiliano Zapata. El de la vida y lucha de los personajes continúan vigentes y sus figuras de piedra en el centro del poblado les recuerdan la encomienda de defenderse ante los abusos.
En la historia, sólo dos personajes que lucharon por los amolados merecieron el honor y el respeto del pueblo. El monumento de Emiliano Zapata es una figura dorada de dos metros. Con una actitud de gallardía y gesto enardecido, sostiene a un indio desvalido. Éste tiene una parte del grillete que aseguraba sus pies, la otra está en la mano del general.
“¡El grito de redención! Pueblo Mexicano: apoyad con las armas en la mano, este plan y haréis la prosperidad y bienestar de la patria. ‘Justicia y ley’. Plan de Ayala. General Emiliano Zapata, señorío indígena de Xoxocotla. Morelos 1977”, se lee al pie de la figura.
El busto de Lázaro Cárdenas del Río tiene la leyenda: “Tata de México, 1974”. La parte del cuerpo que se observa en la figura no tiene ropa, porque “el mejor Presidente” que tuvo el país era “indio como nosotros, en esencia tenemos los mismos valores”, asegura Saúl Roque Morales, líder del poblado.
Los habitantes cuentan que tuvieron agua potable gracias al tata porque en una gira por el estado, el automóvil de Cárdenas se averió en la carretera Alpuyeca-Jojutla a la altura de Xoxocotla, casi por “accidente” visitó al pueblo y se dio cuenta que había agua limpia que tomar.
Mandó construir el sistema de agua potable para abastecer agua del manantial de Chihuahuita. En 1942, la urbanización comenzó a limitar la distribución de agua a los pueblos originarios por lo que algunos se organizaron para pedir la ayuda del ya ex presidente. “A quien le corresponde resolver los problemas es a ustedes, si les hacen falta huevos vayan afuera y cómprenlos en la tienda”, le dijo Cárdenas.
“Nos dio permiso y nosotros obedientes ya no nos dejamos”, sostiene Roque Morales. Se asumen como un pueblo pacífico, pero que defiende “lo justo”. “Queremos una vida comunitaria con justicia y libertad. Cualquier agresión nos hace ser violentos para hacer respetar los valores, estamos en contra de todo lo que ofende”, agrega.
9 de octubre no se olvida
Desde el sábado 27 de septiembre, en apoyo al paro magisterial de los maestros, los pobladores cerraban un tramo de la carretera Alpoyuca-Jojutla todo el día. Esta práctica, dicen, les sirvió el año pasado para solucionar un conflicto por agua.
El 8 de octubre, en Amayuca, del municipio de Jantetelco, que también tenía tomada la carretera hacia Oaxaca, hubo un violento desalojo. Poco más de 300 policías federales y preventivos se confrontaron con los pobladores por casi dos horas. Hubo decenas de heridos y detenidos. Los habitantes de Xoxocotla llamaron con las campanas de la iglesia a reforzar la toma carretera; pusieron tres retenes un kilómetro antes de llegar al punto de bloqueo. Sumaban aproximadamente cinco mil pobladores.
En el intento de desalojo, detuvieron a cuatro policías federales y los mantuvieron por cuatro horas para negociar la liberación de los detenidos en Amayuca y el retiro de las fuerzas federales. Poco antes de la media noche, también arribaron tanquetas y efectivos militares. “¿Qué no el Ejército está combatiendo a los narcotraficantes? Nosotros no somos narcos”, ataja Manuel Martínez, poblador.
Liberaron a los policías con la promesa del retiro de los uniformados, “pero no cumplieron”, dice. En la mañana del 9 de octubre nuevamente bloquearon la carretera, pero ésta vez, tres helicópteros merodeaban la zona. “Planearon bien la estrategia porque la mayoría de los hombres no estaban, se habían ido a trabajar, los que estaban en la carretera eran jóvenes y mujeres, sobre todo”.
Hacia las tres de la tarde, el grupo de pobladores era superado en número por los más de dos mil 500 policías federales y estatales. Encendieron llantas para formar barricadas, pero no fue suficiente ante el gas lacrimógeno que era arrojado por tierra y aire. Los pobladores se defendían lanzando cohetones a los helicópteros y a ras de suelo; lanzaban piedras mientras se cubrían la cara con paños mojados con refresco de cola o vinagre.
La suegra de Flor Palacios vive cerca de la zona de trifulca. “Alcanzamos a meter como a 50 personas. Mi suegra los acomodó en los cuartos, en la bodeguita, les echó llave y les dijo que no hicieran nada de ruido, sólo así los policías no se metieron. Todos nos quedamos casi sin movernos”. El saldo oficial: 23 detenidos y alrededor de 50 heridos, sin registro de daños materiales.
Sin embargo, la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Estado de Morelos documentó, de ambos desalojos, 139 personas, en su mayoría civiles, sufrieron detenciones arbitrarias, privación ilegal de la libertad y tortura. “Sólo una mujer narra abuso sexual, uso de palabras altisonantes y amenazas de llevarlas a otro lugar”, informa José Martínez, vocero del organismo.
***
Xoxocotla pertenece al municipio de Puente de Ixtla y tiene poco más de 19 mil 600 pobladores, hace ocho años fue la última vez que lincharon a un hombre por abuso sexual, pero nunca habían enfrentado una agresión como aquel 9 de octubre.
“Creí que me iban a matar. Cerraba los ojos para no pensar. Nos echaron a un camión como puercos, uno encima del otro. Una vez voltee a verlos y me pegaron, otra vez”, cuenta Gregorio González, a quien después de dos semanas, las huellas de los golpes en el cuerpo todavía permanecen, pero las que nunca olvidará son las que sólo él sabe, las que le impiden sostener la mirada por el asomo de llanto al relatar su experiencia.
