jueves, abril 27, 2006

Impossible

Une nostalgie arrive à mon coeur
un sopir cracher mon être
un rêve impossible ye crois
une désir inmense de t' avoir
une voix qui crie ton nom
un main qui ecrie mon amour
Je sais que peut être diminue plus
mais pour moi c'este une espoire
tu es le batte de mon coeur
et le vent susurant à mon oreille
avec ca je toujours reveiller
que tu declare amoro poru moi
sans que rien nous sépare
mais acec seule une regarde
tu je monte jus qu' au ciel
et je men sens presqu' un angel
et autre fois je descends
et je veux morir encore.

1996
Nayeli Roldán

Candidatos presidenciales: espejismo, incredulidad e incongruencia



La mujer de César no sólo debe ser honesta, sino tiene que parecerlo”, dijo Julio César. Eso es lo que hoy en día podría resumir el significado de imagen pública, su manejo es referente obligado de los políticos para transmitir y exaltar sus cualidades. Sin embargo, los candidatos presidenciales están muy lejos de lograr estos objetivos, dice el especialista en imagen pública Víctor Gordoa

Nayeli Roldán
En spots televisivos, Andrés Manuel López Obrador luce un traje oscuro y elegante, aunque su lema sea “primero los pobres”. Con esa vestimenta, el aspirante presidencial de la Alianza por el Bien de Todos, quiere proyectar una imagen de seguridad para quienes no han sido su electorado focal. Mientras que Roberto Madrazo y Felipe Calderón, optaron por no usar traje en sus anuncios, sino camisas; el primero de color rojo y segundo de colores claros. La intención es mostrarse sin solemnidades, cercanos al pueblo.
Esto es un canal cruzado de comunicación no verbal: el que es menos popular entre “los ricos”, se muestra formal; los menos identificados con “los pobres”, usan vestimenta casual.
Sin embargo, el atuendo de los candidatos para presentarse, repetidas veces en televisión, ante los electores es sólo una parte del todo; porque la imagen pública comprende cualquier gesto o manifestación, símbolos usados y acciones en el ámbito público o privado.

¿La imagen de Andrés Manuel López Obrador, Felipe Calderón y Roberto Madrazo ha sido manejada correctamente?
Hace mucho tiempo que no presenciaba un proceso electoral de tan bajo nivel. El mensaje memorable de las tres campañas, de acuerdo a la opinión pública y las investigaciones, es ¡Cállate chachalaca! Qué vergüenza que nadie sea capaz de recordar qué es lo que están ofreciendo los candidatos y, lo más importante, cómo van a hacerlo. Esa es la pregunta que la gente está esperando encontrar, con respuestas claras.

¿Qué diferencia hay entre el cállate chachalaca y las víboras prietas, tepocatas, labestida, mariquita…?
Fox inauguró la era de la chabacanería en el poder. A partir de ahí, ya podemos esperar cualquier bajeza, tanto en el tratamiento de las figuras políticas, como de la ciudadanía.

La imagen pública es el resultado de las acciones y ninguno de los tres candidatos ha tenido un descenso de aceptación significativo a pesar de enfrentar situaciones desfavorables ¿Son indestructibles o sólo han afrontado bien los escándalos?
La imagen es relativa y dinámica. Relativa porque debe estar basada en la esencia, el objetivo que se desea lograr y las necesidades de la audiencia. Es un juego en el que se debe emitir la imagen correcta, que se ajuste a estos tres factores. Es dinámica porque se construye la percepción con base en estímulos verbales y no verbales que absorbe un receptor; si los estímulos varían, también varía la percepción. Además, si la esencia va evolucionando y las necesidades de la audiencia van cambiando, también la imagen se tiene que ir ajustando.
En el caso de los tres candidatos, creo que la visión se ha estrechado mucho. Por un lado está un candidato que ya se considera ganador, y que alguna vez se consideró indestructible, y por otra parte dos contendientes empeñados en hacerle el caldo más gordo. Es increíble cuánto dinero han gastado poniendo a AMLO como protagonista. El tiempo está pasando y aún no vemos propuestas claras.

