Nayeli Roldan
El descontento social en Morelos no es reciente ni se limita sólo al magisterio. Desde hace casi cuatro años se formó la organización “Los trece pueblos” para defender los recursos naturales de las poblaciones indígenas y ahora apoyan todos los movimientos sociales que surjan en el estado.
La lucha también incluye a los maestros que se mantienen en paro desde hace dos meses y aunque células del ala radical de la Asamblea de los Pueblos de Oaxaca acudirán a Morelos con la intención de crear una organización similar en el estado, una estrategia así “no se impone; se construye”, afirma José Martínez Cruz, vocero de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de la entidad.
Agrega que los pueblos indígenas tienen ya su propia instancia y la situación del movimiento no es la misma que la ocurrida en Oaxaca hace dos años. “Es una opción que se tiene que discutir abiertamente”, insiste; sobre todo porque hay más organizaciones de defensa de derechos humanos, contra la represión, estudiantiles o los sindicatos, que podrían formar parte.
Los pueblos originarios ya están organizados y apoyan el movimiento magisterial, aglutinarlos en una sola instancia, todavía no está debidamente debatido, asegura.
En el 2004, después de diversos intentos para ser escuchados por el gobierno estatal para que los manantiales no fueran explotados indiscriminadamente, sobre todo para abastecer a unidades habitacionales que se construyen en regiones aledañas a los pueblos indígenas y que éstos eran quienes más sufrían la escasez de agua, los trece pueblos se reorganizaron.
La primera acción fue cerrar los accesos carreteros del sur del estado: Alpuyeca, Jojutla y Zapata, “sólo así nos hicieron caso”, afirma Saúl Roque Morales, impulsor de la organización, “porque el gobierno estatal no tiene conciencia de preservar la armonía de la naturaleza”.
En julio de 2007 más de 50 poblaciones, incluyendo los trece pueblos, se reunieron y formaron el Consejo de Pueblos, que ahora defendía y apoyaba cualquier movimiento porque “estamos del lado de las demandas sociales que padecemos”, y del que construyeron un manifiesto en el que explican la importancia de cuidar la tierra, el aire y el agua.
La presión sirvió para conseguir la establecer mesas de negociación, encabezadas por los secretarios de gobierno y medio ambiente, Sergio Álvarez Mata y Jorge Hinojosa, respectivamente, pero a la fecha no han tenido respuestas concretas.
Continua pendiente la afectación al acuífero que propicia la gasolinera en la caseta de Cuautla, el relleno sanitario en Lomas de Mejía en Cuernavaca, el desarrollo urbano en Jojutla, la construcción de viviendas en Ciénega en el municipio de Emiliano Zapata, que desequilibran el medio ambiente, e incluso, dice Roque, las relaciones sociales al haber incremento poblacional. “Eso le ha servido a los maestros para no creer en las negociaciones porque el gobierno le da preferencia a los grupos empresariales”.
Cuando inició el paro de labores de maestros, éstos estaban alejados de la sociedad porque desde hace más de 20 años no se habían movilizado, pero después de los desalojos en Xoxocotla y Amayuca, los pueblos originarios incrementaron su apoyo, asegura Manuel Martínez, integrante del Consejo de Pueblos.
El objetivo principal de la organización de los pueblos es “ser solidarios con los movimientos sociales. La salud, la educación, la naturaleza, no son temas aislados, somos parte de un todo y los maestros intervienen en la formación de nuestros hijos”, sostiene Roque Morales.
Sin embargo, la lucha no sólo es por el rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, sino por la ofensa y “opresión” a los pueblos indígenas, pero “estamos preparados para aguantar; los pueblos originarios no nos vamos a extinguir como quisiera el gobierno”, sentencia, Miguel Ángel Pérez, del municipio de Tepoztlán.
martes, octubre 21, 2008
Derecho a la educación
Nayeli Roldán
Cuernavaca, Morelos
Esmeralda hace la suma de la venta de un collar, un par de aretes y una pulsera de cornalina. Son 95 pesos. En náhuatl, Eliud, le dice que hizo mal la cuenta, que son 85 pesos. Esmeralda le hace un gesto y repite la operación mentalmente; comprueba que el resultado es el correcto.
Ella tiene 11 años y va en sexto de primaria. Hoy cumple ocho días de haber regresado a clases a la escuela Profesor Gregorio Torres Quintero, pero después de este ciclo ya no irá a la secundaria porque se dedicará a vender collares todo el día, como lo hizo durante las vacaciones y los casi dos meses que sus maestros mantuvieron cerrada la escuela.
Es la segunda de tres hermanos y asegura que le gustan las matemáticas. Cuando escucha la pregunta que para muchos es obvia, ella se queda muda. ¿Qué te gustaría ser de grande? Después de unos segundos contesta que no podrá seguir estudiando porque en su familia sólo terminan la primaria, “nomás con que sepamos leer y escribir, está bien”.
En el zócalo de Cuernavaca, en las jardineras, su mamá acomoda los collares, pulseras hechos de diferentes piedras que son apreciadas sobre todo por los extranjeros y en las vacaciones, la mayor parte del día Esmeralda atiende el puesto. Su hermana, Maribel, un año mayor que ella “no le gusta venir” y se queda en casa armando los collares.
Desde el 18 de agosto, a causa del rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, muchos maestros se mantienen todavía en paro de labores. Hasta antes del martes pasado, Esmeralda llegaba a las 8 de la mañana al zócalo y dejaba de vender entre 13 y 15 horas después. Admite que le gusta más ir a la escuela aunque procura no dejar ir a ningún cliente sin que compre algo. Insiste sobre la belleza de las piedras y ofrece rebajas atractivas para los bolsillos, sobre todo del turismo nacional.
Eliud es su prima, va en quinto año y su hermana, Flor, en segundo. Cuando sus padres veían las noticias en la televisión, en la que se daba información sobre las acciones del magisterio, los escuchaba decir que “va a haber clases hasta diciembre o hasta dentro de un año”. Dice que no le gusta mucho la escuela, aunque no aclara porqué. A diferencia de Esmeralda, ella rehúye la conversación.
***
En Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, ninguna de los cuatro preescolares, seis primarias, dos secundarias generales y una secundaria general. Es el pueblo que enfrentó a efectivos policíacos y militares el 9 de octubre y apoyan a los maestros, aunque algunos padres de familia, como Flor Palacios ya no lo hace tanto.
Kevin Josué y Dylan Israel, van en tercero y segundo de primaria, Evelyn Monserrat pasó a quinto. “Guardo los libros de mi hija y con esos les estoy enseñando a los otros dos. A ella la pongo a que revise sus libros del año pasado, pero ya no se cómo entretenerlos. Les pongo las clases en la tele, pero les aburren rápido y yo no puedo ver otra cosa”, dice Flor.
Rosa es madre de dos niños a quienes no puede cuidar porque trabaja como mesera prácticamente todo el día. Pero Jesús, tiene seis años y está feliz de no ir a la escuela. “Me gusta jugar, ver la tele y comer”, cuenta entre risas, y ahora, en sus “vacacionsotas” (sic) lo hace más seguido.
Daniela, está contenta con su mochila rosa de Las princesas. Aunque fue a clases en Chilpancingo durante un mes, “se llevó la mochila vieja”, cuenta Araceli, la madre. “Mi mochila nueva la quería estrenar hasta que fuera a mi escuela, la Benito Juárez”, en Cuernavaca, dice la estudiante de segundo año.
Cuernavaca, Morelos
Esmeralda hace la suma de la venta de un collar, un par de aretes y una pulsera de cornalina. Son 95 pesos. En náhuatl, Eliud, le dice que hizo mal la cuenta, que son 85 pesos. Esmeralda le hace un gesto y repite la operación mentalmente; comprueba que el resultado es el correcto.
Ella tiene 11 años y va en sexto de primaria. Hoy cumple ocho días de haber regresado a clases a la escuela Profesor Gregorio Torres Quintero, pero después de este ciclo ya no irá a la secundaria porque se dedicará a vender collares todo el día, como lo hizo durante las vacaciones y los casi dos meses que sus maestros mantuvieron cerrada la escuela.
Es la segunda de tres hermanos y asegura que le gustan las matemáticas. Cuando escucha la pregunta que para muchos es obvia, ella se queda muda. ¿Qué te gustaría ser de grande? Después de unos segundos contesta que no podrá seguir estudiando porque en su familia sólo terminan la primaria, “nomás con que sepamos leer y escribir, está bien”.
En el zócalo de Cuernavaca, en las jardineras, su mamá acomoda los collares, pulseras hechos de diferentes piedras que son apreciadas sobre todo por los extranjeros y en las vacaciones, la mayor parte del día Esmeralda atiende el puesto. Su hermana, Maribel, un año mayor que ella “no le gusta venir” y se queda en casa armando los collares.
Desde el 18 de agosto, a causa del rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación, muchos maestros se mantienen todavía en paro de labores. Hasta antes del martes pasado, Esmeralda llegaba a las 8 de la mañana al zócalo y dejaba de vender entre 13 y 15 horas después. Admite que le gusta más ir a la escuela aunque procura no dejar ir a ningún cliente sin que compre algo. Insiste sobre la belleza de las piedras y ofrece rebajas atractivas para los bolsillos, sobre todo del turismo nacional.
Eliud es su prima, va en quinto año y su hermana, Flor, en segundo. Cuando sus padres veían las noticias en la televisión, en la que se daba información sobre las acciones del magisterio, los escuchaba decir que “va a haber clases hasta diciembre o hasta dentro de un año”. Dice que no le gusta mucho la escuela, aunque no aclara porqué. A diferencia de Esmeralda, ella rehúye la conversación.
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En Xoxocotla, municipio de Puente de Ixtla, ninguna de los cuatro preescolares, seis primarias, dos secundarias generales y una secundaria general. Es el pueblo que enfrentó a efectivos policíacos y militares el 9 de octubre y apoyan a los maestros, aunque algunos padres de familia, como Flor Palacios ya no lo hace tanto.
Kevin Josué y Dylan Israel, van en tercero y segundo de primaria, Evelyn Monserrat pasó a quinto. “Guardo los libros de mi hija y con esos les estoy enseñando a los otros dos. A ella la pongo a que revise sus libros del año pasado, pero ya no se cómo entretenerlos. Les pongo las clases en la tele, pero les aburren rápido y yo no puedo ver otra cosa”, dice Flor.
Rosa es madre de dos niños a quienes no puede cuidar porque trabaja como mesera prácticamente todo el día. Pero Jesús, tiene seis años y está feliz de no ir a la escuela. “Me gusta jugar, ver la tele y comer”, cuenta entre risas, y ahora, en sus “vacacionsotas” (sic) lo hace más seguido.
Daniela, está contenta con su mochila rosa de Las princesas. Aunque fue a clases en Chilpancingo durante un mes, “se llevó la mochila vieja”, cuenta Araceli, la madre. “Mi mochila nueva la quería estrenar hasta que fuera a mi escuela, la Benito Juárez”, en Cuernavaca, dice la estudiante de segundo año.
Xoxocotla
Nayeli Roldán
En Xoxocotla se defiende las causas que consideran justas hasta con la vida, sobre todo porque tienen la venia del tata Lázaro Cárdenas del Río y del tlatoani, Emiliano Zapata. El de la vida y lucha de los personajes continúan vigentes y sus figuras de piedra en el centro del poblado les recuerdan la encomienda de defenderse ante los abusos.
En la historia, sólo dos personajes que lucharon por los amolados merecieron el honor y el respeto del pueblo. El monumento de Emiliano Zapata es una figura dorada de dos metros. Con una actitud de gallardía y gesto enardecido, sostiene a un indio desvalido. Éste tiene una parte del grillete que aseguraba sus pies, la otra está en la mano del general.
“¡El grito de redención! Pueblo Mexicano: apoyad con las armas en la mano, este plan y haréis la prosperidad y bienestar de la patria. ‘Justicia y ley’. Plan de Ayala. General Emiliano Zapata, señorío indígena de Xoxocotla. Morelos 1977”, se lee al pie de la figura.
El busto de Lázaro Cárdenas del Río tiene la leyenda: “Tata de México, 1974”. La parte del cuerpo que se observa en la figura no tiene ropa, porque “el mejor Presidente” que tuvo el país era “indio como nosotros, en esencia tenemos los mismos valores”, asegura Saúl Roque Morales, líder del poblado.
Los habitantes cuentan que tuvieron agua potable gracias al tata porque en una gira por el estado, el automóvil de Cárdenas se averió en la carretera Alpuyeca-Jojutla a la altura de Xoxocotla, casi por “accidente” visitó al pueblo y se dio cuenta que había agua limpia que tomar.
Mandó construir el sistema de agua potable para abastecer agua del manantial de Chihuahuita. En 1942, la urbanización comenzó a limitar la distribución de agua a los pueblos originarios por lo que algunos se organizaron para pedir la ayuda del ya ex presidente. “A quien le corresponde resolver los problemas es a ustedes, si les hacen falta huevos vayan afuera y cómprenlos en la tienda”, le dijo Cárdenas.
“Nos dio permiso y nosotros obedientes ya no nos dejamos”, sostiene Roque Morales. Se asumen como un pueblo pacífico, pero que defiende “lo justo”. “Queremos una vida comunitaria con justicia y libertad. Cualquier agresión nos hace ser violentos para hacer respetar los valores, estamos en contra de todo lo que ofende”, agrega.
9 de octubre no se olvida
Desde el sábado 27 de septiembre, en apoyo al paro magisterial de los maestros, los pobladores cerraban un tramo de la carretera Alpoyuca-Jojutla todo el día. Esta práctica, dicen, les sirvió el año pasado para solucionar un conflicto por agua.
El 8 de octubre, en Amayuca, del municipio de Jantetelco, que también tenía tomada la carretera hacia Oaxaca, hubo un violento desalojo. Poco más de 300 policías federales y preventivos se confrontaron con los pobladores por casi dos horas. Hubo decenas de heridos y detenidos. Los habitantes de Xoxocotla llamaron con las campanas de la iglesia a reforzar la toma carretera; pusieron tres retenes un kilómetro antes de llegar al punto de bloqueo. Sumaban aproximadamente cinco mil pobladores.
En el intento de desalojo, detuvieron a cuatro policías federales y los mantuvieron por cuatro horas para negociar la liberación de los detenidos en Amayuca y el retiro de las fuerzas federales. Poco antes de la media noche, también arribaron tanquetas y efectivos militares. “¿Qué no el Ejército está combatiendo a los narcotraficantes? Nosotros no somos narcos”, ataja Manuel Martínez, poblador.
Liberaron a los policías con la promesa del retiro de los uniformados, “pero no cumplieron”, dice. En la mañana del 9 de octubre nuevamente bloquearon la carretera, pero ésta vez, tres helicópteros merodeaban la zona. “Planearon bien la estrategia porque la mayoría de los hombres no estaban, se habían ido a trabajar, los que estaban en la carretera eran jóvenes y mujeres, sobre todo”.
Hacia las tres de la tarde, el grupo de pobladores era superado en número por los más de dos mil 500 policías federales y estatales. Encendieron llantas para formar barricadas, pero no fue suficiente ante el gas lacrimógeno que era arrojado por tierra y aire. Los pobladores se defendían lanzando cohetones a los helicópteros y a ras de suelo; lanzaban piedras mientras se cubrían la cara con paños mojados con refresco de cola o vinagre.
La suegra de Flor Palacios vive cerca de la zona de trifulca. “Alcanzamos a meter como a 50 personas. Mi suegra los acomodó en los cuartos, en la bodeguita, les echó llave y les dijo que no hicieran nada de ruido, sólo así los policías no se metieron. Todos nos quedamos casi sin movernos”. El saldo oficial: 23 detenidos y alrededor de 50 heridos, sin registro de daños materiales.
Sin embargo, la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Estado de Morelos documentó, de ambos desalojos, 139 personas, en su mayoría civiles, sufrieron detenciones arbitrarias, privación ilegal de la libertad y tortura. “Sólo una mujer narra abuso sexual, uso de palabras altisonantes y amenazas de llevarlas a otro lugar”, informa José Martínez, vocero del organismo.
***
Xoxocotla pertenece al municipio de Puente de Ixtla y tiene poco más de 19 mil 600 pobladores, hace ocho años fue la última vez que lincharon a un hombre por abuso sexual, pero nunca habían enfrentado una agresión como aquel 9 de octubre.