“El gobierno ganó una batalla, pero no la guerra porque el pueblo ya está cansado de tanta opresión. Si le pega a un animal se defiende. Patee un perro y verá si no lo muerde, hora más un humano”, advierte, Abraham Escorcia, a quien los policías le hicieron pasar por las brazas de una barricada “para que sientas lo que sintieron nuestros compañeros”, se jactaban.
Ese día cumplía 35 años, pero su hijo de dos años y ocho meses amaneció con temperatura, “por eso no fui a trabajar. Desde temprano, por los helicópteros no hubo transporte. En todo el día no se le bajaba la fiebre a mi hijo, por eso en la tarde fui a la base de taxis que está en la carretera. Cometí el pecado de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Cuando iba llegando, lanzaron gas lacrimógeno, me agarraron y dijeron que yo era el líder de los maestros. Llevaba sandalias, me las quitaron y me hicieron caminar descalzo. Cuando llegamos a una barricada que todavía tenía brazas, me sostuvieron de los brazos y me llevaron caminando por lo ardiente”. Tuvo quemaduras de primero y segundo grado en los pies. “Fue 9 de octubre ¿cree que lo voy a olvidar?”.
domingo, septiembre 21, 2008
Ángel Uriel Herrera García
ES la octava muerte. Sólo tenía 13 años y los últimos días de su vida fueron de sufrimiento. Estuvo en el momento y el lugar que fue planeado por "alguien" para una detonación que no reconció edades o sexo. Tal vez Ángel y su familia no sabían que el gobierno emprendió "una lucha contra el narco" que lleva cientos de muertos; tal vez no sabían sobre el "pacto" con más de 70 compromisos para combatir a la delincuencia; tal vez no sabían que la advertencia de Fecal era que todavía faltaban muertes porque la lucha no era fácil. Ahora saben que en este país todo puede pasar (nos). En una noche, "la más patriótica" de todas, ocurrió lo inimaginable, lo indignante, lo estremecedor... Otra vida, una de las que auguró Fecal que costaría "la guerra contra el crimen organizado", sólo que le faltó aclarar q no sólo serían narcos los que morirían, sino también civiles. Si los decapitados y muertes múltiples dejó de asombrar a unos cuantos, el atentado en Morelia estremeció... A Fecal le importará Ángel como le "importó" el "niño Martí". Tendrá el valor de ver a sus propios hijos a la cara o la vida de todos aquellos que no viven en Los Pinos le vale un carajo? Por qué Bush y Fecal tienen el mismo pinche discurso de la lucha contra "terroristas"? Aquí todavía es peor porque la sociedad civil estamos en medio. De verdad creyó que esta supuesta lucha acabaría con el narco? De verdad los grandes empresarios y políticos dejarían de consumir drogas? De verdad los implicados en ese negocio estarían dispuestos a renunciar a él?Qué vamos a hacer ahora? Unidos venceremos? Esta situación es producto de una larga historia de impunidad, corrupción, de generaciones de olvidados, de democracia simulada, de valemadrismo. No se a ustedes pero a mi me indigna y me conmueve en lo que se ha convertido este país, en lo que lo hemos convertido. De verdad que se lo está llevando el carajo. Alza de combustible, alimentos, violencia, muerte, sin timón... Lo peor de todo es que personas como Ángel Uriel Herrera García, fue una víctima, una víctima de esta porquería. El responsable no sólo es quien planeo el atentado y quien lanzó la granada, también lo es el Estado y los politiquillos y autoridades que han colaborado con los más ruines "negocios" (narcotráfico, trata de personas, prostitución, sobornos, etc.). Y el colmo: ofrecer 10 millones de pesos de recompensa por los responsables? De verdad q Fecal no tiene madre y le hace honor al nombre. La realiadad, definitivamente, está superada por cualquier guión de cine. Por último: También los medios exigirán con la misma intensidad justicia para Ántel Uriel Herrera García que para el niño Martí? Espero q sí porque ninguna vida vale más que otra, o sí?
New's Divine
25/06/2008 04:40 PM
El viernes pasado ocurrió algo indignante. Es así por muchas razones. Las imágenes que pasan en televisión e internet m inquietan... La ineficacia de la policía, desde el los altos mandos y hasta esos peones que operan las "estrategias". siempre lo hemos sabido. quienes vivimos en colonias como la Nueva Atzacoalco, lo vemos. Seguramente miles de las muertes ocurridas en esta ciudad tampoco responden a situaciones lógicas durante enfrentamientos con la policía, sólo que esta vez hubo cámaras de televisión y, sobre todo, la oportunidad de utilizarlo políticamente. No soy partidaria de Ebrard, y creo q le están haciendo justo lo que él mismo hacía en sus tiempos de operador priístas, pero en general, los políticos no tienen madre. Realmente les importa la muerte de 12 personas? 12 jodidos, 12 invisibles, 12 olvidados, que de no haber muerto, seguirían ahí, bajo tierra como han permanecido por generaciones completas porque a ningún político le importa y no les importará nunca. A quién le interesa lo que hacían esa tarde? fueron tratados como delincuentes. Si se drogaban o alcoholizaban, por qué era? por qué se recurre a las drogas desde cada vez más jóvenes? Hubieran actuado de la misma forma en algún antro de Polanco o las Lomas?? Claro, porque ahí se encontrarían seguramente a los hijos de diputados, secretarios de Estado o embajadores... Si en lo que parecía un simple operativo se trató de esa manera a los jóvenes que tomaban cerveza y, por supuesto, tal vez se drogaban, podrán argumentar que las mujeres de Atenco o Oaxaca mienten al denunciar abusos sexuales y abuso de autoridad????Un caso más para el anocdetario de acciones mediocres, fallidas, dolosas, y que incluye vidas humanas, vidas que para los de arriba sirven menos que la muerte...