¿Qué tanto puede beneficiar o perjudicar esa extrema seguridad que parece soberbia al creerse ya presidente?
López Obrador ya reconoció que fue un error decirle al presidente “Cállate chachalaca”, eso a la gente no le gustó. Es por eso que ofreció una tregua unilateral de silencio hacia la figura presidencial. Decidió cambiar de estrategia porque no es tonto. López Obrador es fuerte mientras tenga la fuerza opositora que es precisamente la que lo engrandece. En cuanto el no tenga ataques, pierde el discurso. Su discurso es estarse defendiendo de los ataques y estar exhibiendo a sus opositores como arquitectos de ‘complós’ y eso es lo que le permite ejercer la gran habilidad que tiene para zafarse de las situaciones escandalosas y comprometedoras en que lo han metido sus propios colaboradores. Con este panorama podemos ver que la oposición hace más grande al puntero.

¿Por qué los otros candidatos insisten en la línea de ataques, dándole mayor protagonismo a AMLO?
Porque seguramente algún estratega debió haber recomendado la guerra sucia. No es nuevo. Ha sido usado en campañas internacionales muchas veces, como la de Bush padre. Sin embargo, el plazo se termina para saber qué construirían tanto Felipe como Roberto. A López Obrador le conviene rehuir la confrontación de un debate y le conviene que le sigan creando spots atacándolo. Además el mexicano es diferente al gringo. El mexicano cuando ve que a su gallo lo atacan lo apoya más y las ofensas y verdades a medias que se le están esgrimiendo se le resbalan. Al mexicano le encanta tirarse para que lo levanten.

¿La gente ve a AMLO como un líder mesiánico?
La gente que lo sigue es porque tienen algo que perder. Cualquier cosa, por más pequeña que sea. Tienen miedo que alguien se las pudiera quitar a través de impuestos locos. Los pobres son el grupo objetivo de López Obrador y si gana la presidencia serán ellos los que lo hayan encumbrado. México es un país huevón, y no hay nada más bonito que te digan que te van a dar sin tener que hacer algo a cambio.

Maquiavelo escribió que aquel que engaña, tendrá siempre a quien engañar, ¿se aplica en este caso?
Maquiavelo debe estudiarse en el contexto en el siglo en el que vivió. En ese entonces no existían los medios de comunicación como existen ahora, ni las técnicas sofisticadas para investigar, divulgar. Es por eso que a la gente es cada vez más difícil engañarla. Sin embargo, cuando te prometen que te van a dar sin tener que trabajar, se produce en quién no tiene algo que perder un espejismo muy atractivo. El único problema es que trate de hacerlo realidad a costa de los que tienen algo que perder.

¿En el sentido de que la esencia es lo más importante de la persona, qué tanto le afectó a Felipe Calderón decir que no había sido sincero durante parte de su campaña?
¡Gravísimo error! Inconcebible desde el punto de vista estratégico de la imagen pública. Era patente que después de un magnífico trabajo hecho para ganar la candidatura panista, algo pasó que la campaña para la presidencia empezó muy floja. De hecho se llegó a la incongruencia de adoptar como lema ‘Pasión por México’ y la pasión no estaba por ningún lado, y la gente percibe la incoherencia. Calderón decidió cambiarse de caballo a la mitad del río, y todos los vaqueros saben que eso es muy peligroso.