“Creí que me iban a matar. Cerraba los ojos para no pensar. Nos echaron a un camión como puercos, uno encima del otro. Una vez voltee a verlos y me pegaron, otra vez”, cuenta Gregorio González, a quien después de dos semanas, las huellas de los golpes en el cuerpo todavía permanecen, pero las que nunca olvidará son las que sólo él sabe, las que le impiden sostener la mirada por el asomo de llanto al relatar su experiencia.
“El gobierno ganó una batalla, pero no la guerra porque el pueblo ya está cansado de tanta opresión. Si le pega a un animal se defiende. Patee un perro y verá si no lo muerde, hora más un humano”, advierte, Abraham Escorcia, a quien los policías le hicieron pasar por las brazas de una barricada “para que sientas lo que sintieron nuestros compañeros”, se jactaban.
Ese día cumplía 35 años, pero su hijo de dos años y ocho meses amaneció con temperatura, “por eso no fui a trabajar. Desde temprano, por los helicópteros no hubo transporte. En todo el día no se le bajaba la fiebre a mi hijo, por eso en la tarde fui a la base de taxis que está en la carretera. Cometí el pecado de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Cuando iba llegando, lanzaron gas lacrimógeno, me agarraron y dijeron que yo era el líder de los maestros. Llevaba sandalias, me las quitaron y me hicieron caminar descalzo. Cuando llegamos a una barricada que todavía tenía brazas, me sostuvieron de los brazos y me llevaron caminando por lo ardiente”. Tuvo quemaduras de primero y segundo grado en los pies. “Fue 9 de octubre ¿cree que lo voy a olvidar?”.
En Xoxocotla se defiende las causas que consideran justas hasta con la vida, sobre todo porque tienen la venia del tata Lázaro Cárdenas del Río y del tlatoani, Emiliano Zapata. El de la vida y lucha de los personajes continúan vigentes y sus figuras de piedra en el centro del poblado les recuerdan la encomienda de defenderse ante los abusos.
En la historia, sólo dos personajes que lucharon por los amolados merecieron el honor y el respeto del pueblo. El monumento de Emiliano Zapata es una figura dorada de dos metros. Con una actitud de gallardía y gesto enardecido, sostiene a un indio desvalido. Éste tiene una parte del grillete que aseguraba sus pies, la otra está en la mano del general.
“¡El grito de redención! Pueblo Mexicano: apoyad con las armas en la mano, este plan y haréis la prosperidad y bienestar de la patria. ‘Justicia y ley’. Plan de Ayala. General Emiliano Zapata, señorío indígena de Xoxocotla. Morelos 1977”, se lee al pie de la figura.
El busto de Lázaro Cárdenas del Río tiene la leyenda: “Tata de México, 1974”. La parte del cuerpo que se observa en la figura no tiene ropa, porque “el mejor Presidente” que tuvo el país era “indio como nosotros, en esencia tenemos los mismos valores”, asegura Saúl Roque Morales, líder del poblado.
Los habitantes cuentan que tuvieron agua potable gracias al tata porque en una gira por el estado, el automóvil de Cárdenas se averió en la carretera Alpuyeca-Jojutla a la altura de Xoxocotla, casi por “accidente” visitó al pueblo y se dio cuenta que había agua limpia que tomar.
Mandó construir el sistema de agua potable para abastecer agua del manantial de Chihuahuita. En 1942, la urbanización comenzó a limitar la distribución de agua a los pueblos originarios por lo que algunos se organizaron para pedir la ayuda del ya ex presidente. “A quien le corresponde resolver los problemas es a ustedes, si les hacen falta huevos vayan afuera y cómprenlos en la tienda”, le dijo Cárdenas.
“Nos dio permiso y nosotros obedientes ya no nos dejamos”, sostiene Roque Morales. Se asumen como un pueblo pacífico, pero que defiende “lo justo”. “Queremos una vida comunitaria con justicia y libertad. Cualquier agresión nos hace ser violentos para hacer respetar los valores, estamos en contra de todo lo que ofende”, agrega.
9 de octubre no se olvida
Desde el sábado 27 de septiembre, en apoyo al paro magisterial de los maestros, los pobladores cerraban un tramo de la carretera Alpoyuca-Jojutla todo el día. Esta práctica, dicen, les sirvió el año pasado para solucionar un conflicto por agua.
El 8 de octubre, en Amayuca, del municipio de Jantetelco, que también tenía tomada la carretera hacia Oaxaca, hubo un violento desalojo. Poco más de 300 policías federales y preventivos se confrontaron con los pobladores por casi dos horas. Hubo decenas de heridos y detenidos. Los habitantes de Xoxocotla llamaron con las campanas de la iglesia a reforzar la toma carretera; pusieron tres retenes un kilómetro antes de llegar al punto de bloqueo. Sumaban aproximadamente cinco mil pobladores.
En el intento de desalojo, detuvieron a cuatro policías federales y los mantuvieron por cuatro horas para negociar la liberación de los detenidos en Amayuca y el retiro de las fuerzas federales. Poco antes de la media noche, también arribaron tanquetas y efectivos militares. “¿Qué no el Ejército está combatiendo a los narcotraficantes? Nosotros no somos narcos”, ataja Manuel Martínez, poblador.
Liberaron a los policías con la promesa del retiro de los uniformados, “pero no cumplieron”, dice. En la mañana del 9 de octubre nuevamente bloquearon la carretera, pero ésta vez, tres helicópteros merodeaban la zona. “Planearon bien la estrategia porque la mayoría de los hombres no estaban, se habían ido a trabajar, los que estaban en la carretera eran jóvenes y mujeres, sobre todo”.
Hacia las tres de la tarde, el grupo de pobladores era superado en número por los más de dos mil 500 policías federales y estatales. Encendieron llantas para formar barricadas, pero no fue suficiente ante el gas lacrimógeno que era arrojado por tierra y aire. Los pobladores se defendían lanzando cohetones a los helicópteros y a ras de suelo; lanzaban piedras mientras se cubrían la cara con paños mojados con refresco de cola o vinagre.
La suegra de Flor Palacios vive cerca de la zona de trifulca. “Alcanzamos a meter como a 50 personas. Mi suegra los acomodó en los cuartos, en la bodeguita, les echó llave y les dijo que no hicieran nada de ruido, sólo así los policías no se metieron. Todos nos quedamos casi sin movernos”. El saldo oficial: 23 detenidos y alrededor de 50 heridos, sin registro de daños materiales.
Sin embargo, la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Estado de Morelos documentó, de ambos desalojos, 139 personas, en su mayoría civiles, sufrieron detenciones arbitrarias, privación ilegal de la libertad y tortura. “Sólo una mujer narra abuso sexual, uso de palabras altisonantes y amenazas de llevarlas a otro lugar”, informa José Martínez, vocero del organismo.
***
Xoxocotla pertenece al municipio de Puente de Ixtla y tiene poco más de 19 mil 600 pobladores, hace ocho años fue la última vez que lincharon a un hombre por abuso sexual, pero nunca habían enfrentado una agresión como aquel 9 de octubre.
“Creí que me iban a matar. Cerraba los ojos para no pensar. Nos echaron a un camión como puercos, uno encima del otro. Una vez voltee a verlos y me pegaron, otra vez”, cuenta Gregorio González, a quien después de dos semanas, las huellas de los golpes en el cuerpo todavía permanecen, pero las que nunca olvidará son las que sólo él sabe, las que le impiden sostener la mirada por el asomo de llanto al relatar su experiencia.
“El gobierno ganó una batalla, pero no la guerra porque el pueblo ya está cansado de tanta opresión. Si le pega a un animal se defiende. Patee un perro y verá si no lo muerde, hora más un humano”, advierte, Abraham Escorcia, a quien los policías le hicieron pasar por las brazas de una barricada “para que sientas lo que sintieron nuestros compañeros”, se jactaban.
Ese día cumplía 35 años, pero su hijo de dos años y ocho meses amaneció con temperatura, “por eso no fui a trabajar. Desde temprano, por los helicópteros no hubo transporte. En todo el día no se le bajaba la fiebre a mi hijo, por eso en la tarde fui a la base de taxis que está en la carretera. Cometí el pecado de estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Cuando iba llegando, lanzaron gas lacrimógeno, me agarraron y dijeron que yo era el líder de los maestros. Llevaba sandalias, me las quitaron y me hicieron caminar descalzo. Cuando llegamos a una barricada que todavía tenía brazas, me sostuvieron de los brazos y me llevaron caminando por lo ardiente”. Tuvo quemaduras de primero y segundo grado en los pies. “Fue 9 de octubre ¿cree que lo voy a olvidar?”.
domingo, septiembre 21, 2008
Ángel Uriel Herrera García
ES la octava muerte. Sólo tenía 13 años y los últimos días de su vida fueron de sufrimiento. Estuvo en el momento y el lugar que fue planeado por "alguien" para una detonación que no reconció edades o sexo. Tal vez Ángel y su familia no sabían que el gobierno emprendió "una lucha contra el narco" que lleva cientos de muertos; tal vez no sabían sobre el "pacto" con más de 70 compromisos para combatir a la delincuencia; tal vez no sabían que la advertencia de Fecal era que todavía faltaban muertes porque la lucha no era fácil. Ahora saben que en este país todo puede pasar (nos). En una noche, "la más patriótica" de todas, ocurrió lo inimaginable, lo indignante, lo estremecedor... Otra vida, una de las que auguró Fecal que costaría "la guerra contra el crimen organizado", sólo que le faltó aclarar q no sólo serían narcos los que morirían, sino también civiles. Si los decapitados y muertes múltiples dejó de asombrar a unos cuantos, el atentado en Morelia estremeció... A Fecal le importará Ángel como le "importó" el "niño Martí". Tendrá el valor de ver a sus propios hijos a la cara o la vida de todos aquellos que no viven en Los Pinos le vale un carajo? Por qué Bush y Fecal tienen el mismo pinche discurso de la lucha contra "terroristas"? Aquí todavía es peor porque la sociedad civil estamos en medio. De verdad creyó que esta supuesta lucha acabaría con el narco? De verdad los grandes empresarios y políticos dejarían de consumir drogas? De verdad los implicados en ese negocio estarían dispuestos a renunciar a él?Qué vamos a hacer ahora? Unidos venceremos? Esta situación es producto de una larga historia de impunidad, corrupción, de generaciones de olvidados, de democracia simulada, de valemadrismo. No se a ustedes pero a mi me indigna y me conmueve en lo que se ha convertido este país, en lo que lo hemos convertido. De verdad que se lo está llevando el carajo. Alza de combustible, alimentos, violencia, muerte, sin timón... Lo peor de todo es que personas como Ángel Uriel Herrera García, fue una víctima, una víctima de esta porquería. El responsable no sólo es quien planeo el atentado y quien lanzó la granada, también lo es el Estado y los politiquillos y autoridades que han colaborado con los más ruines "negocios" (narcotráfico, trata de personas, prostitución, sobornos, etc.). Y el colmo: ofrecer 10 millones de pesos de recompensa por los responsables? De verdad q Fecal no tiene madre y le hace honor al nombre. La realiadad, definitivamente, está superada por cualquier guión de cine. Por último: También los medios exigirán con la misma intensidad justicia para Ántel Uriel Herrera García que para el niño Martí? Espero q sí porque ninguna vida vale más que otra, o sí?
New's Divine
25/06/2008 04:40 PM
El viernes pasado ocurrió algo indignante. Es así por muchas razones. Las imágenes que pasan en televisión e internet m inquietan... La ineficacia de la policía, desde el los altos mandos y hasta esos peones que operan las "estrategias". siempre lo hemos sabido. quienes vivimos en colonias como la Nueva Atzacoalco, lo vemos. Seguramente miles de las muertes ocurridas en esta ciudad tampoco responden a situaciones lógicas durante enfrentamientos con la policía, sólo que esta vez hubo cámaras de televisión y, sobre todo, la oportunidad de utilizarlo políticamente. No soy partidaria de Ebrard, y creo q le están haciendo justo lo que él mismo hacía en sus tiempos de operador priístas, pero en general, los políticos no tienen madre. Realmente les importa la muerte de 12 personas? 12 jodidos, 12 invisibles, 12 olvidados, que de no haber muerto, seguirían ahí, bajo tierra como han permanecido por generaciones completas porque a ningún político le importa y no les importará nunca. A quién le interesa lo que hacían esa tarde? fueron tratados como delincuentes. Si se drogaban o alcoholizaban, por qué era? por qué se recurre a las drogas desde cada vez más jóvenes? Hubieran actuado de la misma forma en algún antro de Polanco o las Lomas?? Claro, porque ahí se encontrarían seguramente a los hijos de diputados, secretarios de Estado o embajadores... Si en lo que parecía un simple operativo se trató de esa manera a los jóvenes que tomaban cerveza y, por supuesto, tal vez se drogaban, podrán argumentar que las mujeres de Atenco o Oaxaca mienten al denunciar abusos sexuales y abuso de autoridad????Un caso más para el anocdetario de acciones mediocres, fallidas, dolosas, y que incluye vidas humanas, vidas que para los de arriba sirven menos que la muerte...
El viernes pasado ocurrió algo indignante. Es así por muchas razones. Las imágenes que pasan en televisión e internet m inquietan... La ineficacia de la policía, desde el los altos mandos y hasta esos peones que operan las "estrategias". siempre lo hemos sabido. quienes vivimos en colonias como la Nueva Atzacoalco, lo vemos. Seguramente miles de las muertes ocurridas en esta ciudad tampoco responden a situaciones lógicas durante enfrentamientos con la policía, sólo que esta vez hubo cámaras de televisión y, sobre todo, la oportunidad de utilizarlo políticamente. No soy partidaria de Ebrard, y creo q le están haciendo justo lo que él mismo hacía en sus tiempos de operador priístas, pero en general, los políticos no tienen madre. Realmente les importa la muerte de 12 personas? 12 jodidos, 12 invisibles, 12 olvidados, que de no haber muerto, seguirían ahí, bajo tierra como han permanecido por generaciones completas porque a ningún político le importa y no les importará nunca. A quién le interesa lo que hacían esa tarde? fueron tratados como delincuentes. Si se drogaban o alcoholizaban, por qué era? por qué se recurre a las drogas desde cada vez más jóvenes? Hubieran actuado de la misma forma en algún antro de Polanco o las Lomas?? Claro, porque ahí se encontrarían seguramente a los hijos de diputados, secretarios de Estado o embajadores... Si en lo que parecía un simple operativo se trató de esa manera a los jóvenes que tomaban cerveza y, por supuesto, tal vez se drogaban, podrán argumentar que las mujeres de Atenco o Oaxaca mienten al denunciar abusos sexuales y abuso de autoridad????Un caso más para el anocdetario de acciones mediocres, fallidas, dolosas, y que incluye vidas humanas, vidas que para los de arriba sirven menos que la muerte...
domingo, agosto 17, 2008
Qué es?
Hoy, mientras t veía me surgió la pregunta. Después de tantos años de conocernos qué nos sigue manteniendo ahí como en la primera vez?
Siguen los mismos obstáculos, las otras personas, tú, yo, lo que sentimos y lo que no, lo palpable y lo invisible de nosotros, nuestro contraste, las diferencias que, paradójico a lo q esperaba despuès de la ausencia, se vuelven ahora otro muro.
Tal vez es cierto, a los hombres no les gusta que la mujer que llevan del brazo sea más, tenga más, piense más o logre más que ellos. Es una verdadera lástima, pero sucede. Te sucede, nos sucede.
Efectivamente la edad es relativa, a veces me sorprende lo que dices por la complejidad y otras por lo básico de tu pensamiento. Lo mismo ocurre conmigo y aquí estamos, otra vez.
Finalmente retomé dos vicios q había dejado hace años: la nicotina y tu boca.
Siguen los mismos obstáculos, las otras personas, tú, yo, lo que sentimos y lo que no, lo palpable y lo invisible de nosotros, nuestro contraste, las diferencias que, paradójico a lo q esperaba despuès de la ausencia, se vuelven ahora otro muro.
Tal vez es cierto, a los hombres no les gusta que la mujer que llevan del brazo sea más, tenga más, piense más o logre más que ellos. Es una verdadera lástima, pero sucede. Te sucede, nos sucede.
Efectivamente la edad es relativa, a veces me sorprende lo que dices por la complejidad y otras por lo básico de tu pensamiento. Lo mismo ocurre conmigo y aquí estamos, otra vez.
Finalmente retomé dos vicios q había dejado hace años: la nicotina y tu boca.