El viernes pasado ocurrió algo indignante. Es así por muchas razones. Las imágenes que pasan en televisión e internet m inquietan... La ineficacia de la policía, desde el los altos mandos y hasta esos peones que operan las "estrategias". siempre lo hemos sabido. quienes vivimos en colonias como la Nueva Atzacoalco, lo vemos. Seguramente miles de las muertes ocurridas en esta ciudad tampoco responden a situaciones lógicas durante enfrentamientos con la policía, sólo que esta vez hubo cámaras de televisión y, sobre todo, la oportunidad de utilizarlo políticamente. No soy partidaria de Ebrard, y creo q le están haciendo justo lo que él mismo hacía en sus tiempos de operador priístas, pero en general, los políticos no tienen madre. Realmente les importa la muerte de 12 personas? 12 jodidos, 12 invisibles, 12 olvidados, que de no haber muerto, seguirían ahí, bajo tierra como han permanecido por generaciones completas porque a ningún político le importa y no les importará nunca. A quién le interesa lo que hacían esa tarde? fueron tratados como delincuentes. Si se drogaban o alcoholizaban, por qué era? por qué se recurre a las drogas desde cada vez más jóvenes? Hubieran actuado de la misma forma en algún antro de Polanco o las Lomas?? Claro, porque ahí se encontrarían seguramente a los hijos de diputados, secretarios de Estado o embajadores... Si en lo que parecía un simple operativo se trató de esa manera a los jóvenes que tomaban cerveza y, por supuesto, tal vez se drogaban, podrán argumentar que las mujeres de Atenco o Oaxaca mienten al denunciar abusos sexuales y abuso de autoridad????Un caso más para el anocdetario de acciones mediocres, fallidas, dolosas, y que incluye vidas humanas, vidas que para los de arriba sirven menos que la muerte...
domingo, agosto 17, 2008
Qué es?
Hoy, mientras t veía me surgió la pregunta. Después de tantos años de conocernos qué nos sigue manteniendo ahí como en la primera vez?
Siguen los mismos obstáculos, las otras personas, tú, yo, lo que sentimos y lo que no, lo palpable y lo invisible de nosotros, nuestro contraste, las diferencias que, paradójico a lo q esperaba despuès de la ausencia, se vuelven ahora otro muro.
Tal vez es cierto, a los hombres no les gusta que la mujer que llevan del brazo sea más, tenga más, piense más o logre más que ellos. Es una verdadera lástima, pero sucede. Te sucede, nos sucede.
Efectivamente la edad es relativa, a veces me sorprende lo que dices por la complejidad y otras por lo básico de tu pensamiento. Lo mismo ocurre conmigo y aquí estamos, otra vez.
Finalmente retomé dos vicios q había dejado hace años: la nicotina y tu boca.
Siguen los mismos obstáculos, las otras personas, tú, yo, lo que sentimos y lo que no, lo palpable y lo invisible de nosotros, nuestro contraste, las diferencias que, paradójico a lo q esperaba despuès de la ausencia, se vuelven ahora otro muro.
Tal vez es cierto, a los hombres no les gusta que la mujer que llevan del brazo sea más, tenga más, piense más o logre más que ellos. Es una verdadera lástima, pero sucede. Te sucede, nos sucede.
Efectivamente la edad es relativa, a veces me sorprende lo que dices por la complejidad y otras por lo básico de tu pensamiento. Lo mismo ocurre conmigo y aquí estamos, otra vez.
Finalmente retomé dos vicios q había dejado hace años: la nicotina y tu boca.
Hoy ten miedo de mí
Fernando Delgadillo
Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido
Procura tener a la mano un amigo
Que cuide tu frente y tu voz
Y que cuide de ti, para ti tus vestidos
Y a tus pensamientos mantenlos atentos
Y a mano tu amigo
La importancia de verte
Morderte los labios
De preocupación
Es hoy tan necesaria
Como verte siempre
Como andar siguiéndote con la cabeza
En la imaginación
Porque ¿sabes? y si no lo sabes no importa
Yo sé lo que siento, yo sé lo que cortan
Después unos labios
Esos labios rojos y afilados
Y estos puños que tiemblan de rabia
Cuando estás contenta
Que tiemblan de muerte
Si alguien se te acercara a ti
Hoy procura que aquella ventana
Que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada
Porque no vaya ser yo el viento de la noche
Y te mida y recorra la piel con mi aliento
Y hasta te acaricie y te deje dormir
Y me meta en tu pecho y me vuelva a salir
Y respires de mí
O me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos
Y todo por no hacerme un poco de caso
Ten miedo de mayo
Y ten miedo de mí
Porque no vaya a ser que cansado de verte
Me meta en tus brazos para poseerte
Y te arranque las ropas y te bese los pies
Y te llame mi diosa y no pueda mirarte
De frente y te diga llorando después
Por favor tenme miedo
Tiembla mucho de miedo mujer
Porque no puede ser
viernes, agosto 15, 2008
La vida no vale nada (a veces)
Supongo que, como la mayoría de quienes vivimos en este país, están enterados del secuestro y la muerte "del niño Martí".