Roberto Madrazo tiene una campaña en la que trata de proyectarse como un hombre de familia, disciplinado, solidario, pero ¿el manejo de la imagen puede contrarrestar lo que la gente percibe ya de él?
Cuando la percepción está arraigada es muy difícil modificarla. Se puede, pero va a tomar más tiempo, más dinero y más esfuerzo. Roberto Madrazo está permeado de la imagen del PRI y podrá decir misa o podrá mostrarse como él quiera, pero la gente no le está creyendo. Los únicos que le creen son los priístas duros, los demás no. En ese sentido la campaña que sacó Elba Esther Gordillo ha sido la más atinada: ¿Tú le crees a Madrazo? Yo tampoco. Porque tenían perfectamente detectada la falta de credibilidad al interior del PRI.

¿Madrazo es clara muestra de que con tácticas políticas se puede alcanzar el poder más no la gloria?
México es un país carente de líderes, por eso la gente prefiere construirlos de barro aunque la televisión se las lleve en el torrente del consumismo de la imagen pública. Por más que se busque, no aparece en el horizonte el líder que pudiera ser seguido con el corazón, no por obligación o acarreo.

Los asesinos: ¿nacen o se hacen?

Los asesinos: ¿nacen o se hacen?

Asesinatos crueles, secuestros y otras muestras de violencia extrema son ya comunes en México. De acuerdo con los especialistas, factores como la genética, la falta de credibilidad de las instituciones y el individualismo son caldo de cultivo para estos hechos

Nayeli Roldán

En 1998 fue capturado Daniel Arizmendi, un delincuente que causó indignación, asombro y repudio entre la población. “El secuestrador más sanguinario”, decía la PGR. Para ejercer presión, le cortaba una o ambas orejas a sus víctimas, de ahí su apodo. En enero de este año, arrestaron a la llamada Mataviejitas, quien, se ha demostrado, mató a 10 ancianas. A la par, fue aprehendido El sádico. Asesinaba a homosexuales. Otro más reciente, es el caso del llamado Asesino de Cumbres: un joven de clase media que acuchilló a dos menores de edad. También, en otros casos, se asesina en colectivo: los linchamientos. El más estremecedor fue el ocurrido en Tláhuac en noviembre de 2004. Estos casos, y tal vez otros menos difundidos, son muestra de los límites traspasados por personas que parecían comunes y corrientes.
Los asesinos no crecieron apartados del resto de la población, ni creados espontáneamente. Fueron compañeros de clase, vecinos o amigos de alguien. Es decir, forman parte de una colectividad que ha servido como caldo de cultivo para accionar como si fuese una película de suspenso, sin embargo, la realidad es todavía más devastadora.
El origen de la violencia, que tiene como muestra extrema la privación de la vida, es resultado de transformaciones sociales, aunado a un detonante, ya sea igualmente social o hasta genético.
El doctor Dr. Manuel Gonzáles Oscoy, catedrático de la Facultad de Psicología de la UNAM, refiere que desde la década pasada se han hecho investigaciones para determinar si existe una predisposición genética en un individuo para ser violento o hasta asesino.
Uno de los resultados que se han encontrado es que “una de las enzimas que puede tener incidencia directa en la violencia es la Monoamino Oxidasa A. Los individuos que tienen una baja actividad de ésta, tienen una gran probabilidad probabilidad de desarrollar trastornos de conducta y un altísimo porcentaje de cometer un delito antes de los 26 años”.
Las investigaciones en genética, dice, intenta explicar la interrogante de por qué no todos los que sufrieron abuso de pequeños son asesinos y por qué hay otros que delinquen sin tener este componente emocional. “Se ha visto que la herencia, la secuencia cromosómica, sirve como catalizador o facilitador. Por ejemplo, una persona puede tener una sustancia dentro de su código genético que responde con mayor facilidad a cuestiones de tipo emocional y de agresión, por la incidencia que tienen en la secreción de neurotransmisores —actores con los que trabaja el cerebro para modular la conducta—.
González Oscoy menciona que los asesinos tienen varias características de personalidad ocasionadas por las agresiones de que fueron víctimas desde corta edad; o también, pueden responder de manera violenta debido a un estado emocional intenso como enojo, celos, temor. Se presentan de tal manera que llegan a afectar la capacidad de raciocinio y sólo responde al momento emocional que se está pasando.
Existen casos de asesinos seriales en todo el mundo, hasta casos célebres como el de Charles Manson. En México, Juana Barraza, La mataviejitas, ocupó gran atención de autoridades policíacas del Distrito Federal luego de encontrar en 24 asesinatos de ancianas el mismo modus operandi: asfixiar a la víctima con objetos encontrados en la casa.
“En los casos de asesinos en serie, se ha encontrado que el 90 por ciento de ellos, sufrieron una agresión de pequeños. La mataviejitas, tuvo el abandono de la persona que más la debería de querer: su madre, es la primera agresión psicológica; el segundo abuso de la persona que debía protegerla, es sexual; luego se enfrentó a dolores fuertes como fue la muerte del hijo. Entonces se va formando un caldo de cultivo que en un momento puede haber situaciones que lo disparen. Ella se ganaba la confianza de la gente mayor y había un momento en que surgía la chispa violenta. Y además tenía entrenamiento de violencia y eso muestra una agresividad que no sólo se vuelve impune sino a veces hasta reconfortante”.
Sin embargo, la violencia es multifactorial, sobre todo del ambiente. El sociólogo Miguel Ángel Mata Salazar, dice que “La mataviejitas vivió en un contexto sumamente violento y, debido a que en la actualidad existen cambios sobre todo a nivel interpersonal, se está en la búsqueda racional de sentidos y motivos de conducta, pero el entorno no los ha procesado porque no tenemos instituciones que le den cabida; por ello se cae en la indiferencia, aunque eso no significa que el problema no exista. Son problemáticas acumuladas; un individuo actúa sin analizar que ha sido objeto de procesos de cambio específicos, tal como decía Marx: La historia la hacen los individuos pero no son concientes de ella”.
El asesinato de dos menores en Nuevo León, por un joven de 21 años consternó a la sociedad por la manera en que fue cometido. En estos casos, el catedrático de la UNAM, explica que “debe considerarse como algo importante el manejo de la tolerancia a la frustración, pues si se está acostumbrado a tener todo sin mayor problema, en cuanto exista una barrera para alcanzarlo, pueden desencadenarse un estado emocional intenso, lo que provoca una descarga masiva de neurotransmisores”. Entonces si existiera una predisposición genética, un ambiente con abuso, intolerancia a la frustración y un componente circunstancial que provoca un estado emocional intenso. Es el caldo de cultivo perfecto para perpetrar un acto violento.