Hoy ten miedo de mí
Fernando Delgadillo
Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido
Procura tener a la mano un amigo
Que cuide tu frente y tu voz
Y que cuide de ti, para ti tus vestidos
Y a tus pensamientos mantenlos atentos
Y a mano tu amigo
La importancia de verte
Morderte los labios
De preocupación
Es hoy tan necesaria
Como verte siempre
Como andar siguiéndote con la cabeza
En la imaginación
Porque ¿sabes? y si no lo sabes no importa
Yo sé lo que siento, yo sé lo que cortan
Después unos labios
Esos labios rojos y afilados
Y estos puños que tiemblan de rabia
Cuando estás contenta
Que tiemblan de muerte
Si alguien se te acercara a ti
Hoy procura que aquella ventana
Que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada
Porque no vaya ser yo el viento de la noche
Y te mida y recorra la piel con mi aliento
Y hasta te acaricie y te deje dormir
Y me meta en tu pecho y me vuelva a salir
Y respires de mí
O me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos
Y todo por no hacerme un poco de caso
Ten miedo de mayo
Y ten miedo de mí
Porque no vaya a ser que cansado de verte
Me meta en tus brazos para poseerte
Y te arranque las ropas y te bese los pies
Y te llame mi diosa y no pueda mirarte
De frente y te diga llorando después
Por favor tenme miedo
Tiembla mucho de miedo mujer
Porque no puede ser
viernes, agosto 15, 2008
La vida no vale nada (a veces)
Supongo que, como la mayoría de quienes vivimos en este país, están enterados del secuestro y la muerte "del niño Martí".
En los medios de comunicación ha sido tema recurrente durante la última semana.
por supuesto que es indignante y aterrador lo sucedido a esa familia no se le desea ni al peor enemigo, es cierto, sólo que a mi me causa más cosas...
Ninguna vida debiera valer más que otra y ninguna muerte debiera ser menos importante que otra.
Durante esta misma semana, en la carretera hacia Morelos, dos tipos viajaban en un autobús de pasajeros; a mitad del camino asaltaron a los pasajeros. Uno de los rateros, amenazaba con una pistola, misma que disparó en dirección al techo. La bala rebotó y dio directamente a la cabeza de un bebé.
Los asaltantes escaparon y en el trayecto, robaron el auto a un taxista y también lo mataron.
No es también un suceso que te enchina la piel? La vida de dos familias cambió en unos minutos. Dos vidas se perdieron en mano, de un delincuente.
Como esa, deben haber miles de historias, sólo que no pasan en televisión. A diario hay asaltos en los microbuses, hay muertes porque alguien no quiso entregar algo que le costó, tal vez meses de ahorro; sólo que son invisibles para los de arriba.
Para Ebrard, Fecal o cualquier otro politiquillo no le son relevantes la vida de nosotros, los ciudadanos de a pie.
Cuàntos días pasaron para que el Felipillo diera el pésame a las familias de los 12 fallecidos en el New’s??? tres, tres días!!! Claro, porque se atravesó el fin de semana, porque los que murieron no eran más que invisibles que para lo único q le importó a nuestro honorable Presidente fue para utilizarlo como arma política contra el Marcelo, y a éste, el hecho le afectó un par de puntos en las encuestas, pero nomás era cuestión de tiempo porque el New’s ya se olvidó.
La presión social logró los cambios en la policía, pero con el caso Martí, el Marcelo sí está sudando la gota gorda que lo llevó hasta a proponer la transformación de los cuerpos policíacos…
Ahora hay desplegados exigiendo alto a los secuestros porque la clase alta no puede vivir en paz. Alto a los secuestros porque se inhibe la inversión, dice el Consejo Coordinador Empresarial, que los secuestros llevarán a este país al caño.
Pero nadie habla de las muertes porque se resistieron a entregar alguna pertenencia, ni de las violaciones o asaltos en microbuses.
Ahora Fecal y Ebrard discuten por una cumbre o un consejo. Perdón, eso es relevante??? Con eso no se solucionará los años de abandono no sólo en los cuerpos policiacos que se volvieron círculos corruptos, sino por todo aquello que fue y es caldo de cultivo para llegar a la situación q tenemos hoy.
Mientras la educación de calidad no llegue a todos, mientras sigan en pobreza extrema millones de mexicanos, mientras sigamos exportando mano de obra barata y esperando con ansias las remesas, mientras vivamos en una simulada democracia, mientras la desigualdad e inequidad sea una de las características de este país nada, nada podrá avanzar. Los paliativos están destinados al fracaso.
En los medios de comunicación ha sido tema recurrente durante la última semana.
por supuesto que es indignante y aterrador lo sucedido a esa familia no se le desea ni al peor enemigo, es cierto, sólo que a mi me causa más cosas...
Ninguna vida debiera valer más que otra y ninguna muerte debiera ser menos importante que otra.
Durante esta misma semana, en la carretera hacia Morelos, dos tipos viajaban en un autobús de pasajeros; a mitad del camino asaltaron a los pasajeros. Uno de los rateros, amenazaba con una pistola, misma que disparó en dirección al techo. La bala rebotó y dio directamente a la cabeza de un bebé.
Los asaltantes escaparon y en el trayecto, robaron el auto a un taxista y también lo mataron.
No es también un suceso que te enchina la piel? La vida de dos familias cambió en unos minutos. Dos vidas se perdieron en mano, de un delincuente.
Como esa, deben haber miles de historias, sólo que no pasan en televisión. A diario hay asaltos en los microbuses, hay muertes porque alguien no quiso entregar algo que le costó, tal vez meses de ahorro; sólo que son invisibles para los de arriba.
Para Ebrard, Fecal o cualquier otro politiquillo no le son relevantes la vida de nosotros, los ciudadanos de a pie.
Cuàntos días pasaron para que el Felipillo diera el pésame a las familias de los 12 fallecidos en el New’s??? tres, tres días!!! Claro, porque se atravesó el fin de semana, porque los que murieron no eran más que invisibles que para lo único q le importó a nuestro honorable Presidente fue para utilizarlo como arma política contra el Marcelo, y a éste, el hecho le afectó un par de puntos en las encuestas, pero nomás era cuestión de tiempo porque el New’s ya se olvidó.
La presión social logró los cambios en la policía, pero con el caso Martí, el Marcelo sí está sudando la gota gorda que lo llevó hasta a proponer la transformación de los cuerpos policíacos…
Ahora hay desplegados exigiendo alto a los secuestros porque la clase alta no puede vivir en paz. Alto a los secuestros porque se inhibe la inversión, dice el Consejo Coordinador Empresarial, que los secuestros llevarán a este país al caño.
Pero nadie habla de las muertes porque se resistieron a entregar alguna pertenencia, ni de las violaciones o asaltos en microbuses.
Ahora Fecal y Ebrard discuten por una cumbre o un consejo. Perdón, eso es relevante??? Con eso no se solucionará los años de abandono no sólo en los cuerpos policiacos que se volvieron círculos corruptos, sino por todo aquello que fue y es caldo de cultivo para llegar a la situación q tenemos hoy.
Mientras la educación de calidad no llegue a todos, mientras sigan en pobreza extrema millones de mexicanos, mientras sigamos exportando mano de obra barata y esperando con ansias las remesas, mientras vivamos en una simulada democracia, mientras la desigualdad e inequidad sea una de las características de este país nada, nada podrá avanzar. Los paliativos están destinados al fracaso.
domingo, junio 22, 2008
Puede explotar...
A nueve años de la ocupación del auditorio Che Guevara (oficialmente Justo Sierra), de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el rector José Narro Robles impulsa una estrategia para recuperar y remodelar el espacio, ocupado por un grupo para fines no académicos.
El ex rector Juan Ramón de la Fuente evadió en su momento enfrentar esta problemática, por lo que el inmueble quedó en manos de los ultras durante casi una década. Según denuncian algunos consejeros universitarios, nunca recibió a los integrantes de la comunidad para atender la situación.
Por su parte, Narro Robles ya instruyó a la Dirección General de Obras y Conservación de la máxima casa de estudios a que elabore un proyecto ejecutivo de remodelación, que incluya la construcción de salón multimedia, cineteca, cubículos estudiantiles y galería de arte.
Fue él quien tomó la iniciativa para llamar a reunión a los consejeros universitarios, técnicos, trabajadores y al director de la Facultad de Filosofía, Ambrosio Velasco, y recuperar la administración del Justo Sierra.
Hasta el momento se han realizado dos reuniones, en las que se debatió la estrategia para lograr el desalojo; sin embargo, desde el primer momento se descartó el uso de la fuerza pública.
En contraste, las autoridades apuestan por el diálogo y para ello piensan integrar al resto de la comunidad universitaria en el proyecto. En las próximas dos semanas continuarán las reuniones para elaborar el plan definitivo.
Ambrosio Velasco, quien está por concluir su segundo periodo al frente de Filosofía y Letras, expresó siempre la necesidad de recuperar el auditorio, pero sus intentos fueron fallidos. “No se ha sostenido con la suficiente vehemencia un plan ambicioso dispuesto a desactivar ese conflicto.”
Su gestión, pese a que ha sido favorable, “siempre tuvo la mancha del Che Guevara”, consideran académicos de la facultad.
El lugar tiene que ser habilitado nuevamente como espacio abierto a todas las expresiones de cultura de toda la comunidad universitaria y, sobre todo, como el “centro de reunión de estudiantes para organizarse y defender sus legítimos derechos, como fue en el punto culminante de 1968 —justo cuando fue renombrado por los universitarios como Che Guevara—”, sostienen.
Remanentes universitarios
En junio de 2007, luego de cinco años de gestiones, la UNESCO nombró al campus central de la UNAM como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El reconocimiento incluye la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, jardines, islas, las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura, además de la Torre II de Humanidades, entre otras construcciones.
Sin embargo, una buena parte de los espacios exteriores de Filosofía y Letras ha sido invadidos por ambulantes, desde el Circuito Universitario hasta la Biblioteca Central.
Los puestos ubicados en el corredor que va del Che Guevara a la entrada de la facultad pertenecen a simpatizantes de quienes ocupan el auditorio o son supuestos estudiantes que comenzaron a vender libros, discos piratas o colguijes luego de la huelga de 1999. La mayoría no tiene permiso de la oficina de Patrimonio Universitario; sin embargo, no están dispuestos a abandonar esos “espacios de trabajo”.
Luego del paro más largo en la UNAM (que comenzó en abril de 1999 y concluyó con la entrada de la Policía Federal Preventiva en febrero de 2000), los ultras tomaron el auditorio Justo Sierra para mostrar la resistencia del movimiento.
A más de nueve años de esos hechos, son los “remanentes” de los radicales, identificados con la Brigada verde, quienes mantienen secuestrado el espacio.
En él improvisaron un comedor vegetariano que funciona de lunes a viernes. Además, imparten clases de tambor, serigrafía y otras actividades, y organizan conciertos. Cualquier universitario que pretenda hacer uso del espacio deberá recibir antes la aprobación de los ultras.
El auditorio Justo Sierra recibió en 1963 al presidente de Francia, Charles de Gaulle, y fue el espacio de discusión por antonomasia del movimiento estudiantil de 1968.
Hoy tiene una apariencia sucia, faltan muchas butacas y las luces del escenario están dañadas. La poca luz que se cuela lo hace ver como un sitio abandonado.
Nayeli Roldán
El ex rector Juan Ramón de la Fuente evadió en su momento enfrentar esta problemática, por lo que el inmueble quedó en manos de los ultras durante casi una década. Según denuncian algunos consejeros universitarios, nunca recibió a los integrantes de la comunidad para atender la situación.
Por su parte, Narro Robles ya instruyó a la Dirección General de Obras y Conservación de la máxima casa de estudios a que elabore un proyecto ejecutivo de remodelación, que incluya la construcción de salón multimedia, cineteca, cubículos estudiantiles y galería de arte.
Fue él quien tomó la iniciativa para llamar a reunión a los consejeros universitarios, técnicos, trabajadores y al director de la Facultad de Filosofía, Ambrosio Velasco, y recuperar la administración del Justo Sierra.
Hasta el momento se han realizado dos reuniones, en las que se debatió la estrategia para lograr el desalojo; sin embargo, desde el primer momento se descartó el uso de la fuerza pública.
En contraste, las autoridades apuestan por el diálogo y para ello piensan integrar al resto de la comunidad universitaria en el proyecto. En las próximas dos semanas continuarán las reuniones para elaborar el plan definitivo.
Ambrosio Velasco, quien está por concluir su segundo periodo al frente de Filosofía y Letras, expresó siempre la necesidad de recuperar el auditorio, pero sus intentos fueron fallidos. “No se ha sostenido con la suficiente vehemencia un plan ambicioso dispuesto a desactivar ese conflicto.”
Su gestión, pese a que ha sido favorable, “siempre tuvo la mancha del Che Guevara”, consideran académicos de la facultad.
El lugar tiene que ser habilitado nuevamente como espacio abierto a todas las expresiones de cultura de toda la comunidad universitaria y, sobre todo, como el “centro de reunión de estudiantes para organizarse y defender sus legítimos derechos, como fue en el punto culminante de 1968 —justo cuando fue renombrado por los universitarios como Che Guevara—”, sostienen.
Remanentes universitarios
En junio de 2007, luego de cinco años de gestiones, la UNESCO nombró al campus central de la UNAM como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El reconocimiento incluye la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, jardines, islas, las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura, además de la Torre II de Humanidades, entre otras construcciones.
Sin embargo, una buena parte de los espacios exteriores de Filosofía y Letras ha sido invadidos por ambulantes, desde el Circuito Universitario hasta la Biblioteca Central.
Los puestos ubicados en el corredor que va del Che Guevara a la entrada de la facultad pertenecen a simpatizantes de quienes ocupan el auditorio o son supuestos estudiantes que comenzaron a vender libros, discos piratas o colguijes luego de la huelga de 1999. La mayoría no tiene permiso de la oficina de Patrimonio Universitario; sin embargo, no están dispuestos a abandonar esos “espacios de trabajo”.
Luego del paro más largo en la UNAM (que comenzó en abril de 1999 y concluyó con la entrada de la Policía Federal Preventiva en febrero de 2000), los ultras tomaron el auditorio Justo Sierra para mostrar la resistencia del movimiento.
A más de nueve años de esos hechos, son los “remanentes” de los radicales, identificados con la Brigada verde, quienes mantienen secuestrado el espacio.
En él improvisaron un comedor vegetariano que funciona de lunes a viernes. Además, imparten clases de tambor, serigrafía y otras actividades, y organizan conciertos. Cualquier universitario que pretenda hacer uso del espacio deberá recibir antes la aprobación de los ultras.
El auditorio Justo Sierra recibió en 1963 al presidente de Francia, Charles de Gaulle, y fue el espacio de discusión por antonomasia del movimiento estudiantil de 1968.
Hoy tiene una apariencia sucia, faltan muchas butacas y las luces del escenario están dañadas. La poca luz que se cuela lo hace ver como un sitio abandonado.
Nayeli Roldán
domingo, junio 01, 2008
Delitos en la UNAM
Nayeli Roldán S.
Durante 2007 se denunciaron 498 delitos cometidos en la Universidad Nacional de Autónoma de México (UNAM), aunque la seguridad de la institución, que incluye el patrullaje y la línea telefónica de auxilio, no fue capaz de detectar ninguno de ellos en flagrancia.
En noviembre -cuando José Narro Robles asumió la rectoría- fue el mes con mayor incidencia (54 delitos) y en los dos primeros meses de este año -enero fue de vacaciones- ya se suman 95 ilícitos, lo que representa 23 por ciento más que el año anterior en el mismo periodo.
De acuerdo con la estadística de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal Incidencia delictiva en Ciudad Universitaria -del 1 de enero de 2007 al 29 de febrero de 2008-, cuya copia tiene MILENIO, el robo de objetos representa poco más de 45 por ciento del total (221 el año pasado, incluyendo objetos robados del interior de vehículos), lo que lo ubica como el de mayor incidencia.
En 2007 hubo dos homicidios imprudenciales (atropellamientos) e igual número sólo en febrero de este año. También sucedió robo a transeúnte (13), negocio (11), en transporte público (2), fraude (7), amenazas (7) y lesiones (11), entre otros.
Los delitos, dicen los universitarios, son cometidos por gente externa; no obstante, el problema se recrudece porque la autonomía de las 730 hectáreas de Ciudad Universitaria la puede convertir en un espacio de impunidad para delincuentes.