En los medios de comunicación ha sido tema recurrente durante la última semana.
por supuesto que es indignante y aterrador lo sucedido a esa familia no se le desea ni al peor enemigo, es cierto, sólo que a mi me causa más cosas...
Ninguna vida debiera valer más que otra y ninguna muerte debiera ser menos importante que otra.
Durante esta misma semana, en la carretera hacia Morelos, dos tipos viajaban en un autobús de pasajeros; a mitad del camino asaltaron a los pasajeros. Uno de los rateros, amenazaba con una pistola, misma que disparó en dirección al techo. La bala rebotó y dio directamente a la cabeza de un bebé.
Los asaltantes escaparon y en el trayecto, robaron el auto a un taxista y también lo mataron.
No es también un suceso que te enchina la piel? La vida de dos familias cambió en unos minutos. Dos vidas se perdieron en mano, de un delincuente.
Como esa, deben haber miles de historias, sólo que no pasan en televisión. A diario hay asaltos en los microbuses, hay muertes porque alguien no quiso entregar algo que le costó, tal vez meses de ahorro; sólo que son invisibles para los de arriba.
Para Ebrard, Fecal o cualquier otro politiquillo no le son relevantes la vida de nosotros, los ciudadanos de a pie.
Cuàntos días pasaron para que el Felipillo diera el pésame a las familias de los 12 fallecidos en el New’s??? tres, tres días!!! Claro, porque se atravesó el fin de semana, porque los que murieron no eran más que invisibles que para lo único q le importó a nuestro honorable Presidente fue para utilizarlo como arma política contra el Marcelo, y a éste, el hecho le afectó un par de puntos en las encuestas, pero nomás era cuestión de tiempo porque el New’s ya se olvidó.
La presión social logró los cambios en la policía, pero con el caso Martí, el Marcelo sí está sudando la gota gorda que lo llevó hasta a proponer la transformación de los cuerpos policíacos…
Ahora hay desplegados exigiendo alto a los secuestros porque la clase alta no puede vivir en paz. Alto a los secuestros porque se inhibe la inversión, dice el Consejo Coordinador Empresarial, que los secuestros llevarán a este país al caño.
Pero nadie habla de las muertes porque se resistieron a entregar alguna pertenencia, ni de las violaciones o asaltos en microbuses.
Ahora Fecal y Ebrard discuten por una cumbre o un consejo. Perdón, eso es relevante??? Con eso no se solucionará los años de abandono no sólo en los cuerpos policiacos que se volvieron círculos corruptos, sino por todo aquello que fue y es caldo de cultivo para llegar a la situación q tenemos hoy.
Mientras la educación de calidad no llegue a todos, mientras sigan en pobreza extrema millones de mexicanos, mientras sigamos exportando mano de obra barata y esperando con ansias las remesas, mientras vivamos en una simulada democracia, mientras la desigualdad e inequidad sea una de las características de este país nada, nada podrá avanzar. Los paliativos están destinados al fracaso.
En los medios de comunicación ha sido tema recurrente durante la última semana.
por supuesto que es indignante y aterrador lo sucedido a esa familia no se le desea ni al peor enemigo, es cierto, sólo que a mi me causa más cosas...
Ninguna vida debiera valer más que otra y ninguna muerte debiera ser menos importante que otra.
Durante esta misma semana, en la carretera hacia Morelos, dos tipos viajaban en un autobús de pasajeros; a mitad del camino asaltaron a los pasajeros. Uno de los rateros, amenazaba con una pistola, misma que disparó en dirección al techo. La bala rebotó y dio directamente a la cabeza de un bebé.
Los asaltantes escaparon y en el trayecto, robaron el auto a un taxista y también lo mataron.
No es también un suceso que te enchina la piel? La vida de dos familias cambió en unos minutos. Dos vidas se perdieron en mano, de un delincuente.
Como esa, deben haber miles de historias, sólo que no pasan en televisión. A diario hay asaltos en los microbuses, hay muertes porque alguien no quiso entregar algo que le costó, tal vez meses de ahorro; sólo que son invisibles para los de arriba.
Para Ebrard, Fecal o cualquier otro politiquillo no le son relevantes la vida de nosotros, los ciudadanos de a pie.
Cuàntos días pasaron para que el Felipillo diera el pésame a las familias de los 12 fallecidos en el New’s??? tres, tres días!!! Claro, porque se atravesó el fin de semana, porque los que murieron no eran más que invisibles que para lo único q le importó a nuestro honorable Presidente fue para utilizarlo como arma política contra el Marcelo, y a éste, el hecho le afectó un par de puntos en las encuestas, pero nomás era cuestión de tiempo porque el New’s ya se olvidó.
La presión social logró los cambios en la policía, pero con el caso Martí, el Marcelo sí está sudando la gota gorda que lo llevó hasta a proponer la transformación de los cuerpos policíacos…
Ahora hay desplegados exigiendo alto a los secuestros porque la clase alta no puede vivir en paz. Alto a los secuestros porque se inhibe la inversión, dice el Consejo Coordinador Empresarial, que los secuestros llevarán a este país al caño.
Pero nadie habla de las muertes porque se resistieron a entregar alguna pertenencia, ni de las violaciones o asaltos en microbuses.
Ahora Fecal y Ebrard discuten por una cumbre o un consejo. Perdón, eso es relevante??? Con eso no se solucionará los años de abandono no sólo en los cuerpos policiacos que se volvieron círculos corruptos, sino por todo aquello que fue y es caldo de cultivo para llegar a la situación q tenemos hoy.