Sin noción de culpa
Los asesinos muestran serenidad porque no tienen noción de culpa. Pueden infringir la norma como la preservación de la vida sin sentirse culpables. En términos psicoanalíticos tienen un súper yo muy débil. “Pueden tener acciones reprobadas por la sociedad, ellos saben que no son correctas, pero no se sienten mal por ello; no hay remordimiento. El súper yo es la conciencia. Aunque su cabeza les diga que matar esta mal, no les provoca angustia. Es difícil que lo lleguen a desarrollar. No es una carencia total, pero generalmente es sentimiento de culpa es menor que el de la población común. Cuando sí ocurre una carencia total, los criminales son más desalmados, sanguinarios”, apunta González Oscoy.
Por otra parte, Mata Salazar dice que los asesinatos es muestra de una descomposición social a nivel de valores y creencias. A veces se cree que las características del delincuente es que sea pobre, mal educado, etcétera, pero también pueden ser resultado de un proceso de individualización extrema; se pierde el sentido de pertenencia, no sólo de una sociedad, sino que comienza a relativizar tantos valores y creencias. “Así, el individuo actúa de acuerdo a sus convicciones, que cree, son más importantes que las de los demás”.
El sociólogo explica que precisamente el individualismo genera pérdida de confianza en las instituciones, no sólo las de carácter normativo, sino como la colectividad. “Más que hablar de cómo se comete el delito, tiene que ver con el quebranto de la institucionalidad que se da en la sociedad. Esa ruptura se traduce en la ineficacia de ciertas instituciones y normatividades que a su vez generan desconfianza, incluso a nivel interpersonal”.
Según el Latinobarómetro, estudio de opinión realizado a en 18 países, el nivel de confianza interpersonal en Latinoamérica oscila entre 15 y 17 por ciento, lo cual significa que la gente no confía en el otro, “el individuo empieza a pensar más en sus propias capacidades o habilidades para resolver las situaciones que se le presentan, desde la propia sobrevivencia, hasta la defensa cuando otro individuo se le presente como un agresor”.