En 13 facultades asisten más de 170 mil alumnos y poco más de 28 mil trabajadores administrativos y académicos; empero, al ser un espacio público, no se puede contabilizar con exactitud el número de visitantes, lo que complica y limita la seguridad.
Ubicada en el extremo sur de la delegación Coyoacán e inaugurada en 1952 está integrada por cinco zonas: Humanidades, Ciencias Biológicas, Gobierno y Servicios, Artes y Museos y Ciencias, además del Estadio Olímpico y campos deportivos. Para ese espacio, la UNAM tiene poco más de 2 mil vigilantes sindicalizados que cumplen con hacer patrullaje por algunas zonas y, en caso de detectar algún disturbio, sacar del campus a los implicados.
“El problema de seguridad es derivado de otro a nivel nacional. Es un problema de corrupción y criminalidad en todo el país que se ve reflejado aquí”, sostiene Felipe Cervera, consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras.
Encontrar una solución mediante restricciones de acceso o “militarizar” el campo universitario se vuelve un debate complejo “por la naturaleza de los estudiantes y de la misma Universidad”; “no podemos poner torniquetes por todas partes porque CU es un territorio público”.
De acuerdo con personal del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, “la violencia es un foco rojo en la Universidad que debe atender el rector y debe hacer una evaluación sin miedo” pero, sobre todo, hacerla pública para integrar a la comunidad universitaria en las posibles soluciones.
Que el siguiente no sea el tuyo
Este diario solicitó entrevistas con los titulares de la Defensoría de los derechos universitarios, el abogado general, la jefa de la Unidad de Seguimiento y Atención de Denuncias dentro de la UNAM y a la presidenta de la Comisión Especial de Seguridad para conocer las estadísticas de la problemática y las estrategias institucionales para subsanarlas, no obstante, no se respondió a ninguna petición.
En la legislación universitaria existe la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, que tiene como función “estudiar y sugerir” medidas preventivas para casos de siniestros y “reforzar la seguridad y luchar contra la violencia y actos ilícitos que ocurran en la UNAM y sus inmediaciones”, pero no ordena ni sanciona, sólo recomienda.
Al respecto, dicen los sindicalistas, “el comité requiere hacer evaluaciones constantes” que esté acorde a los acontecimientos de la institución. Porque es real que suceden “robos, violaciones y narcomenudeo”, pero la “extraterritorialidad y autonomía vuelve más complejo el control”.
El rector José Narro, conoce las estadísticas incluso antes de asumir el cargo y precisamente por ello debe empujar acciones para disminuir la incidencia delictiva. Aunque existe la disyuntiva de la autonomía, tiene que encontrarse el camino para que “se inhiba el delito” sin intentar “militarizar” y hacer de CU un territorio seguro, agregan.
“La seguridad es una constante preocupación”, sostiene Edén Garcés, también consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras. “Los estacionamientos no son seguros, no hay vigilancia en los espacios de uso común, las patrullas nunca están cuando se les necesita, ni los kioscos amarillos con teléfonos de auxilio funcionan siempre”.
Cervera sostiene que los vendedores de drogas no son universitarios y “tiene la capacidad de cuidarse para no ser descubierto”, pero cuestiona que el personal de auxilio UNAM tiene restricciones.
“No pueden usar fuerza, y ¿qué tan bien estaría que sí se les permitiera?”. El tema es sensible y en si bien es cierto que existe “una problemática de seguridad, tampoco es tierra de nadie”.
Para el investigador de la Facultad de Ciencias, Bolívar Huerta, la seguridad “es un reto para el rector”. Coincide en que el robo de autos es constante, pero se debe “redoblar esfuerzos”, y el ambulantaje es “otro foco rojo” porque sirve de pretexto para todo tipo de “comercio ilegal”, donde no se tiene el control preciso de personas ni sus actividades.
El caso de una violación sexual en la Facultad de Filosofía y Letras, hace cinco años, los asaltos a trabajadores de la UNAM en días de pago, robo de computadoras personales y agresiones en los baños fueron referente para emitir recomendaciones en la página de internet de la facultad de Filosofía y Letras o de la Comisión de Seguridad.
“Si percibes la presencia de alguna persona sospechosa en baños, elevadores y escaleras, no los utilices. Avisa al personal de vigilancia”; se recomienda evitar los lugares apartados; ir acompañado a alguna institución bancaria; no llevar monedero o billetera a la mano, se lee en la web.
El robo de autos ocupa el segundo lugar de incidencia con 182, de los cuales 22 se cometieron con violencia. Al respecto, la institución ha tomado previsiones medidas el acceso vigilado a los estacionamientos y la implementación del Puma Bus —lo que impide estacionar autos en el circuito escolar—.
Incluso, existe la campaña contra robo de autos ¡Que el siguiente… no sea el tuyo!, en la que se hace recomendaciones como “ponle bastón y alarma, asegúrate que esté bien cerrado, bájate del vehículo cuando esperas a alguien, no lo estaciones en lugares solitarios y de ser posible asegúralo contra robo”, entre otras recomendaciones, lo que refleja la alta incidencia de casos.
La delincuencia se presenta lo mismo en la UNAM que en cualquier otra institución, incluyendo privadas, porque nadie está ajeno de ello, la situación es de país, argumentan los consejeros.
Recuadro:
El procedimiento para denunciar un ilícito es:
Ubicar a alguna patrulla de Auxilio UNAM y exponer el caso.
Ellos hacen un reporte a la Dirección General de Servicios Generales; mismo que es entregado a la oficina del abogado general de la UNAM para brindar asesoría y acompañar a la víctima a denunciar el hecho a la delegación Coyoacán.
Durante 2007 se denunciaron 498 delitos cometidos en la Universidad Nacional de Autónoma de México (UNAM), aunque la seguridad de la institución, que incluye el patrullaje y la línea telefónica de auxilio, no fue capaz de detectar ninguno de ellos en flagrancia.
En noviembre -cuando José Narro Robles asumió la rectoría- fue el mes con mayor incidencia (54 delitos) y en los dos primeros meses de este año -enero fue de vacaciones- ya se suman 95 ilícitos, lo que representa 23 por ciento más que el año anterior en el mismo periodo.
De acuerdo con la estadística de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal Incidencia delictiva en Ciudad Universitaria -del 1 de enero de 2007 al 29 de febrero de 2008-, cuya copia tiene MILENIO, el robo de objetos representa poco más de 45 por ciento del total (221 el año pasado, incluyendo objetos robados del interior de vehículos), lo que lo ubica como el de mayor incidencia.
En 2007 hubo dos homicidios imprudenciales (atropellamientos) e igual número sólo en febrero de este año. También sucedió robo a transeúnte (13), negocio (11), en transporte público (2), fraude (7), amenazas (7) y lesiones (11), entre otros.
Los delitos, dicen los universitarios, son cometidos por gente externa; no obstante, el problema se recrudece porque la autonomía de las 730 hectáreas de Ciudad Universitaria la puede convertir en un espacio de impunidad para delincuentes.
En 13 facultades asisten más de 170 mil alumnos y poco más de 28 mil trabajadores administrativos y académicos; empero, al ser un espacio público, no se puede contabilizar con exactitud el número de visitantes, lo que complica y limita la seguridad.
Ubicada en el extremo sur de la delegación Coyoacán e inaugurada en 1952 está integrada por cinco zonas: Humanidades, Ciencias Biológicas, Gobierno y Servicios, Artes y Museos y Ciencias, además del Estadio Olímpico y campos deportivos. Para ese espacio, la UNAM tiene poco más de 2 mil vigilantes sindicalizados que cumplen con hacer patrullaje por algunas zonas y, en caso de detectar algún disturbio, sacar del campus a los implicados.
“El problema de seguridad es derivado de otro a nivel nacional. Es un problema de corrupción y criminalidad en todo el país que se ve reflejado aquí”, sostiene Felipe Cervera, consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras.
Encontrar una solución mediante restricciones de acceso o “militarizar” el campo universitario se vuelve un debate complejo “por la naturaleza de los estudiantes y de la misma Universidad”; “no podemos poner torniquetes por todas partes porque CU es un territorio público”.
De acuerdo con personal del Sindicato de Trabajadores de la UNAM, “la violencia es un foco rojo en la Universidad que debe atender el rector y debe hacer una evaluación sin miedo” pero, sobre todo, hacerla pública para integrar a la comunidad universitaria en las posibles soluciones.
Que el siguiente no sea el tuyo
Este diario solicitó entrevistas con los titulares de la Defensoría de los derechos universitarios, el abogado general, la jefa de la Unidad de Seguimiento y Atención de Denuncias dentro de la UNAM y a la presidenta de la Comisión Especial de Seguridad para conocer las estadísticas de la problemática y las estrategias institucionales para subsanarlas, no obstante, no se respondió a ninguna petición.
En la legislación universitaria existe la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, que tiene como función “estudiar y sugerir” medidas preventivas para casos de siniestros y “reforzar la seguridad y luchar contra la violencia y actos ilícitos que ocurran en la UNAM y sus inmediaciones”, pero no ordena ni sanciona, sólo recomienda.
Al respecto, dicen los sindicalistas, “el comité requiere hacer evaluaciones constantes” que esté acorde a los acontecimientos de la institución. Porque es real que suceden “robos, violaciones y narcomenudeo”, pero la “extraterritorialidad y autonomía vuelve más complejo el control”.
El rector José Narro, conoce las estadísticas incluso antes de asumir el cargo y precisamente por ello debe empujar acciones para disminuir la incidencia delictiva. Aunque existe la disyuntiva de la autonomía, tiene que encontrarse el camino para que “se inhiba el delito” sin intentar “militarizar” y hacer de CU un territorio seguro, agregan.
“La seguridad es una constante preocupación”, sostiene Edén Garcés, también consejero académico del área de las Humanidades y de las Artes de la Facultad de Filosofía y Letras. “Los estacionamientos no son seguros, no hay vigilancia en los espacios de uso común, las patrullas nunca están cuando se les necesita, ni los kioscos amarillos con teléfonos de auxilio funcionan siempre”.
Cervera sostiene que los vendedores de drogas no son universitarios y “tiene la capacidad de cuidarse para no ser descubierto”, pero cuestiona que el personal de auxilio UNAM tiene restricciones.
“No pueden usar fuerza, y ¿qué tan bien estaría que sí se les permitiera?”. El tema es sensible y en si bien es cierto que existe “una problemática de seguridad, tampoco es tierra de nadie”.
Para el investigador de la Facultad de Ciencias, Bolívar Huerta, la seguridad “es un reto para el rector”. Coincide en que el robo de autos es constante, pero se debe “redoblar esfuerzos”, y el ambulantaje es “otro foco rojo” porque sirve de pretexto para todo tipo de “comercio ilegal”, donde no se tiene el control preciso de personas ni sus actividades.
El caso de una violación sexual en la Facultad de Filosofía y Letras, hace cinco años, los asaltos a trabajadores de la UNAM en días de pago, robo de computadoras personales y agresiones en los baños fueron referente para emitir recomendaciones en la página de internet de la facultad de Filosofía y Letras o de la Comisión de Seguridad.
“Si percibes la presencia de alguna persona sospechosa en baños, elevadores y escaleras, no los utilices. Avisa al personal de vigilancia”; se recomienda evitar los lugares apartados; ir acompañado a alguna institución bancaria; no llevar monedero o billetera a la mano, se lee en la web.
El robo de autos ocupa el segundo lugar de incidencia con 182, de los cuales 22 se cometieron con violencia. Al respecto, la institución ha tomado previsiones medidas el acceso vigilado a los estacionamientos y la implementación del Puma Bus —lo que impide estacionar autos en el circuito escolar—.
Incluso, existe la campaña contra robo de autos ¡Que el siguiente… no sea el tuyo!, en la que se hace recomendaciones como “ponle bastón y alarma, asegúrate que esté bien cerrado, bájate del vehículo cuando esperas a alguien, no lo estaciones en lugares solitarios y de ser posible asegúralo contra robo”, entre otras recomendaciones, lo que refleja la alta incidencia de casos.
La delincuencia se presenta lo mismo en la UNAM que en cualquier otra institución, incluyendo privadas, porque nadie está ajeno de ello, la situación es de país, argumentan los consejeros.
Recuadro:
El procedimiento para denunciar un ilícito es:
Ubicar a alguna patrulla de Auxilio UNAM y exponer el caso.
Ellos hacen un reporte a la Dirección General de Servicios Generales; mismo que es entregado a la oficina del abogado general de la UNAM para brindar asesoría y acompañar a la víctima a denunciar el hecho a la delegación Coyoacán.
sábado, marzo 01, 2008
Pumatianguis
Nayeli Roldán
El ambulantaje es una actividad nacida al amparo del intercambio de “favores” entre autoridades y comerciantes, quienes una vez instalados en espacios públicos difícilmente acceden a abandonar el redituable negocio. Esta situación es cotidiana en gran parte de la Ciudad de México, e incluso, en instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México, donde la mecánica ocurre de manera similar.
En la máxima casa de estudios del país se reproducen las mismas prácticas que en las calles: luchan por los espacios, hay organizaciones de vendedores, se negocia con las autoridades, se pagan cuotas y existe intercambio de apoyos con el sindicato y estudiantes.
Igual que en el Centro Histórico, los puestos ambulantes invaden las explanadas y pasillos de algunas facultades –todo depende de la flexibilidad cada director–. La panorámica de la Facultad de Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Sociales en algunos momentos del día es muy cercana a la de un tianguis… es el pumatianguis, bromea un estudiante.
Los problemas aunados a ello son la falta de control en el crecimiento de ambulantes y el riesgo de que, en algunos casos, los puestos sirvan sólo como medio para la venta de drogas, como sucedió en la década de los 70, sostienen fuentes del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM).
El nicho de comercio no es nada despreciable. En CU transitan aproximadamente 100 mil estudiantes. Tener un puesto en alguna de las 13 facultades (Arquitectura; Ciencias; Ciencias Políticas y Sociales; Contaduría y Administración; Derecho; Economía; Filosofía y Letras; Ingeniería; Medicina; Medicina, Veterinaria y Zootecnia; Odontología; Psicología y Química) por pequeño que parezca, prácticamente es ganancia segura.
***
Cada comerciante sólo quiere seguir teniendo su fuente de trabajo, repiten una y otra vez; por eso mismo, procuran mantener la organización de su negocio entre el círculo donde nadie más entra. Sin embargo, quien reporta, acudió a varios de ellos bajo el pretexto de instalar un puesto en algún espacio de Ciudad Universitaria. Por esa razón, los nombres de cada uno serán cambiados.
Martín heredó la estafeta de su padre como vendedor de café en la Facultad de Filosofía y Letras. El principio fue difícil, dice. Hace más de 15 años cargaba el agua caliente en un termo y el resto de los insumos en una bolsa. Él y su padre entraban a los pasillos de la facultad, con las debidas reservas para no ser sorprendidos por personal de vigilancia.
“Cuando nos tocaba la de malas”, recuerda, eran “invitados” a salir y con la advertencia de no regresar porque no estaba permitido el comercio de esa manera. No hacían caso a la sugerencia y volvían nuevamente con termo en mano.
Los vigilantes “ya hasta nos conocían”, cuenta orgulloso la hazaña y agrega que lo importante era “luchar por el lugar”. El cuento parecía nunca acabar, hasta que Martín y su padre fueron avisados por los vigilantes –quienes tantas veces los habían sacado– que podían solicitar un permiso para poder vender sin que fueran molestados.
“¡Le dimos al clavo. Nomás querían dinero! No les molestaba que vendiéramos, sino que no pagábamos”. Tramitaron un permiso y “san se acabó”. De ahí en adelante los miembros de Patrulla UNAM sólo verificaron que tuviera la credencial que lo acredita como comerciante “concesionado”.
Su puesto es una mesa de poco más de un metro largo, en la que vende café y pan. Tenerlo funcionando 12 horas diarias de lunes a viernes le permite pagar la cuota mensual de cinco mil pesos.
El pago depende del giro comercial y el tamaño; las barras (puesto fijo construido por la Universidad) es concesionada por 10 mil o hasta 20 mil pesos mensuales, o se puede pagar por año; las cafeterías dentro de las facultades pagan una cantidad superior y puestos de libros, por ejemplo, se paga sólo mil 500 pesos mensuales.
Martín recomienda a quienes quisieran instalar un puesto en esa facultad que “mejor busque en otro lado, porque aquí ya está muy saturado”. Son los mismos comerciantes tolerados quienes “sugieren” a los que intentan vender que se retiren.