Mientras la educación de calidad no llegue a todos, mientras sigan en pobreza extrema millones de mexicanos, mientras sigamos exportando mano de obra barata y esperando con ansias las remesas, mientras vivamos en una simulada democracia, mientras la desigualdad e inequidad sea una de las características de este país nada, nada podrá avanzar. Los paliativos están destinados al fracaso.
domingo, junio 22, 2008
Puede explotar...
A nueve años de la ocupación del auditorio Che Guevara (oficialmente Justo Sierra), de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el rector José Narro Robles impulsa una estrategia para recuperar y remodelar el espacio, ocupado por un grupo para fines no académicos.
El ex rector Juan Ramón de la Fuente evadió en su momento enfrentar esta problemática, por lo que el inmueble quedó en manos de los ultras durante casi una década. Según denuncian algunos consejeros universitarios, nunca recibió a los integrantes de la comunidad para atender la situación.
Por su parte, Narro Robles ya instruyó a la Dirección General de Obras y Conservación de la máxima casa de estudios a que elabore un proyecto ejecutivo de remodelación, que incluya la construcción de salón multimedia, cineteca, cubículos estudiantiles y galería de arte.
Fue él quien tomó la iniciativa para llamar a reunión a los consejeros universitarios, técnicos, trabajadores y al director de la Facultad de Filosofía, Ambrosio Velasco, y recuperar la administración del Justo Sierra.
Hasta el momento se han realizado dos reuniones, en las que se debatió la estrategia para lograr el desalojo; sin embargo, desde el primer momento se descartó el uso de la fuerza pública.
En contraste, las autoridades apuestan por el diálogo y para ello piensan integrar al resto de la comunidad universitaria en el proyecto. En las próximas dos semanas continuarán las reuniones para elaborar el plan definitivo.
Ambrosio Velasco, quien está por concluir su segundo periodo al frente de Filosofía y Letras, expresó siempre la necesidad de recuperar el auditorio, pero sus intentos fueron fallidos. “No se ha sostenido con la suficiente vehemencia un plan ambicioso dispuesto a desactivar ese conflicto.”
Su gestión, pese a que ha sido favorable, “siempre tuvo la mancha del Che Guevara”, consideran académicos de la facultad.
El lugar tiene que ser habilitado nuevamente como espacio abierto a todas las expresiones de cultura de toda la comunidad universitaria y, sobre todo, como el “centro de reunión de estudiantes para organizarse y defender sus legítimos derechos, como fue en el punto culminante de 1968 —justo cuando fue renombrado por los universitarios como Che Guevara—”, sostienen.
Remanentes universitarios
En junio de 2007, luego de cinco años de gestiones, la UNESCO nombró al campus central de la UNAM como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El reconocimiento incluye la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, jardines, islas, las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura, además de la Torre II de Humanidades, entre otras construcciones.
Sin embargo, una buena parte de los espacios exteriores de Filosofía y Letras ha sido invadidos por ambulantes, desde el Circuito Universitario hasta la Biblioteca Central.
Los puestos ubicados en el corredor que va del Che Guevara a la entrada de la facultad pertenecen a simpatizantes de quienes ocupan el auditorio o son supuestos estudiantes que comenzaron a vender libros, discos piratas o colguijes luego de la huelga de 1999. La mayoría no tiene permiso de la oficina de Patrimonio Universitario; sin embargo, no están dispuestos a abandonar esos “espacios de trabajo”.
Luego del paro más largo en la UNAM (que comenzó en abril de 1999 y concluyó con la entrada de la Policía Federal Preventiva en febrero de 2000), los ultras tomaron el auditorio Justo Sierra para mostrar la resistencia del movimiento.
A más de nueve años de esos hechos, son los “remanentes” de los radicales, identificados con la Brigada verde, quienes mantienen secuestrado el espacio.
En él improvisaron un comedor vegetariano que funciona de lunes a viernes. Además, imparten clases de tambor, serigrafía y otras actividades, y organizan conciertos. Cualquier universitario que pretenda hacer uso del espacio deberá recibir antes la aprobación de los ultras.
El auditorio Justo Sierra recibió en 1963 al presidente de Francia, Charles de Gaulle, y fue el espacio de discusión por antonomasia del movimiento estudiantil de 1968.
Hoy tiene una apariencia sucia, faltan muchas butacas y las luces del escenario están dañadas. La poca luz que se cuela lo hace ver como un sitio abandonado.
Nayeli Roldán
El ex rector Juan Ramón de la Fuente evadió en su momento enfrentar esta problemática, por lo que el inmueble quedó en manos de los ultras durante casi una década. Según denuncian algunos consejeros universitarios, nunca recibió a los integrantes de la comunidad para atender la situación.
Por su parte, Narro Robles ya instruyó a la Dirección General de Obras y Conservación de la máxima casa de estudios a que elabore un proyecto ejecutivo de remodelación, que incluya la construcción de salón multimedia, cineteca, cubículos estudiantiles y galería de arte.
Fue él quien tomó la iniciativa para llamar a reunión a los consejeros universitarios, técnicos, trabajadores y al director de la Facultad de Filosofía, Ambrosio Velasco, y recuperar la administración del Justo Sierra.
Hasta el momento se han realizado dos reuniones, en las que se debatió la estrategia para lograr el desalojo; sin embargo, desde el primer momento se descartó el uso de la fuerza pública.
En contraste, las autoridades apuestan por el diálogo y para ello piensan integrar al resto de la comunidad universitaria en el proyecto. En las próximas dos semanas continuarán las reuniones para elaborar el plan definitivo.