Violencia: creencias quebrantadas
“La violencia y la delincuencia es primeramente una debilidad del estado, no sólo como una institución de carácter normativo, sino como resultado de una colectividad que se dota asimismo de ciertas creencias, valores, y de las instituciones que le dan soporte a esas creencias. Los mexicanos no creen en las instituciones, por ello no se denuncian los delitos cometidos”, argumenta el sociólogo Mata.
La generación de violencia parece una crisis de autoridad, no sólo de la impuesta, sino visto como el consenso colectivo de valores, pero no se han reconsiderado los universos de dogmas, es decir cohesión social, la armonía en la convivencia. No es negativo que haya distintas creencias, sino que no son canalizadas a través de una armonización con las instituciones”.
Esto indica que cuando dichos valores se quebrantan, las posibilidades de convivencia se van reduciendo, eso genera indiferencia hacia el otro y la dificultad de actuar; porque un acto violento, dice Mata Salazar, es una llamada de atención para restituir el orden, y no de manera autoritaria.
Con este paradigma, podría explicarse lo sucedido en San Juan Ixtayopan, Tláhuac, el 23 de noviembre de 2004, cuando el poblado enfurecido, detuvo a tres elementos de la Policía Federal Preventiva. Dos de ellos murieron calcinados y otro resultó gravemente herido.
En Tláhuac, la gente actúo por indignación moral, provocada por la crisis de la institución de impartición de justicia. Este fue un valor social compartido, por eso actuaron por su propia cuenta. Sin embargo, “esa molestia es el resultado de la crisis institucional que tiene el Estado, aunque este lo conformamos todos y lo construimos desde nuestra voluntad”.
Daniel Arizmendi, el Mochaorejas , es clara muestra de resentimiento hacia el otro. Antes, los delincuentes robaban sólo la cartera, ahora tal vez asesinan por el resentimiento social de que el otro tiene lo que éste no. Además hay un desprecio por la vida, pues se vuelve un asunto de carácter pragmático.
Marx Weber decía que entre más avanzara la sociedad, más necesitaría de las burocracias y los especialistas para solucionar sus problemas en todos los niveles. Por ello estos acontecimientos “deberían ser tema de políticas públicas, pues aunque en apariencia son individuales, tienen carácter colectivo”, dice el sociólogo.
Ambos especialistas coinciden en que la genética no se puede modificar, pero el ambiente sí. Por ello se debe reaprender a manejar la emoción o en todo caso, modular la intensidad, ayudado por un profesional: médico, profesor, incluso hasta un ministro religioso, para responder de manera diferente a aquello que dispare la agresión. Además, enseñar la tolerancia a la frustración; pues como sociedad tenemos una incidencia directa en el aprendizaje. Eso nos puede ayudar tanto a prevenir como a explicar.
Finalmente el Mata Salazar reflexiona sobre el pensamiento de Thomas Hobbes, “quien decía que el Estado ha sido creado contractualmente para proteger al hombre de los demás hombres y que la única razón que le da sentido a que el Estado exista es salvaguardar la vida de un ser humano”.