“Todos tenemos necesidad, pero no es justo que uno haiga (sic) batallado por conseguir un lugar, pagues y que otro venga a quererse poner así nomás”, argumenta. En cambio, hay espacios, donde se podría iniciar un negocio. “Le ando echando el ojo a un huequito de la Facultad de Química. Ahí casi no hay puestos. En estos días iré a pedir mi permiso”, dice.
Filos, caso especial
Al concluir la huelga 1999-2000, que mantuvo paralizada a la Universidad por 10 meses, estudiantes que sobrevivieron al movimiento tomaron el auditorio Justo Sierra, mejor conocido como el Che Guevara de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y con él, también acapararon parte del pasillo.
“Mi chavo empezó a vender libros después de la huelga. Ahora vendemos los dos”, comenta Alma, estudiante de Filosofía. “Nosotros no pagamos ninguna cuota porque aquí se ganan los espacios. Después de la huelga no teníamos trabajo y cada quien empezó a venir diario y vender algo”.
Así, después de ocho años, aún conservan sus lugares. Todos los días, casi durante todo el día, por el pasillo que dirige a la facultad, se puede encontrar joyería de plata, libros, películas, discos y programas piratas, colguijes, ropa, comida...
“Es para ayudarnos con nuestros estudios”, dice Alma. “Pero, como ves, ya no hay lugar. Si alguien quiere venir a vender podría ponerse un rato, antes de que todos (los vendedores) lleguen, a la hora de entrada a clase o nada más checar quienes no viene y ocupan su lugar por un día. Así se van ganando los espacios.
Los primeros puestos del pasillo, aproximadamente 10, son los herederos del movimiento estudiantil, pero “los que están aquí no son los mismos que se quedaron después de la huelga”, acota. Ninguno de ellos tienen que rendirle cuentas ni a las autoridades de la facultad.
La división entre los herederos y el resto de los vendedores es imperceptible para el estudiante común, pero Alma la reconoce fácilmente. “Ahí donde está el puesto de películas”, señala. Pocos metros antes de llegar a la entrada de la Facultad está El güero, “el tipo parece que siempre está alcoholizado”, comenta. Es un hombre robusto de aproximadamente 50 años, se asume como líder de los comerciantes, pero sólo “quiere verle la cara a los que se acercan para pedir permiso para vender”, dice. A veces hasta “chelea con los de patrulla UNAM”, piensa que eso le da poder para auto nombrarse líder, concluye.
Detrás de esta ellos, hay otra fila de ambulantes. Las mujeres indígenas, incluso, acomodan su mercancía -ropa bordada sobre todo- en las paredes del camino. Ellas tampoco pagan cuota alguna, los estudiantes que tienen tomado el Che les dieron permiso.
Un puesto tras otro continúa por ese pasillo; entronca con el acceso paralelo a la entrada de la Biblioteca Central. Más puestos que todos los días exhiben: ropa, bolsas de mano, sombreros, lentes para sol, libros, colguijes, objetos artesanales.
La señora Bertha tiene siete años vendiendo en la Facultad. Ganó el espacio igual que Martín. Tendía su puesto y la quitaban, una y otra vez. Luego, varios comerciantes se organizaron y consiguieron permiso para vender, pero “ya somos muchos”, reconoce.
El director de la Facultad nos permitió vender aquí, “por eso ya no dejamos que se ponga más gente”, asegura. Sólo en casos excepcionales. Hay dos o tres lugares, en las escaleras que dirigen hacia la Facultad de Derecho que están reservados “para quien lo necesite”.
Los s indígenas de Guerrero, Oaxaca, Tabasco y otros estados que llegan con artesanías “sí los dejamos vender” porque sólo están en la ciudad por temporadas. “También se nos acercan egresados de la filos que no consiguen trabajo y no les queda otra que entrarle al comercio”.
Cada uno paga una cuota mensual, pero lo que corresponde de los lugares que les prestan a los indígenas y estudiantes “lo pagamos entre todos. Ése ha sido nuestro acuerdo”, comenta.
Con la nueva administración “quien sabe qué nos vaya a pasar”, porque “Narro no quiere a los ambulantes”, dice. En la Facultad de Medicina, donde José Narro Robles fue director, “quitó a los compañeros porque según daba mala imagen para la escuela”.
Ahora como rector, “todos estamos con miedo de que nos vaya a quitar”, pero si las autoridades universitarias intentan limpiar de ambulantes, lo tendrían que hacer también con los herederos de la huelga y “quien sabe si se dejen”, explica. Pero confía en la flexibilidad del actual director, Ambrosio Velasco.
Bertha tiene más de 50 años, “a mi edad ya no nos contratan o nos quieren pagar una miseria”, de ahí su miedo a que le quiten su “fuente de trabajo”.
Todos buscan vender en filos porque saben que pasa mucha gente porque va a la Biblioteca Central, pero “mejor busca otro lugar”, recomienda a su interlocutora. “Mi comadre me dijo que en Políticas hay chance. Ahí sí están dejando poner o, si no, busca en otras facultades”.
Ésta es la manera de invadir espacios en un área que delimita a la zona central como patrimonio cultural de la humanidad, declarado por la UNESCO el año pasado.
***
Cualquier persona que intente vender, primero debe ubicar el espacio de su interés, acudir con el director de la Facultad para pedir permiso y luego presentar una solicitud ante la Dirección General del Patrimonio Universitario dirigida a la titular, María Ascensión Morales Ramírez.
En dicha oficina se determina la viabilidad de la petición, pero “por ahora no se está dando autorización; ya está cubierta la demanda que la UNAM necesita, pero de todos modos inténtelo”, dice vía telefónica Roberto Sánchez, director del área de Autorización y Permisos a la supuesta solicitante.
Durante el periodo de sucesión de rector del año pasado, el todavía candidato José Narro Robles, aseguraba que la transparencia y rendición de cuentas era fundamental para cualquier institución y en la UNAM no sería la excepción.
No obstante, Milenio Semanal solicitó a oficina de comunicación social una entrevista con la maestra Morales Ramírez, para conocer los datos que la Universidad tiene registrados –dado el mecanismo de asignación de permisos– acerca del número de vendedores registrados y el tabulador de cuotas para cada giro.
Toda vez que “vigilar y controlar los servicios prestados a la comunidad, así como la generación de ingresos por la comercialización y explotación de los bienes y derechos patrimoniales de la Universidad” es una de las funciones de la dirección, según se lee en su página de internet.
La entrevista fue negada bajo el argumento de que no se acostumbraba que el encargado de esa oficina diera declaraciones; a cambio, comunicación social ofreció facilitar dichas cifras; pero hasta el cierre de esta edición y después de un mes, la información no fue proporcionada.
Políticas, comercio emergente
“Esto es la onda”, afirma Roberto, un vendedor de tortas. Antes tenía concesionada una barra, pero no pudo seguir pagando. Decidió regresarla y poner un puesto en una de las explanadas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ahí no paga nada porque el director, Fernando Pérez Correa, concedió el permiso.
Por los pasillos que dirigen hacia los auditorios, los vendedores ocupan las rampas para exhibir su mercancía: discos piratas, programas para computadora, colguijes, libros.
Pero por la tarde, “esto parece el pumatianguis”, dice Marlene, estudiante del cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación. “Se suponía que con la apertura de la cafetería se iba evitar el comercio ambulante, pero nada”. “Cuando todos están vendiendo, la verdad es que se ve bastante feo y no puedes ni pasar”.
En el último año, la explanada de la entrada a la facultad, donde hay mesas y bancos de piedra para que los estudiantes se reúnan, se instala un puesto carrito de café, uno de hamburguesas, otro más de quesadillas, y más al fondo uno de dulces y tortas. En la entrada del edificio A, una otra señora vendiendo tacos de guisado. Y entre los planes de algunos está poner otro puesto más en la misma facultad.
Para Jesica, egresada de la carrera de Administración Pública, los precios son los casi los mismos que en la cafetería, pero a veces, es más rápido el servicio en los puestos ambulantes. “Además hay compañeros que traen poco dinero y, a veces, con una quesadilla tenían”.
“Estamos en políticas y sería ilógico que no nos organizáramos”, sostiene Roberto. Hace poco menos de un año, sugirió a los vendedores para formar la Unión de Comerciantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Con la intención, dice, de defenderse “de la autoridad” si quisiera retirarles el permiso, o de algún “malora que quiera echar pleito a algún compañero”. Tienen una reunión anual en la cual discuten las problemáticas de los 20 comerciantes que la integran.
No existen cuotas porque, además de haberlo negociado con el director, “también apoyamos al sindicato” en las movilizaciones y a los estudiantes, sobre todo a grupos de la Facultad como Conciencia y Libertad, Jóvenes en Resistencia Alternativa, Salvador Allende y otros que tienen cubículo de reunión en los edificios.
Efectivamente, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM) también ha encontrado un nicho de apoyo en los vendedores ambulantes, sostiene Pilar Savedra, integrante de la Coordinadora de Trabajadores en Resistencia, grupo disidente a la organización gremial oficial.
Los vendedores ambulantes asisten a apoyar a quien dirige el sindicato desde los tiempos de Evaristo Pérez Arreola, líder del sindicato de 1977 a 1989, y hasta Agustín Rodríguez. “Los han utilizado hasta para votar en momentos de elecciones de la dirigencia dentro del sindicato”, afirma.
Además, son los familiares o los mismos sindicalizados quienes tienen puestos ambulantes. Un caso concreto fue el de la ex encargada de la bolsa de trabajo de la Facultad de Psicología, Patricia Gutiérrez, quien era dueña de varios puestos ambulantes por el amparo del sindicato, asegura Savedra.
Poco a poco ganan espacios. Buscan los huecos para instalarse en territorio puma. Incluso, también se presenta ya otra modalidad de ambulantaje en la mayoría de las facultades de Ciudad Universitaria. Mujeres indígenas que van caminando y ofreciendo pulseras, cigarros o dulces en las manos. Lo mismo sucede con los vendedores de tacos de canasta que andan en bicicleta y los de congeladas Bon ice. De ellos no existe control ni registro por parte de las autoridades ni del sindicato.
El ambulantaje es una actividad nacida al amparo del intercambio de “favores” entre autoridades y comerciantes, quienes una vez instalados en espacios públicos difícilmente acceden a abandonar el redituable negocio. Esta situación es cotidiana en gran parte de la Ciudad de México, e incluso, en instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México, donde la mecánica ocurre de manera similar.
En la máxima casa de estudios del país se reproducen las mismas prácticas que en las calles: luchan por los espacios, hay organizaciones de vendedores, se negocia con las autoridades, se pagan cuotas y existe intercambio de apoyos con el sindicato y estudiantes.
Igual que en el Centro Histórico, los puestos ambulantes invaden las explanadas y pasillos de algunas facultades –todo depende de la flexibilidad cada director–. La panorámica de la Facultad de Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Sociales en algunos momentos del día es muy cercana a la de un tianguis… es el pumatianguis, bromea un estudiante.
Los problemas aunados a ello son la falta de control en el crecimiento de ambulantes y el riesgo de que, en algunos casos, los puestos sirvan sólo como medio para la venta de drogas, como sucedió en la década de los 70, sostienen fuentes del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM).
El nicho de comercio no es nada despreciable. En CU transitan aproximadamente 100 mil estudiantes. Tener un puesto en alguna de las 13 facultades (Arquitectura; Ciencias; Ciencias Políticas y Sociales; Contaduría y Administración; Derecho; Economía; Filosofía y Letras; Ingeniería; Medicina; Medicina, Veterinaria y Zootecnia; Odontología; Psicología y Química) por pequeño que parezca, prácticamente es ganancia segura.
***
Cada comerciante sólo quiere seguir teniendo su fuente de trabajo, repiten una y otra vez; por eso mismo, procuran mantener la organización de su negocio entre el círculo donde nadie más entra. Sin embargo, quien reporta, acudió a varios de ellos bajo el pretexto de instalar un puesto en algún espacio de Ciudad Universitaria. Por esa razón, los nombres de cada uno serán cambiados.
Martín heredó la estafeta de su padre como vendedor de café en la Facultad de Filosofía y Letras. El principio fue difícil, dice. Hace más de 15 años cargaba el agua caliente en un termo y el resto de los insumos en una bolsa. Él y su padre entraban a los pasillos de la facultad, con las debidas reservas para no ser sorprendidos por personal de vigilancia.
“Cuando nos tocaba la de malas”, recuerda, eran “invitados” a salir y con la advertencia de no regresar porque no estaba permitido el comercio de esa manera. No hacían caso a la sugerencia y volvían nuevamente con termo en mano.
Los vigilantes “ya hasta nos conocían”, cuenta orgulloso la hazaña y agrega que lo importante era “luchar por el lugar”. El cuento parecía nunca acabar, hasta que Martín y su padre fueron avisados por los vigilantes –quienes tantas veces los habían sacado– que podían solicitar un permiso para poder vender sin que fueran molestados.
“¡Le dimos al clavo. Nomás querían dinero! No les molestaba que vendiéramos, sino que no pagábamos”. Tramitaron un permiso y “san se acabó”. De ahí en adelante los miembros de Patrulla UNAM sólo verificaron que tuviera la credencial que lo acredita como comerciante “concesionado”.
Su puesto es una mesa de poco más de un metro largo, en la que vende café y pan. Tenerlo funcionando 12 horas diarias de lunes a viernes le permite pagar la cuota mensual de cinco mil pesos.
El pago depende del giro comercial y el tamaño; las barras (puesto fijo construido por la Universidad) es concesionada por 10 mil o hasta 20 mil pesos mensuales, o se puede pagar por año; las cafeterías dentro de las facultades pagan una cantidad superior y puestos de libros, por ejemplo, se paga sólo mil 500 pesos mensuales.
Martín recomienda a quienes quisieran instalar un puesto en esa facultad que “mejor busque en otro lado, porque aquí ya está muy saturado”. Son los mismos comerciantes tolerados quienes “sugieren” a los que intentan vender que se retiren.
“Todos tenemos necesidad, pero no es justo que uno haiga (sic) batallado por conseguir un lugar, pagues y que otro venga a quererse poner así nomás”, argumenta. En cambio, hay espacios, donde se podría iniciar un negocio. “Le ando echando el ojo a un huequito de la Facultad de Química. Ahí casi no hay puestos. En estos días iré a pedir mi permiso”, dice.
Filos, caso especial
Al concluir la huelga 1999-2000, que mantuvo paralizada a la Universidad por 10 meses, estudiantes que sobrevivieron al movimiento tomaron el auditorio Justo Sierra, mejor conocido como el Che Guevara de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y con él, también acapararon parte del pasillo.
“Mi chavo empezó a vender libros después de la huelga. Ahora vendemos los dos”, comenta Alma, estudiante de Filosofía. “Nosotros no pagamos ninguna cuota porque aquí se ganan los espacios. Después de la huelga no teníamos trabajo y cada quien empezó a venir diario y vender algo”.
Así, después de ocho años, aún conservan sus lugares. Todos los días, casi durante todo el día, por el pasillo que dirige a la facultad, se puede encontrar joyería de plata, libros, películas, discos y programas piratas, colguijes, ropa, comida...
“Es para ayudarnos con nuestros estudios”, dice Alma. “Pero, como ves, ya no hay lugar. Si alguien quiere venir a vender podría ponerse un rato, antes de que todos (los vendedores) lleguen, a la hora de entrada a clase o nada más checar quienes no viene y ocupan su lugar por un día. Así se van ganando los espacios.
Los primeros puestos del pasillo, aproximadamente 10, son los herederos del movimiento estudiantil, pero “los que están aquí no son los mismos que se quedaron después de la huelga”, acota. Ninguno de ellos tienen que rendirle cuentas ni a las autoridades de la facultad.
La división entre los herederos y el resto de los vendedores es imperceptible para el estudiante común, pero Alma la reconoce fácilmente. “Ahí donde está el puesto de películas”, señala. Pocos metros antes de llegar a la entrada de la Facultad está El güero, “el tipo parece que siempre está alcoholizado”, comenta. Es un hombre robusto de aproximadamente 50 años, se asume como líder de los comerciantes, pero sólo “quiere verle la cara a los que se acercan para pedir permiso para vender”, dice. A veces hasta “chelea con los de patrulla UNAM”, piensa que eso le da poder para auto nombrarse líder, concluye.