Ambrosio Velasco, quien está por concluir su segundo periodo al frente de Filosofía y Letras, expresó siempre la necesidad de recuperar el auditorio, pero sus intentos fueron fallidos. “No se ha sostenido con la suficiente vehemencia un plan ambicioso dispuesto a desactivar ese conflicto.”
Su gestión, pese a que ha sido favorable, “siempre tuvo la mancha del Che Guevara”, consideran académicos de la facultad.
El lugar tiene que ser habilitado nuevamente como espacio abierto a todas las expresiones de cultura de toda la comunidad universitaria y, sobre todo, como el “centro de reunión de estudiantes para organizarse y defender sus legítimos derechos, como fue en el punto culminante de 1968 —justo cuando fue renombrado por los universitarios como Che Guevara—”, sostienen.
Remanentes universitarios
En junio de 2007, luego de cinco años de gestiones, la UNESCO nombró al campus central de la UNAM como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El reconocimiento incluye la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, jardines, islas, las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura, además de la Torre II de Humanidades, entre otras construcciones.
Sin embargo, una buena parte de los espacios exteriores de Filosofía y Letras ha sido invadidos por ambulantes, desde el Circuito Universitario hasta la Biblioteca Central.
Los puestos ubicados en el corredor que va del Che Guevara a la entrada de la facultad pertenecen a simpatizantes de quienes ocupan el auditorio o son supuestos estudiantes que comenzaron a vender libros, discos piratas o colguijes luego de la huelga de 1999. La mayoría no tiene permiso de la oficina de Patrimonio Universitario; sin embargo, no están dispuestos a abandonar esos “espacios de trabajo”.
Luego del paro más largo en la UNAM (que comenzó en abril de 1999 y concluyó con la entrada de la Policía Federal Preventiva en febrero de 2000), los ultras tomaron el auditorio Justo Sierra para mostrar la resistencia del movimiento.
A más de nueve años de esos hechos, son los “remanentes” de los radicales, identificados con la Brigada verde, quienes mantienen secuestrado el espacio.
En él improvisaron un comedor vegetariano que funciona de lunes a viernes. Además, imparten clases de tambor, serigrafía y otras actividades, y organizan conciertos. Cualquier universitario que pretenda hacer uso del espacio deberá recibir antes la aprobación de los ultras.
El auditorio Justo Sierra recibió en 1963 al presidente de Francia, Charles de Gaulle, y fue el espacio de discusión por antonomasia del movimiento estudiantil de 1968.
Hoy tiene una apariencia sucia, faltan muchas butacas y las luces del escenario están dañadas. La poca luz que se cuela lo hace ver como un sitio abandonado.
Nayeli Roldán
domingo, junio 01, 2008
Delitos en la UNAM
Nayeli Roldán S.
Durante 2007 se denunciaron 498 delitos cometidos en la Universidad Nacional de Autónoma de México (UNAM), aunque la seguridad de la institución, que incluye el patrullaje y la línea telefónica de auxilio, no fue capaz de detectar ninguno de ellos en flagrancia.
En noviembre -cuando José Narro Robles asumió la rectoría- fue el mes con mayor incidencia (54 delitos) y en los dos primeros meses de este año -enero fue de vacaciones- ya se suman 95 ilícitos, lo que representa 23 por ciento más que el año anterior en el mismo periodo.
De acuerdo con la estadística de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal Incidencia delictiva en Ciudad Universitaria -del 1 de enero de 2007 al 29 de febrero de 2008-, cuya copia tiene MILENIO, el robo de objetos representa poco más de 45 por ciento del total (221 el año pasado, incluyendo objetos robados del interior de vehículos), lo que lo ubica como el de mayor incidencia.
En 2007 hubo dos homicidios imprudenciales (atropellamientos) e igual número sólo en febrero de este año. También sucedió robo a transeúnte (13), negocio (11), en transporte público (2), fraude (7), amenazas (7) y lesiones (11), entre otros.
Los delitos, dicen los universitarios, son cometidos por gente externa; no obstante, el problema se recrudece porque la autonomía de las 730 hectáreas de Ciudad Universitaria la puede convertir en un espacio de impunidad para delincuentes.
En 13 facultades asisten más de 170 mil alumnos y poco más de 28 mil trabajadores administrativos y académicos; empero, al ser un espacio público, no se puede contabilizar con exactitud el número de visitantes, lo que complica y limita la seguridad.
Ubicada en el extremo sur de la delegación Coyoacán e inaugurada en 1952 está integrada por cinco zonas: Humanidades, Ciencias Biológicas, Gobierno y Servicios, Artes y Museos y Ciencias, además del Estadio Olímpico y campos deportivos. Para ese espacio, la UNAM tiene poco más de 2 mil vigilantes sindicalizados que cumplen con hacer patrullaje por algunas zonas y, en caso de detectar algún disturbio, sacar del campus a los implicados.
“El problema de seguridad es derivado de otro a nivel nacional. Es un problema de corrupción y criminalidad en todo el país que se ve reflejado aquí”, sostiene Felipe Cervera, consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras.
Encontrar una solución mediante restricciones de acceso o “militarizar” el campo universitario se vuelve un debate complejo “por la naturaleza de los estudiantes y de la misma Universidad”; “no podemos poner torniquetes por todas partes porque CU es un territorio público”.
De acuerdo con personal del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, “la violencia es un foco rojo en la Universidad que debe atender el rector y debe hacer una evaluación sin miedo” pero, sobre todo, hacerla pública para integrar a la comunidad universitaria en las posibles soluciones.
Que el siguiente no sea el tuyo
Este diario solicitó entrevistas con los titulares de la Defensoría de los derechos universitarios, el abogado general, la jefa de la Unidad de Seguimiento y Atención de Denuncias dentro de la UNAM y a la presidenta de la Comisión Especial de Seguridad para conocer las estadísticas de la problemática y las estrategias institucionales para subsanarlas, no obstante, no se respondió a ninguna petición.
En la legislación universitaria existe la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, que tiene como función “estudiar y sugerir” medidas preventivas para casos de siniestros y “reforzar la seguridad y luchar contra la violencia y actos ilícitos que ocurran en la UNAM y sus inmediaciones”, pero no ordena ni sanciona, sólo recomienda.
Al respecto, dicen los sindicalistas, “el comité requiere hacer evaluaciones constantes” que esté acorde a los acontecimientos de la institución. Porque es real que suceden “robos, violaciones y narcomenudeo”, pero la “extraterritorialidad y autonomía vuelve más complejo el control”.
El rector José Narro, conoce las estadísticas incluso antes de asumir el cargo y precisamente por ello debe empujar acciones para disminuir la incidencia delictiva. Aunque existe la disyuntiva de la autonomía, tiene que encontrarse el camino para que “se inhiba el delito” sin intentar “militarizar” y hacer de CU un territorio seguro, agregan.
“La seguridad es una constante preocupación”, sostiene Edén Garcés, también consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras. “Los estacionamientos no son seguros, no hay vigilancia en los espacios de uso común, las patrullas nunca están cuando se les necesita, ni los kioscos amarillos con teléfonos de auxilio funcionan siempre”.
Cervera sostiene que los vendedores de drogas no son universitarios y “tiene la capacidad de cuidarse para no ser descubierto”, pero cuestiona que el personal de auxilio UNAM tiene restricciones.
“No pueden usar fuerza, y ¿qué tan bien estaría que sí se les permitiera?”. El tema es sensible y en si bien es cierto que existe “una problemática de seguridad, tampoco es tierra de nadie”.
Para el investigador de la Facultad de Ciencias, Bolívar Huerta, la seguridad “es un reto para el rector”. Coincide en que el robo de autos es constante, pero se debe “redoblar esfuerzos”, y el ambulantaje es “otro foco rojo” porque sirve de pretexto para todo tipo de “comercio ilegal”, donde no se tiene el control preciso de personas ni sus actividades.
El caso de una violación sexual en la Facultad de Filosofía y Letras, hace cinco años, los asaltos a trabajadores de la UNAM en días de pago, robo de computadoras personales y agresiones en los baños fueron referente para emitir recomendaciones en la página de internet de la facultad de Filosofía y Letras o de la Comisión de Seguridad.
“Si percibes la presencia de alguna persona sospechosa en baños, elevadores y escaleras, no los utilices. Avisa al personal de vigilancia”; se recomienda evitar los lugares apartados; ir acompañado a alguna institución bancaria; no llevar monedero o billetera a la mano, se lee en la web.
El robo de autos ocupa el segundo lugar de incidencia con 182, de los cuales 22 se cometieron con violencia. Al respecto, la institución ha tomado previsiones medidas el acceso vigilado a los estacionamientos y la implementación del Puma Bus —lo que impide estacionar autos en el circuito escolar—.
Incluso, existe la campaña contra robo de autos ¡Que el siguiente… no sea el tuyo!, en la que se hace recomendaciones como “ponle bastón y alarma, asegúrate que esté bien cerrado, bájate del vehículo cuando esperas a alguien, no lo estaciones en lugares solitarios y de ser posible asegúralo contra robo”, entre otras recomendaciones, lo que refleja la alta incidencia de casos.
La delincuencia se presenta lo mismo en la UNAM que en cualquier otra institución, incluyendo privadas, porque nadie está ajeno de ello, la situación es de país, argumentan los consejeros.
Recuadro:
El procedimiento para denunciar un ilícito es:
Ubicar a alguna patrulla de Auxilio UNAM y exponer el caso.
Ellos hacen un reporte a la Dirección General de Servicios Generales; mismo que es entregado a la oficina del abogado general de la UNAM para brindar asesoría y acompañar a la víctima a denunciar el hecho a la delegación Coyoacán.
Durante 2007 se denunciaron 498 delitos cometidos en la Universidad Nacional de Autónoma de México (UNAM), aunque la seguridad de la institución, que incluye el patrullaje y la línea telefónica de auxilio, no fue capaz de detectar ninguno de ellos en flagrancia.
En noviembre -cuando José Narro Robles asumió la rectoría- fue el mes con mayor incidencia (54 delitos) y en los dos primeros meses de este año -enero fue de vacaciones- ya se suman 95 ilícitos, lo que representa 23 por ciento más que el año anterior en el mismo periodo.
De acuerdo con la estadística de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal Incidencia delictiva en Ciudad Universitaria -del 1 de enero de 2007 al 29 de febrero de 2008-, cuya copia tiene MILENIO, el robo de objetos representa poco más de 45 por ciento del total (221 el año pasado, incluyendo objetos robados del interior de vehículos), lo que lo ubica como el de mayor incidencia.
En 2007 hubo dos homicidios imprudenciales (atropellamientos) e igual número sólo en febrero de este año. También sucedió robo a transeúnte (13), negocio (11), en transporte público (2), fraude (7), amenazas (7) y lesiones (11), entre otros.
Los delitos, dicen los universitarios, son cometidos por gente externa; no obstante, el problema se recrudece porque la autonomía de las 730 hectáreas de Ciudad Universitaria la puede convertir en un espacio de impunidad para delincuentes.