Detrás de esta ellos, hay otra fila de ambulantes. Las mujeres indígenas, incluso, acomodan su mercancía -ropa bordada sobre todo- en las paredes del camino. Ellas tampoco pagan cuota alguna, los estudiantes que tienen tomado el Che les dieron permiso.
Un puesto tras otro continúa por ese pasillo; entronca con el acceso paralelo a la entrada de la Biblioteca Central. Más puestos que todos los días exhiben: ropa, bolsas de mano, sombreros, lentes para sol, libros, colguijes, objetos artesanales.
La señora Bertha tiene siete años vendiendo en la Facultad. Ganó el espacio igual que Martín. Tendía su puesto y la quitaban, una y otra vez. Luego, varios comerciantes se organizaron y consiguieron permiso para vender, pero “ya somos muchos”, reconoce.
El director de la Facultad nos permitió vender aquí, “por eso ya no dejamos que se ponga más gente”, asegura. Sólo en casos excepcionales. Hay dos o tres lugares, en las escaleras que dirigen hacia la Facultad de Derecho que están reservados “para quien lo necesite”.
Los s indígenas de Guerrero, Oaxaca, Tabasco y otros estados que llegan con artesanías “sí los dejamos vender” porque sólo están en la ciudad por temporadas. “También se nos acercan egresados de la filos que no consiguen trabajo y no les queda otra que entrarle al comercio”.
Cada uno paga una cuota mensual, pero lo que corresponde de los lugares que les prestan a los indígenas y estudiantes “lo pagamos entre todos. Ése ha sido nuestro acuerdo”, comenta.
Con la nueva administración “quien sabe qué nos vaya a pasar”, porque “Narro no quiere a los ambulantes”, dice. En la Facultad de Medicina, donde José Narro Robles fue director, “quitó a los compañeros porque según daba mala imagen para la escuela”.
Ahora como rector, “todos estamos con miedo de que nos vaya a quitar”, pero si las autoridades universitarias intentan limpiar de ambulantes, lo tendrían que hacer también con los herederos de la huelga y “quien sabe si se dejen”, explica. Pero confía en la flexibilidad del actual director, Ambrosio Velasco.
Bertha tiene más de 50 años, “a mi edad ya no nos contratan o nos quieren pagar una miseria”, de ahí su miedo a que le quiten su “fuente de trabajo”.
Todos buscan vender en filos porque saben que pasa mucha gente porque va a la Biblioteca Central, pero “mejor busca otro lugar”, recomienda a su interlocutora. “Mi comadre me dijo que en Políticas hay chance. Ahí sí están dejando poner o, si no, busca en otras facultades”.
Ésta es la manera de invadir espacios en un área que delimita a la zona central como patrimonio cultural de la humanidad, declarado por la UNESCO el año pasado.
***
Cualquier persona que intente vender, primero debe ubicar el espacio de su interés, acudir con el director de la Facultad para pedir permiso y luego presentar una solicitud ante la Dirección General del Patrimonio Universitario dirigida a la titular, María Ascensión Morales Ramírez.
En dicha oficina se determina la viabilidad de la petición, pero “por ahora no se está dando autorización; ya está cubierta la demanda que la UNAM necesita, pero de todos modos inténtelo”, dice vía telefónica Roberto Sánchez, director del área de Autorización y Permisos a la supuesta solicitante.
Durante el periodo de sucesión de rector del año pasado, el todavía candidato José Narro Robles, aseguraba que la transparencia y rendición de cuentas era fundamental para cualquier institución y en la UNAM no sería la excepción.
No obstante, Milenio Semanal solicitó a oficina de comunicación social una entrevista con la maestra Morales Ramírez, para conocer los datos que la Universidad tiene registrados –dado el mecanismo de asignación de permisos– acerca del número de vendedores registrados y el tabulador de cuotas para cada giro.
Toda vez que “vigilar y controlar los servicios prestados a la comunidad, así como la generación de ingresos por la comercialización y explotación de los bienes y derechos patrimoniales de la Universidad” es una de las funciones de la dirección, según se lee en su página de internet.
La entrevista fue negada bajo el argumento de que no se acostumbraba que el encargado de esa oficina diera declaraciones; a cambio, comunicación social ofreció facilitar dichas cifras; pero hasta el cierre de esta edición y después de un mes, la información no fue proporcionada.
Políticas, comercio emergente
“Esto es la onda”, afirma Roberto, un vendedor de tortas. Antes tenía concesionada una barra, pero no pudo seguir pagando. Decidió regresarla y poner un puesto en una de las explanadas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ahí no paga nada porque el director, Fernando Pérez Correa, concedió el permiso.
Por los pasillos que dirigen hacia los auditorios, los vendedores ocupan las rampas para exhibir su mercancía: discos piratas, programas para computadora, colguijes, libros.
Pero por la tarde, “esto parece el pumatianguis”, dice Marlene, estudiante del cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación. “Se suponía que con la apertura de la cafetería se iba evitar el comercio ambulante, pero nada”. “Cuando todos están vendiendo, la verdad es que se ve bastante feo y no puedes ni pasar”.
En el último año, la explanada de la entrada a la facultad, donde hay mesas y bancos de piedra para que los estudiantes se reúnan, se instala un puesto carrito de café, uno de hamburguesas, otro más de quesadillas, y más al fondo uno de dulces y tortas. En la entrada del edificio A, una otra señora vendiendo tacos de guisado. Y entre los planes de algunos está poner otro puesto más en la misma facultad.
Para Jesica, egresada de la carrera de Administración Pública, los precios son los casi los mismos que en la cafetería, pero a veces, es más rápido el servicio en los puestos ambulantes. “Además hay compañeros que traen poco dinero y, a veces, con una quesadilla tenían”.
“Estamos en políticas y sería ilógico que no nos organizáramos”, sostiene Roberto. Hace poco menos de un año, sugirió a los vendedores para formar la Unión de Comerciantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Con la intención, dice, de defenderse “de la autoridad” si quisiera retirarles el permiso, o de algún “malora que quiera echar pleito a algún compañero”. Tienen una reunión anual en la cual discuten las problemáticas de los 20 comerciantes que la integran.
No existen cuotas porque, además de haberlo negociado con el director, “también apoyamos al sindicato” en las movilizaciones y a los estudiantes, sobre todo a grupos de la Facultad como Conciencia y Libertad, Jóvenes en Resistencia Alternativa, Salvador Allende y otros que tienen cubículo de reunión en los edificios.
Efectivamente, el Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM) también ha encontrado un nicho de apoyo en los vendedores ambulantes, sostiene Pilar Savedra, integrante de la Coordinadora de Trabajadores en Resistencia, grupo disidente a la organización gremial oficial.
Los vendedores ambulantes asisten a apoyar a quien dirige el sindicato desde los tiempos de Evaristo Pérez Arreola, líder del sindicato de 1977 a 1989, y hasta Agustín Rodríguez. “Los han utilizado hasta para votar en momentos de elecciones de la dirigencia dentro del sindicato”, afirma.
Además, son los familiares o los mismos sindicalizados quienes tienen puestos ambulantes. Un caso concreto fue el de la ex encargada de la bolsa de trabajo de la Facultad de Psicología, Patricia Gutiérrez, quien era dueña de varios puestos ambulantes por el amparo del sindicato, asegura Savedra.
Poco a poco ganan espacios. Buscan los huecos para instalarse en territorio puma. Incluso, también se presenta ya otra modalidad de ambulantaje en la mayoría de las facultades de Ciudad Universitaria. Mujeres indígenas que van caminando y ofreciendo pulseras, cigarros o dulces en las manos. Lo mismo sucede con los vendedores de tacos de canasta que andan en bicicleta y los de congeladas Bon ice. De ellos no existe control ni registro por parte de las autoridades ni del sindicato.
lunes, febrero 04, 2008
Impunidad
Esta semana cubrí un par de cosas distintas a los actos pinchurrientos de la Chepina que me provocaron un par de preguntas.
La misa para Marcial…
Simplemente no lo podía creer… ahí estaban mujeres con bolsos que cuestan el equivalente a un varios meses del salario de mi primo, por ejemplo. Con lentes de sol que cuestan más q mi biblioteca. Toda llorando por la pérdida.
Se fue Maciel, efectivamente, sin pedir perdón.
“Era un santo”, escuchaba y me hervía la sangre. Y los niños abusados? Y las vidas destrozadas? Y el valor por desenmascarar a “un santo”? nada de eso vale para esas personas? Querrán ponerle precio a un niño, acaso? Piensan que por dar donativos a una congregación se lava cualquier culpa? Eso les hizo creer Marial?
Sigo escuchando la misma frase una y otra vez, “por sus obras los conoceréis”, y al mismo tiempo viene a mi mente la imagen de un hombre de edad avanzada, llorando, con rostro afligido, diciendo que Marcial Maciel había abusado sexualmente de èl durante años. Se puede resarcir ese daño de alguna forma? Efectivamente ésas son las obras de Marcial Maciel Degollado.
Si Marcial hubiese sido juzgado por ser un pederasta –porque no es mejor que cualquiera q comete ese delito y purga una sentencia en la cárcel- la historia sería otra, sobre todo para las víctimas.
Las atrocidades que cometió, creo que hasta lo hacen peor que aquellos que están en la cárcel. En primera, abusar de un niño es en sí un crimen; en segunda, se valió de la fe, porque se decía “tocado por Dios”.
Que importa tener a 70 mil personas en un grupo religioso, q más parece club de fans, y que no pueden siquiera enfrentar las obras reales del fundador. Dicen ser cristianos y seguir su ejemplo… cómo se puede ser tan incongruente? Cómo se pueden ignorar un abuso sexual contra menores y creen q crear una red de gente adinerada mediante una congregación que hace obras de caridad es más importante?
En fin, no cuestiono la fe sino más bien la impunidad. Nuevamente impunidad.
Luego dice el obispo Felipe Arizmendi que los narcos no pueden ser considerados como católicos porque tienen una conducta “incongruente” con la fe cristiana. Q diferencia hay entre Maciel y el Chapo Guzmán, por ejemplo?
*****
La mega marcha contra el TLCAN, el gasolinazo y las demás alzas...
El jueves, una marcha impresionante. La mayoría campesinos de los estados. Gente muy humilde, en guaraches, con sombrero, la piel oscura curtida por el sol, se notaba. Convocaban organizaciones campesinas y sindicales, claro, algunos acarreados, pero también hubo gente de organizaciones civiles, estudiantes que, aunque con un fósil por delante, estaban ahí por convicción. Se notaba en sus caras.
El descontento era evidente. Contra Felipillo y los políticos corruptos o secretarios de Estado que buscan todo, menos beneficio para quienes los sostenemos. Con una cara salen en una entrevista y con otra resuelven el futuro de millones q realmente trabajan.
Creo que la CNC o el Barzón no hubieran podido convocar a tanta gente. Esa marcha fue resistencia civil. A final de cuentas, ésa es la única forma que tienen de mostrar el descontento los que no pueden citar a conferencia de prensa o los q no pueden pagar spots en televisión...
Cuánto tiempo más los hijos de los hijos de las familias más poderosas de este país seguirán estudiando en las mejores escuelas y teniendo las oportunidades que los hijos de un ciudadano común jamás tendrán? Cuando podremos responder por qué hay niños que siguen muriendo porque no había un hospital cerca de su casa? Hasta cuándo podrán estar tras las rejas esos políticos que consideran a mujeres y niños como un simple objeto sexual sin que nada? Cuándo el poder dejará de ser sinónimo de impunidad?
Eso es lo que nos deben responder, esos que parece q viven en una burbuja…
La misa para Marcial…
Simplemente no lo podía creer… ahí estaban mujeres con bolsos que cuestan el equivalente a un varios meses del salario de mi primo, por ejemplo. Con lentes de sol que cuestan más q mi biblioteca. Toda llorando por la pérdida.
Se fue Maciel, efectivamente, sin pedir perdón.
“Era un santo”, escuchaba y me hervía la sangre. Y los niños abusados? Y las vidas destrozadas? Y el valor por desenmascarar a “un santo”? nada de eso vale para esas personas? Querrán ponerle precio a un niño, acaso? Piensan que por dar donativos a una congregación se lava cualquier culpa? Eso les hizo creer Marial?
Sigo escuchando la misma frase una y otra vez, “por sus obras los conoceréis”, y al mismo tiempo viene a mi mente la imagen de un hombre de edad avanzada, llorando, con rostro afligido, diciendo que Marcial Maciel había abusado sexualmente de èl durante años. Se puede resarcir ese daño de alguna forma? Efectivamente ésas son las obras de Marcial Maciel Degollado.
Si Marcial hubiese sido juzgado por ser un pederasta –porque no es mejor que cualquiera q comete ese delito y purga una sentencia en la cárcel- la historia sería otra, sobre todo para las víctimas.
Las atrocidades que cometió, creo que hasta lo hacen peor que aquellos que están en la cárcel. En primera, abusar de un niño es en sí un crimen; en segunda, se valió de la fe, porque se decía “tocado por Dios”.
Que importa tener a 70 mil personas en un grupo religioso, q más parece club de fans, y que no pueden siquiera enfrentar las obras reales del fundador. Dicen ser cristianos y seguir su ejemplo… cómo se puede ser tan incongruente? Cómo se pueden ignorar un abuso sexual contra menores y creen q crear una red de gente adinerada mediante una congregación que hace obras de caridad es más importante?
En fin, no cuestiono la fe sino más bien la impunidad. Nuevamente impunidad.
Luego dice el obispo Felipe Arizmendi que los narcos no pueden ser considerados como católicos porque tienen una conducta “incongruente” con la fe cristiana. Q diferencia hay entre Maciel y el Chapo Guzmán, por ejemplo?
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La mega marcha contra el TLCAN, el gasolinazo y las demás alzas...
El jueves, una marcha impresionante. La mayoría campesinos de los estados. Gente muy humilde, en guaraches, con sombrero, la piel oscura curtida por el sol, se notaba. Convocaban organizaciones campesinas y sindicales, claro, algunos acarreados, pero también hubo gente de organizaciones civiles, estudiantes que, aunque con un fósil por delante, estaban ahí por convicción. Se notaba en sus caras.
El descontento era evidente. Contra Felipillo y los políticos corruptos o secretarios de Estado que buscan todo, menos beneficio para quienes los sostenemos. Con una cara salen en una entrevista y con otra resuelven el futuro de millones q realmente trabajan.
Creo que la CNC o el Barzón no hubieran podido convocar a tanta gente. Esa marcha fue resistencia civil. A final de cuentas, ésa es la única forma que tienen de mostrar el descontento los que no pueden citar a conferencia de prensa o los q no pueden pagar spots en televisión...
Cuánto tiempo más los hijos de los hijos de las familias más poderosas de este país seguirán estudiando en las mejores escuelas y teniendo las oportunidades que los hijos de un ciudadano común jamás tendrán? Cuando podremos responder por qué hay niños que siguen muriendo porque no había un hospital cerca de su casa? Hasta cuándo podrán estar tras las rejas esos políticos que consideran a mujeres y niños como un simple objeto sexual sin que nada? Cuándo el poder dejará de ser sinónimo de impunidad?
Eso es lo que nos deben responder, esos que parece q viven en una burbuja…
Incongruencia
Ésta es la versión con el párrafo de las bolsas de marca, en el diario no se publicó...
Nayeli Roldán
Los Legionarios le lloran a Maciel. A un día de su muerte, su legado se manifestó. Más de ocho mil personas asistieron a misa en su honor en la Universidad Anáhuac. Miembros del movimiento Regnum Christi vistieron de negro para reflejar su pena y durante hora y media, recordaron a su Santo Padre.
Estaban citados a las 11 de la mañana. Tomaban su lugar frente a la biblioteca de la Universidad en la colonia Lomas de Anáhuac. Movidos por la fe al catolicismo, por la devoción hacia un “instrumento de Dios” que tenía nombre y apellido: Marcial Maciel Degollado.
Los padres Jorge Cortés, Manuel Torres y Eduardo Robles, encabezaron la celebración litúrgica, delante de un Cristo de cuatro metros de alto. El altar, adornado por alcatraces y lilis blancas. El costado, ocupado por una cuarentena de sacerdotes. Al frente, los más pequeños de los estudiantes de diversos colegios católicos.
“Te pedimos Señor, por el eterno descanso de nuestro hermano, Marcial Maciel”, se escuchaba por las bocinas, mientras que miles de miradas enfocaban al mismo lugar.