En 13 facultades asisten más de 170 mil alumnos y poco más de 28 mil trabajadores administrativos y académicos; empero, al ser un espacio público, no se puede contabilizar con exactitud el número de visitantes, lo que complica y limita la seguridad.
Ubicada en el extremo sur de la delegación Coyoacán e inaugurada en 1952 está integrada por cinco zonas: Humanidades, Ciencias Biológicas, Gobierno y Servicios, Artes y Museos y Ciencias, además del Estadio Olímpico y campos deportivos. Para ese espacio, la UNAM tiene poco más de 2 mil vigilantes sindicalizados que cumplen con hacer patrullaje por algunas zonas y, en caso de detectar algún disturbio, sacar del campus a los implicados.
“El problema de seguridad es derivado de otro a nivel nacional. Es un problema de corrupción y criminalidad en todo el país que se ve reflejado aquí”, sostiene Felipe Cervera, consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras.
Encontrar una solución mediante restricciones de acceso o “militarizar” el campo universitario se vuelve un debate complejo “por la naturaleza de los estudiantes y de la misma Universidad”; “no podemos poner torniquetes por todas partes porque CU es un territorio público”.
De acuerdo con personal del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, “la violencia es un foco rojo en la Universidad que debe atender el rector y debe hacer una evaluación sin miedo” pero, sobre todo, hacerla pública para integrar a la comunidad universitaria en las posibles soluciones.
Que el siguiente no sea el tuyo
Este diario solicitó entrevistas con los titulares de la Defensoría de los derechos universitarios, el abogado general, la jefa de la Unidad de Seguimiento y Atención de Denuncias dentro de la UNAM y a la presidenta de la Comisión Especial de Seguridad para conocer las estadísticas de la problemática y las estrategias institucionales para subsanarlas, no obstante, no se respondió a ninguna petición.
En la legislación universitaria existe la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, que tiene como función “estudiar y sugerir” medidas preventivas para casos de siniestros y “reforzar la seguridad y luchar contra la violencia y actos ilícitos que ocurran en la UNAM y sus inmediaciones”, pero no ordena ni sanciona, sólo recomienda.
Al respecto, dicen los sindicalistas, “el comité requiere hacer evaluaciones constantes” que esté acorde a los acontecimientos de la institución. Porque es real que suceden “robos, violaciones y narcomenudeo”, pero la “extraterritorialidad y autonomía vuelve más complejo el control”.
El rector José Narro, conoce las estadísticas incluso antes de asumir el cargo y precisamente por ello debe empujar acciones para disminuir la incidencia delictiva. Aunque existe la disyuntiva de la autonomía, tiene que encontrarse el camino para que “se inhiba el delito” sin intentar “militarizar” y hacer de CU un territorio seguro, agregan.
“La seguridad es una constante preocupación”, sostiene Edén Garcés, también consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras. “Los estacionamientos no son seguros, no hay vigilancia en los espacios de uso común, las patrullas nunca están cuando se les necesita, ni los kioscos amarillos con teléfonos de auxilio funcionan siempre”.
Cervera sostiene que los vendedores de drogas no son universitarios y “tiene la capacidad de cuidarse para no ser descubierto”, pero cuestiona que el personal de auxilio UNAM tiene restricciones.
“No pueden usar fuerza, y ¿qué tan bien estaría que sí se les permitiera?”. El tema es sensible y en si bien es cierto que existe “una problemática de seguridad, tampoco es tierra de nadie”.
Para el investigador de la Facultad de Ciencias, Bolívar Huerta, la seguridad “es un reto para el rector”. Coincide en que el robo de autos es constante, pero se debe “redoblar esfuerzos”, y el ambulantaje es “otro foco rojo” porque sirve de pretexto para todo tipo de “comercio ilegal”, donde no se tiene el control preciso de personas ni sus actividades.
El caso de una violación sexual en la Facultad de Filosofía y Letras, hace cinco años, los asaltos a trabajadores de la UNAM en días de pago, robo de computadoras personales y agresiones en los baños fueron referente para emitir recomendaciones en la página de internet de la facultad de Filosofía y Letras o de la Comisión de Seguridad.
“Si percibes la presencia de alguna persona sospechosa en baños, elevadores y escaleras, no los utilices. Avisa al personal de vigilancia”; se recomienda evitar los lugares apartados; ir acompañado a alguna institución bancaria; no llevar monedero o billetera a la mano, se lee en la web.
El robo de autos ocupa el segundo lugar de incidencia con 182, de los cuales 22 se cometieron con violencia. Al respecto, la institución ha tomado previsiones medidas el acceso vigilado a los estacionamientos y la implementación del Puma Bus —lo que impide estacionar autos en el circuito escolar—.
Incluso, existe la campaña contra robo de autos ¡Que el siguiente… no sea el tuyo!, en la que se hace recomendaciones como “ponle bastón y alarma, asegúrate que esté bien cerrado, bájate del vehículo cuando esperas a alguien, no lo estaciones en lugares solitarios y de ser posible asegúralo contra robo”, entre otras recomendaciones, lo que refleja la alta incidencia de casos.
La delincuencia se presenta lo mismo en la UNAM que en cualquier otra institución, incluyendo privadas, porque nadie está ajeno de ello, la situación es de país, argumentan los consejeros.
Recuadro:
El procedimiento para denunciar un ilícito es:
Ubicar a alguna patrulla de Auxilio UNAM y exponer el caso.
Ellos hacen un reporte a la Dirección General de Servicios Generales; mismo que es entregado a la oficina del abogado general de la UNAM para brindar asesoría y acompañar a la víctima a denunciar el hecho a la delegación Coyoacán.
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