Los señalamientos sobre pederastia, no existía para los asistentes, porque nuestro “Santo Padre nos dejó un legado de bondad”, decían algunos. “La muerte es algo que sabemos que va a suceder, pero no deja de doler, sobre todo de una gran persona como lo fue el padre Maciel”, le murmuraba una mujer a su compañera.
Estudiantes de 16 colegios de la Ciudad de México, además de algunos padres de familia, se persignaban, y escuchaban atentos el sermón del padre Cortés. “Nuestro Santo Padre fue llamado al reino de Jesús, y resucitará igual que él”.
El fundador de los Legionarios de Cristo murió el jueves 31 de enero a los 87 años a causa por causas naturales. En la esquela de la página de Internet de los Legionarios se lee “Yo soy la resurrección y la vida; –dice el Señor– todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Los funerales serán en Cotija, Michoacán, la población donde nació, aunque todavía no se precisa la cuándo llegará el cuerpo a México.
Ese pasaje bíblico parece insertado en el pensamiento de la mayoría de los presentes. Mujeres en su mayoría vestidas de negro con bolsas Gucci y Burberry. Tras sus lentes oscuros de Dior o Louis Vuitton se ocultaban los ojos llorosos. Al final de la misa no pudieron más y las lágrimas comenzaron a estropear el maquillaje.
En el Evangelio, una frase cobró fuerza “por sus frutos los conoceréis”. Para los asistentes, Los Legionarios de Cristo es una organización fundada por Maciel por mandato Divino.
A Javier Bravo, director de comunicación de Los Legionarios, incluso, le cuesta trabajo numerar la “enseñanza increíble” que dejó el michoacano.
“¡Hìjole! Fue un hombre que trabajó incansablemente al servicio de la Iglesia desde los seis años; tuvo una visión y voluntad de acero para fundar una congregación que le inspiró Dios y crear una obra que está en 40 países que ha tocado a muchísimas almas que ha dejado un trabajo enorme en la educación”.
— ¿Las acusaciones de pederastia no les afectan?
— No. Hay algunas personas que tienen esa postura, pero yo me centraría en ver la obra. Estas personas vinieron a despedirlo porque de alguna manera alguna obra tocaron su vida. Siempre nos ha dicho que siempre hay que trabajar y hacer y ver para adelante para seguir construyendo. Las obras hablan por sí solas. Un árbol que está podrido no puede dar fruto. Aquí están las obras van a perdurar para siempre. El padre ya nos abandonó de manera física, pero lo que habla son las obras y lo que Dios ha querido fundar a través de él para bien de la sociedad.
— ¿Calumnias solamente?
— Son posturas de la gente. Nosotros nos vamos a dedicar a seguir trabajando y dar un testimonio de un trabajo apegado al magisterio de la Iglesia a imitación de Cristo.
Jóvenes de entre 12 y 18 años, seminaristas de Los Legionarios, seguían las líneas de la oración: “Quien nos separará de su amor/ las tribulaciones, quezá la espalda / ni muerte ni vida nos separarán /del amor de Cristo nuestro Señor…
Alumnos del Colegio Oxford, con corbata y saco azul marino, se sentaron en el césped. Los más pequeños al frente. Atentos en todo momento. Seguían los cánticos, rezaban el padre nuestro, daban la paz.
De ese colegio precisamente, fue el último escándalo de la congregación religiosa, por la demanda que Patricio Bonilla interpuso por el abuso sexual de su hijo de tres años.
Adolescentes del colegio Cumbres, Irlandés, Rosedal, Ceyca, Mados, entre otros. Sufrieron la pérdida. Callados, atentos, y en ocasiones sollozando por el ejemplo de los Legionarios.
La obra de Maciel, dice Bravo, son las 15 Universidades como la Anáhuac en todo el mundo; casi 20 mil alumnos de escasos recursos en las escuelas de Mano Amiga; obras de acción social como misiones mexicanas en Centro y Sudamérica, África.
Maciel siempre estuvo cerca “del vicario de Cristo en la tierra, que es el Papa” y eso les enseñó. A tomar a Cristo como “modelo para vivir nuestra vida”.
Después de la muerte del fundador, el movimiento tiene la tarea de “edificar la Iglesia en obediencia absoluta al Papa y servir a los hombres en los aspectos espiritual y moral para tener una vida justa”.
Un minuto de aplausos y la elevación de globos blancos, cerraron la celebración por el “eterno descanso” de Marcial Maciel Degollado.
Nayeli Roldán
Los Legionarios le lloran a Maciel. A un día de su muerte, su legado se manifestó. Más de ocho mil personas asistieron a misa en su honor en la Universidad Anáhuac. Miembros del movimiento Regnum Christi vistieron de negro para reflejar su pena y durante hora y media, recordaron a su Santo Padre.
Estaban citados a las 11 de la mañana. Tomaban su lugar frente a la biblioteca de la Universidad en la colonia Lomas de Anáhuac. Movidos por la fe al catolicismo, por la devoción hacia un “instrumento de Dios” que tenía nombre y apellido: Marcial Maciel Degollado.
Los padres Jorge Cortés, Manuel Torres y Eduardo Robles, encabezaron la celebración litúrgica, delante de un Cristo de cuatro metros de alto. El altar, adornado por alcatraces y lilis blancas. El costado, ocupado por una cuarentena de sacerdotes. Al frente, los más pequeños de los estudiantes de diversos colegios católicos.
“Te pedimos Señor, por el eterno descanso de nuestro hermano, Marcial Maciel”, se escuchaba por las bocinas, mientras que miles de miradas enfocaban al mismo lugar.
Los señalamientos sobre pederastia, no existía para los asistentes, porque nuestro “Santo Padre nos dejó un legado de bondad”, decían algunos. “La muerte es algo que sabemos que va a suceder, pero no deja de doler, sobre todo de una gran persona como lo fue el padre Maciel”, le murmuraba una mujer a su compañera.
Estudiantes de 16 colegios de la Ciudad de México, además de algunos padres de familia, se persignaban, y escuchaban atentos el sermón del padre Cortés. “Nuestro Santo Padre fue llamado al reino de Jesús, y resucitará igual que él”.
El fundador de los Legionarios de Cristo murió el jueves 31 de enero a los 87 años a causa por causas naturales. En la esquela de la página de Internet de los Legionarios se lee “Yo soy la resurrección y la vida; –dice el Señor– todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Los funerales serán en Cotija, Michoacán, la población donde nació, aunque todavía no se precisa la cuándo llegará el cuerpo a México.
Ese pasaje bíblico parece insertado en el pensamiento de la mayoría de los presentes. Mujeres en su mayoría vestidas de negro con bolsas Gucci y Burberry. Tras sus lentes oscuros de Dior o Louis Vuitton se ocultaban los ojos llorosos. Al final de la misa no pudieron más y las lágrimas comenzaron a estropear el maquillaje.
En el Evangelio, una frase cobró fuerza “por sus frutos los conoceréis”. Para los asistentes, Los Legionarios de Cristo es una organización fundada por Maciel por mandato Divino.
A Javier Bravo, director de comunicación de Los Legionarios, incluso, le cuesta trabajo numerar la “enseñanza increíble” que dejó el michoacano.
“¡Hìjole! Fue un hombre que trabajó incansablemente al servicio de la Iglesia desde los seis años; tuvo una visión y voluntad de acero para fundar una congregación que le inspiró Dios y crear una obra que está en 40 países que ha tocado a muchísimas almas que ha dejado un trabajo enorme en la educación”.
— ¿Las acusaciones de pederastia no les afectan?
— No. Hay algunas personas que tienen esa postura, pero yo me centraría en ver la obra. Estas personas vinieron a despedirlo porque de alguna manera alguna obra tocaron su vida. Siempre nos ha dicho que siempre hay que trabajar y hacer y ver para adelante para seguir construyendo. Las obras hablan por sí solas. Un árbol que está podrido no puede dar fruto. Aquí están las obras van a perdurar para siempre. El padre ya nos abandonó de manera física, pero lo que habla son las obras y lo que Dios ha querido fundar a través de él para bien de la sociedad.
— ¿Calumnias solamente?
— Son posturas de la gente. Nosotros nos vamos a dedicar a seguir trabajando y dar un testimonio de un trabajo apegado al magisterio de la Iglesia a imitación de Cristo.
Jóvenes de entre 12 y 18 años, seminaristas de Los Legionarios, seguían las líneas de la oración: “Quien nos separará de su amor/ las tribulaciones, quezá la espalda / ni muerte ni vida nos separarán /del amor de Cristo nuestro Señor…
Alumnos del Colegio Oxford, con corbata y saco azul marino, se sentaron en el césped. Los más pequeños al frente. Atentos en todo momento. Seguían los cánticos, rezaban el padre nuestro, daban la paz.
De ese colegio precisamente, fue el último escándalo de la congregación religiosa, por la demanda que Patricio Bonilla interpuso por el abuso sexual de su hijo de tres años.
Adolescentes del colegio Cumbres, Irlandés, Rosedal, Ceyca, Mados, entre otros. Sufrieron la pérdida. Callados, atentos, y en ocasiones sollozando por el ejemplo de los Legionarios.
La obra de Maciel, dice Bravo, son las 15 Universidades como la Anáhuac en todo el mundo; casi 20 mil alumnos de escasos recursos en las escuelas de Mano Amiga; obras de acción social como misiones mexicanas en Centro y Sudamérica, África.
Maciel siempre estuvo cerca “del vicario de Cristo en la tierra, que es el Papa” y eso les enseñó. A tomar a Cristo como “modelo para vivir nuestra vida”.
Después de la muerte del fundador, el movimiento tiene la tarea de “edificar la Iglesia en obediencia absoluta al Papa y servir a los hombres en los aspectos espiritual y moral para tener una vida justa”.
Un minuto de aplausos y la elevación de globos blancos, cerraron la celebración por el “eterno descanso” de Marcial Maciel Degollado.
jueves, enero 10, 2008
Narro, el delfín
Desde hace meses, no podía entrar al blog... no recordaba mi contraseña...
Éste es un reportaje que, por estúpida, no se publicó. Estaba destinado a Milenio Semanal, pero como aquí no hay problema de tiempo... pos lo subo, aunque debió haber circulado desde la primera quincena de noviembre de 2007.
Nayeli Roldán
La designación de José Narro Robles como rector de la UNAM no fue una sorpresa. Desde el inicio del proceso fue señalado como el candidato de Juan Ramón de la Fuente —por su cercanía laboral desde hace 17 años—, pero los apoyos públicos que recibió de diversos sectores durante el proceso de sucesión, su conocimiento acerca de la máxima casa de estudios del país y su capacidad de negociación política, lograron que 12 de los 15 miembros de la Junta de Gobierno lo considerara como el candidato capaz de lograr consensos entre la comunidad universitaria, el gobierno federal y otros actores sociales.
En el cuarto intento de Narro Robles por alcanzar la rectoría, ganó la popularidad y la continuidad y, sin restar importancia a la trayectoria académica y laboral, el ex director de la Facultad de Medicina era quien aseguraba sostener la gobernabilidad de la Universidad; su designación no provocaría descontento entre las mayorías, sostienen investigadores.
A diferencia de procesos como el enfrentado en 1999 o en la década de los 70, éste fue tranquilo, sin crispación, ni presiones de un movimiento estudiantil. Pese a que existieron señalamientos sobre cargadas, dedazo o guerra sucia, —prácticas electorales desleales—, nada provocó polarización entre la comunidad ni presión para la JG.
Además, el rectorado de Juan Ramón de la Fuente contribuyó, en buena medida, a que la UNAM atravesara por este proceso sin tempestades, sobre todo después de que él tomara a la Universidad luego de 10 meses de conflicto estudiantil.
Ganó el puma, no el delfín
En el rectorado de Jorge Carpizo, José Narro fue secretario general de la UNAM, ratificado en el siguiente periodo por José Sarukhán, mientras que Juan Ramón de la Fuente fue asignado como coordinador de investigación científica. En 1994 y hasta 1999, De la Fuente fungía como secretario de salud en el gobierno de Ernesto Zedillo y Narro era el segundo abordo.
Después del conflicto estudiantil que mantuvo cerrada a la Universidad por 10 meses, Juan Ramón de la Fuente asumió las riendas de la institución y lo asignó como negociador con el CGH y coordinador para la reforma universitaria. En 2003 asumió la dirección de la Facultad de Medicina.
Esta historia curricular contribuyó a que los detractores calificaran a Narro como “el delfín” de De la Fuente a su candidatura como “dedazo” y a sus apoyos como “cargada”. A la mitad del proceso, durante un encuentro con abogados, el candidato más apoyado aseguró que: “en la zoología universitaria no soy delfín, en todo caso soy un puma”.
El proceso, aunque no causó enfrentamientos, sí tuvo señalamientos de prácticas priístas. Incluso, el anuncio de la candidatura de Narro Robles, el 8 de octubre, fue en un auditorio lleno, en el Raúl Fournier de la Facultad que dirigía, ante su comunidad expresó su deseo de “servir”, lo que recordaba los destapes del partido que retuvo durante 70 años el poder.
En entrevista con Milenio Semanal Narro sostiene, “con toda honestidad”, que la sucesión fue un proceso universitario y “como uno lo esperaría, con condiciones de participación, libertad para decir cosas; a lo mejor con algunos excesos, pero no más allá de eso”.
Asegura que “fue un proceso universitario con una buena participación de sectores muy importantes de la comunidad universitaria. Una buena parte de los académicos, de estudiantes y de los trabajadores. Todos los sectores tuvieron la oportunidad de muy diversas manera de expresarse, de dar su opinión”.
Y en efecto, luego del anuncio de apoyo por parte de directores de 18 centros e institutos de investigación —lo que representa 70 por ciento de la investigación científica de la UNAM—, directores de Colegios de Ciencias y Humanidades, trabajadores y estudiantes, los refuerzos a la candidatura de José Antonio de la Peña —considerado el segundo aspirante más fuerte— también se hicieron públicos.
16 profesores eméritos, encabezados por Jorge Flores Valdés, firmaron una carta de apoyo para la candidatura de De la Peña, porque a su juicio, tenía la trayectoria académica, de negociación política y la edad apropiada para dirigir a la máxima casa de estudios del país por hasta ocho años.
Al salir de su entrevista con la Junta de Gobierno, el investigador aseguró que los apoyos cargados hacia Narro era una práctica de “pandillas” y lo más importante en el proceso no era el apoyo cuantitativo sino cualitativo.
En 44 días de proceso y en las primeras ocho horas de deliberación, la Junta de Gobierno lanzó el humo blanco. A ocho horas de deliberación Narro Robles logró 12 de votos de 15.
Según integrantes de este órgano colegiado, los ocho candidatos —José Antonio de la Peña, Gerardo Ferrando Bravo, Luis Javier Garrido, Fernando Pérez Correa, Rosaura Ruiz, Fernando Serrano Migallòn y Diego Valadès— son excelentes universitarios y cualquiera podía asumir el cargo.
Sin embargo, lo que diferenció a Narro del resto fue los apoyos recibidos de diversos actores de la comunidad, porque es un académico que conoce a la Universidad y un político y que logra consenso.
Aunque en la recta final estaban, además del rector, De la Peña, Serrano Migallón y Valadés; éste último dejó una excelente impresión ante la JG después de su comparecencia, fue muy fuerte en los últimos momentos.
Para la JG nunca hubo polarización y el proceso debe llenar de orgullo, aunque seguramente habrá que perfeccionarlo, argumentaron. Están convencidos de que Narro es un buen negociador. Tendrá la capacidad para convencer al Presidente de la República, con argumentos, y también al resto de la comunidad.
El doctor narro es lo suficientemente “humilde, habilidoso, capaz para tener una excelente relación con Calderón y con el resto de la sociedad mexicana”.
La docencia, punto central
Narro Robles afirma que tiene la responsabilidad de asegurar que lo mucho que se avanzó no se vaya a perjudicar. Es una obligación aprovechar la espléndida condición de la universidad.
Pero como el mismo Juan Ramón de la Fuente afirmó en los últimos días de su gestión, la Universidad es siempre perfectible. El ex director de Medicina, afirma que “la Universidad es una institución siempre en búsqueda de la superación y hay cosas que tenemos que reformar para que pueda seguir avanzando”.
El camino tiene que incluir una visión hacia el futuro que le permita a la Universidad anticipar las necesidades, los problemas de la sociedad —de hecho, así tituló su proyecto de trabajo La Universidad Nacional y su futuro—, no es de un sector, grupo o espacio socioeconómico sino a todos los niveles.
La docencia es mucho espacio para mejorar. En el bachillerato —infraestructura, planta académica, planes y programas de estudio, requerimos de un cambio de enfoque: hay que poner al estudiante en el centro de los programas de trabajo de la universidad—, licenciatura y posgrado. “Tenemos la seguridad de que hay campo para mejorar”.
El fantasma de 1999 y la gobernabiliad
La deliberación de la JG no sorprendió, aunque a decir de Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, no se puede saber si fue la mejor decisión. El órgano colegiado “acierta a recoger el sentir de la comunidad mayoritaria. Y la JG se pronuncia por una candidatura más de continuidad, que de transformación”.
La propia normativa de la JG indica que ésta tiene que escuchar a la comunidad, para y para eso se abre el periodo de auscultación, pero en efecto, “fue una candidatura muy popular, y no puede ignorarlo (la JG), o puede hacerlo, pero tendría que pagar los costos y explicar. Esta es una candidatura sin problemas, ni para el rector saliente, ni para la JG”.
Para Bolívar Huerta, investigador de la Facultad de Ciencias, la designación no tiene que ver con una línea del rector saliente o un acuerdo “oscuro” dentro de la JG, sino “con el trabajo que ha hecho estos últimos años el actual rector”.
Rodríguez coincide en la importancia de la trayectoria, pero acota que el principal motivo era “no alterar el balance de fuerzas ya constituido, asegurar que la UNAM siga en la ruta de gobernabilidad y sin demeritar los conocimientos de Narro, uno puede confiar en que el barco lleva timón seguro, pero también prever que no habrá cambios bruscos en la Universidad”.
El comunicado de la JG la noche de la designación, se explicaba que tomando en cuenta las condiciones del país, su proyecto de trabajo y trayectoria, hacìa de Narro Robles la persona idónea para dirigir a la UNAM.
Para Zapata, el país está “en la ruina”, porque no hay credibilidad en las instituciones y la Universidad emerge como una instancia de legitimidad y credibilidad, y ahì radican los desafíos del nuevo rector.
“La duda mayor radica en que el doctor sea capaz de integrar, como lo ha hecho, a la comunidad en un ámbito plural, diverso, donde cabe la discrepancia que integre esa discrepancia en su equipo de gobierno”.
Otro pendiente es el fantasma de la huelga de 1999. Fue el interlocutor con CGH para y el organizador del plebiscito donde la comunidad universitaria coincidía en poner fin a la huelga, lo que se consideró la anuencia para la entrada fuerzas policíacas. En 2000 fue coordinador del Congreso Universitario.
El día que Narro compareció ante la JG, estudiantes se manifestaron contra su candidatura porque, el “participó en la entrada de la PFP en 1999”, argumentaron. El trece de noviembre, minutos después de su designación, Narro Robles enfrentó las primeras protestas como rector: estudiantes de la Facultad de Economía, le recriminaban su actuación ocho años atrás y el proceso “antidemocrático”. El 15 del mismo mes, nuevamente más estudiantes manifestaron en contra y esta vez quemaron la puerta de Rectoría.
El rector Narro Robles escribió en un artículo publicado en la Revista de la Universidad de México, que “la autonomía ha servido para resolver problemas, no para crearlos”. Al respecto se le preguntó sobre la entrada de la PFP a Ciudad Universitaria en 1999, lo que significó, la violación a la autonomía.
“Se buscó otros caminos, otras soluciones”, asegura el nuevo rector.
— ¿No hubo de otra?, se inquirió.
Sin pronunciar palabra, y con hombros encogidos, se podría interpretar su respuesta.
“Hay que terminar de resanar las heridas que aún están abiertas de la huelga”, asegura Zapata. Tal vez, en los últimos ocho años lo mejor fue posicionar a la institución, pero también hay que darle una importancia a lo que pasó en 1999 porque “eso ha polarizado a la comunidad, ha alejado a los universitarios de los temas nacionales, políticos, sociales”.
“Ahora no se necesitan 50 mil estudiantes como lo hubo al principio de la huelga, se necesitan 50 encapuchados que te hagan un desorden. (...) Si hay un proceso universitario en el que se sanen las heridas, se hable y quede de manifiesto que ningún universitario tuvo que ver en la entrada de la policía es en la medida en que se irán resanando las dificultades internas”.
Tranquila sucesión
El cambio de rector no propició enfrentamientos porque, sostiene Rodrìguez, “la rectoría utilizó todos los años de su periodo en asegurar que tuviera las condiciones de gobernabilidad y heredó un clima de tranquilidad y eso es lo que se refleja en esta selección”.
Ni siquiera se complicó con el aplazamiento a huelga del STUNAM en demanda del aumento salarial, pues se logró un acuerdo el 31 de octubre. Y Juan Ramón de la Fuente trabajó para dando posiciones a distintos sectores, incluso a los de izquierda.
“Abrió el tablero, brindó posiciones a cuadros de la izquierda y eso no había ocurrido antes, como la coordinación de investigación científica, o la coordinación del posgrado, pero eso no significa apertura al diálogo, eso se me hace excesivo”.
Éste es un reportaje que, por estúpida, no se publicó. Estaba destinado a Milenio Semanal, pero como aquí no hay problema de tiempo... pos lo subo, aunque debió haber circulado desde la primera quincena de noviembre de 2007.
Nayeli Roldán
La designación de José Narro Robles como rector de la UNAM no fue una sorpresa. Desde el inicio del proceso fue señalado como el candidato de Juan Ramón de la Fuente —por su cercanía laboral desde hace 17 años—, pero los apoyos públicos que recibió de diversos sectores durante el proceso de sucesión, su conocimiento acerca de la máxima casa de estudios del país y su capacidad de negociación política, lograron que 12 de los 15 miembros de la Junta de Gobierno lo considerara como el candidato capaz de lograr consensos entre la comunidad universitaria, el gobierno federal y otros actores sociales.
En el cuarto intento de Narro Robles por alcanzar la rectoría, ganó la popularidad y la continuidad y, sin restar importancia a la trayectoria académica y laboral, el ex director de la Facultad de Medicina era quien aseguraba sostener la gobernabilidad de la Universidad; su designación no provocaría descontento entre las mayorías, sostienen investigadores.
A diferencia de procesos como el enfrentado en 1999 o en la década de los 70, éste fue tranquilo, sin crispación, ni presiones de un movimiento estudiantil. Pese a que existieron señalamientos sobre cargadas, dedazo o guerra sucia, —prácticas electorales desleales—, nada provocó polarización entre la comunidad ni presión para la JG.
Además, el rectorado de Juan Ramón de la Fuente contribuyó, en buena medida, a que la UNAM atravesara por este proceso sin tempestades, sobre todo después de que él tomara a la Universidad luego de 10 meses de conflicto estudiantil.
Ganó el puma, no el delfín
En el rectorado de Jorge Carpizo, José Narro fue secretario general de la UNAM, ratificado en el siguiente periodo por José Sarukhán, mientras que Juan Ramón de la Fuente fue asignado como coordinador de investigación científica. En 1994 y hasta 1999, De la Fuente fungía como secretario de salud en el gobierno de Ernesto Zedillo y Narro era el segundo abordo.
Después del conflicto estudiantil que mantuvo cerrada a la Universidad por 10 meses, Juan Ramón de la Fuente asumió las riendas de la institución y lo asignó como negociador con el CGH y coordinador para la reforma universitaria. En 2003 asumió la dirección de la Facultad de Medicina.
Esta historia curricular contribuyó a que los detractores calificaran a Narro como “el delfín” de De la Fuente a su candidatura como “dedazo” y a sus apoyos como “cargada”. A la mitad del proceso, durante un encuentro con abogados, el candidato más apoyado aseguró que: “en la zoología universitaria no soy delfín, en todo caso soy un puma”.
El proceso, aunque no causó enfrentamientos, sí tuvo señalamientos de prácticas priístas. Incluso, el anuncio de la candidatura de Narro Robles, el 8 de octubre, fue en un auditorio lleno, en el Raúl Fournier de la Facultad que dirigía, ante su comunidad expresó su deseo de “servir”, lo que recordaba los destapes del partido que retuvo durante 70 años el poder.
En entrevista con Milenio Semanal Narro sostiene, “con toda honestidad”, que la sucesión fue un proceso universitario y “como uno lo esperaría, con condiciones de participación, libertad para decir cosas; a lo mejor con algunos excesos, pero no más allá de eso”.
Asegura que “fue un proceso universitario con una buena participación de sectores muy importantes de la comunidad universitaria. Una buena parte de los académicos, de estudiantes y de los trabajadores. Todos los sectores tuvieron la oportunidad de muy diversas manera de expresarse, de dar su opinión”.
Y en efecto, luego del anuncio de apoyo por parte de directores de 18 centros e institutos de investigación —lo que representa 70 por ciento de la investigación científica de la UNAM—, directores de Colegios de Ciencias y Humanidades, trabajadores y estudiantes, los refuerzos a la candidatura de José Antonio de la Peña —considerado el segundo aspirante más fuerte— también se hicieron públicos.
16 profesores eméritos, encabezados por Jorge Flores Valdés, firmaron una carta de apoyo para la candidatura de De la Peña, porque a su juicio, tenía la trayectoria académica, de negociación política y la edad apropiada para dirigir a la máxima casa de estudios del país por hasta ocho años.
Al salir de su entrevista con la Junta de Gobierno, el investigador aseguró que los apoyos cargados hacia Narro era una práctica de “pandillas” y lo más importante en el proceso no era el apoyo cuantitativo sino cualitativo.
En 44 días de proceso y en las primeras ocho horas de deliberación, la Junta de Gobierno lanzó el humo blanco. A ocho horas de deliberación Narro Robles logró 12 de votos de 15.
Según integrantes de este órgano colegiado, los ocho candidatos —José Antonio de la Peña, Gerardo Ferrando Bravo, Luis Javier Garrido, Fernando Pérez Correa, Rosaura Ruiz, Fernando Serrano Migallòn y Diego Valadès— son excelentes universitarios y cualquiera podía asumir el cargo.
Sin embargo, lo que diferenció a Narro del resto fue los apoyos recibidos de diversos actores de la comunidad, porque es un académico que conoce a la Universidad y un político y que logra consenso.
Aunque en la recta final estaban, además del rector, De la Peña, Serrano Migallón y Valadés; éste último dejó una excelente impresión ante la JG después de su comparecencia, fue muy fuerte en los últimos momentos.
Para la JG nunca hubo polarización y el proceso debe llenar de orgullo, aunque seguramente habrá que perfeccionarlo, argumentaron. Están convencidos de que Narro es un buen negociador. Tendrá la capacidad para convencer al Presidente de la República, con argumentos, y también al resto de la comunidad.
El doctor narro es lo suficientemente “humilde, habilidoso, capaz para tener una excelente relación con Calderón y con el resto de la sociedad mexicana”.
La docencia, punto central
Narro Robles afirma que tiene la responsabilidad de asegurar que lo mucho que se avanzó no se vaya a perjudicar. Es una obligación aprovechar la espléndida condición de la universidad.
Pero como el mismo Juan Ramón de la Fuente afirmó en los últimos días de su gestión, la Universidad es siempre perfectible. El ex director de Medicina, afirma que “la Universidad es una institución siempre en búsqueda de la superación y hay cosas que tenemos que reformar para que pueda seguir avanzando”.
El camino tiene que incluir una visión hacia el futuro que le permita a la Universidad anticipar las necesidades, los problemas de la sociedad —de hecho, así tituló su proyecto de trabajo La Universidad Nacional y su futuro—, no es de un sector, grupo o espacio socioeconómico sino a todos los niveles.
La docencia es mucho espacio para mejorar. En el bachillerato —infraestructura, planta académica, planes y programas de estudio, requerimos de un cambio de enfoque: hay que poner al estudiante en el centro de los programas de trabajo de la universidad—, licenciatura y posgrado. “Tenemos la seguridad de que hay campo para mejorar”.
El fantasma de 1999 y la gobernabiliad
La deliberación de la JG no sorprendió, aunque a decir de Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, no se puede saber si fue la mejor decisión. El órgano colegiado “acierta a recoger el sentir de la comunidad mayoritaria. Y la JG se pronuncia por una candidatura más de continuidad, que de transformación”.
La propia normativa de la JG indica que ésta tiene que escuchar a la comunidad, para y para eso se abre el periodo de auscultación, pero en efecto, “fue una candidatura muy popular, y no puede ignorarlo (la JG), o puede hacerlo, pero tendría que pagar los costos y explicar. Esta es una candidatura sin problemas, ni para el rector saliente, ni para la JG”.
Para Bolívar Huerta, investigador de la Facultad de Ciencias, la designación no tiene que ver con una línea del rector saliente o un acuerdo “oscuro” dentro de la JG, sino “con el trabajo que ha hecho estos últimos años el actual rector”.
Rodríguez coincide en la importancia de la trayectoria, pero acota que el principal motivo era “no alterar el balance de fuerzas ya constituido, asegurar que la UNAM siga en la ruta de gobernabilidad y sin demeritar los conocimientos de Narro, uno puede confiar en que el barco lleva timón seguro, pero también prever que no habrá cambios bruscos en la Universidad”.
El comunicado de la JG la noche de la designación, se explicaba que tomando en cuenta las condiciones del país, su proyecto de trabajo y trayectoria, hacìa de Narro Robles la persona idónea para dirigir a la UNAM.
Para Zapata, el país está “en la ruina”, porque no hay credibilidad en las instituciones y la Universidad emerge como una instancia de legitimidad y credibilidad, y ahì radican los desafíos del nuevo rector.
“La duda mayor radica en que el doctor sea capaz de integrar, como lo ha hecho, a la comunidad en un ámbito plural, diverso, donde cabe la discrepancia que integre esa discrepancia en su equipo de gobierno”.
Otro pendiente es el fantasma de la huelga de 1999. Fue el interlocutor con CGH para y el organizador del plebiscito donde la comunidad universitaria coincidía en poner fin a la huelga, lo que se consideró la anuencia para la entrada fuerzas policíacas. En 2000 fue coordinador del Congreso Universitario.
El día que Narro compareció ante la JG, estudiantes se manifestaron contra su candidatura porque, el “participó en la entrada de la PFP en 1999”, argumentaron. El trece de noviembre, minutos después de su designación, Narro Robles enfrentó las primeras protestas como rector: estudiantes de la Facultad de Economía, le recriminaban su actuación ocho años atrás y el proceso “antidemocrático”. El 15 del mismo mes, nuevamente más estudiantes manifestaron en contra y esta vez quemaron la puerta de Rectoría.
El rector Narro Robles escribió en un artículo publicado en la Revista de la Universidad de México, que “la autonomía ha servido para resolver problemas, no para crearlos”. Al respecto se le preguntó sobre la entrada de la PFP a Ciudad Universitaria en 1999, lo que significó, la violación a la autonomía.
“Se buscó otros caminos, otras soluciones”, asegura el nuevo rector.
— ¿No hubo de otra?, se inquirió.
Sin pronunciar palabra, y con hombros encogidos, se podría interpretar su respuesta.
“Hay que terminar de resanar las heridas que aún están abiertas de la huelga”, asegura Zapata. Tal vez, en los últimos ocho años lo mejor fue posicionar a la institución, pero también hay que darle una importancia a lo que pasó en 1999 porque “eso ha polarizado a la comunidad, ha alejado a los universitarios de los temas nacionales, políticos, sociales”.
“Ahora no se necesitan 50 mil estudiantes como lo hubo al principio de la huelga, se necesitan 50 encapuchados que te hagan un desorden. (...) Si hay un proceso universitario en el que se sanen las heridas, se hable y quede de manifiesto que ningún universitario tuvo que ver en la entrada de la policía es en la medida en que se irán resanando las dificultades internas”.
Tranquila sucesión
El cambio de rector no propició enfrentamientos porque, sostiene Rodrìguez, “la rectoría utilizó todos los años de su periodo en asegurar que tuviera las condiciones de gobernabilidad y heredó un clima de tranquilidad y eso es lo que se refleja en esta selección”.
Ni siquiera se complicó con el aplazamiento a huelga del STUNAM en demanda del aumento salarial, pues se logró un acuerdo el 31 de octubre. Y Juan Ramón de la Fuente trabajó para dando posiciones a distintos sectores, incluso a los de izquierda.
“Abrió el tablero, brindó posiciones a cuadros de la izquierda y eso no había ocurrido antes, como la coordinación de investigación científica, o la coordinación del posgrado, pero eso no significa apertura al diálogo, eso se me hace excesivo”.
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