Recuadros
A sangre fría
Dos hechos ocurridos, uno en Estados Unidos y otro en México, han sido pretexto para, incluso, escribir dos novelas importantes:
En 1959 Truman Capote relata en A sangre fría, un acontecimiento que estremeció a la sociedad norteamericana: el asesinato de una familia en Kansas. Con la extensa investigación, el autor logra armar la situación de los homicidas: familias disfuncionales, o sucesos que marcaron su vida y psique. Además, aún cuando enfrentaban un proceso penal, no mostraban arrepentimiento por el acto sanguinario. Así, han sucedido casos de asesinos seriales en todas partes del mundo.
En 1978, el político nayarita Gilberto Flores Muñoz y su esposa, la escritora Asunción Izquierdo, fueron asesinados a machetazos en su casa de la Ciudad de México. El doble crimen, en apariencia, se resolvió con el encarcelamiento de Gilberto Flores Alavez, nieto de la pareja y acusado como culpable. Este fue uno de los acontecimientos más sonados y morbosos de la crónica policiaca mexicana contemporánea y motivo del libro Asesinato, de Vicente Leñero.



Charles Manson
Nació en Kentucky en 1934. Hijo no deseado de una prostituta. Pasó su niñez y juventud en diferentes hogares; era un niño enfermizo, expuesto al alcohol, a drogas, prostitución y abuso. Cuando tenía 18 años, comenzó a cometer robo de dinero y autos. Fue encarcelado un tiempo, y tuvo que realizar trabajos en instituciones. En 1967 en San Francisco comenzó una comuna de hippies a la que llamó "la familia", que llegó a ser integrada por 40 personas. Manson siempre había tenido el sueño de ser estrella de Rock, pero el rechazo que recibió por parte de productores y otras personalidades, hizo que comenzara a odiar a gente con dinero, principalmente famosas. En 1969, cuatro miembros de la “familia”, asesinaron a un productor de discos apellidado Hinman, todo por órdenes de Manson.
El 9 de agosto 1969, Manson mandó más miembros de “la familia” a casa de Roman Polanski. Esa noche en casa se encontraba Sharon Tate, Abigail Folger, Voytek Frykowsky, Jay Sebring y Steven Earl Parent. Los miembros de la familia, los mataron.
Al otro día, Manson repitió su hazaña de manipulación, enviando a 6 miembros de su familia a casa del empresario Leno LaBianca y su esposa Rosamary, para asesinarlos.
Leno murió por 26 puñaladas y su esposa recibió 41. Manson y los miembros de la familia que resultaron inculpados, fueron condenados a muerte, pero tiempo después, la pena de muerte fue abolida en California.

Autonomía, mejor regalo para un niño

Autonomía, mejor regalo para un niño

Nayeli Roldán

Para Francesco Tonucci los niños no son presas para consumo de juguetes novedosos, si no ciudadanos del presente y personas capaces de externar sus propias opiniones que, inclusive, ayudarían a mejorar su propia ciudad. El pedagogo e investigador italiano, ha centrado su trabajo en la relación de los niños y la calle; de ahí un proyecto llamado La Ciudad de los Niños, que sólo tienen la coincidencia “nominal” con el espacio de una plaza comercial de nuestro país, porque su propuesta no es de ficción, sino de regresar a los niños la autonomía y confianza que merecen.

Los niños también han cambiado su condición debido a la modernidad; la violencia es razón para no salir solos a la calle y descubrir nuevas experiencias, tampoco pueden hablarle a extraños, pero esto podría generarles inseguridades en sus próximos años, y lo más grave, es que el juego dejó de verse como su único “oficio”, pues se les encarga más actividades para no “perder el tiempo”.

El significado de ser niño debería de saberlo cualquier persona puesto que todos lo fuimos. Sin embargo, Tolucci reconoce que el olvido parece necesario para lograr ser grande. Tal vez para la gente, un infante significa “poco, algo pequeño, casi un animalito preciso, querido, pero que no sabe nada, que no cuenta, y si cuenta, es por lo que va a hacer no por lo que es. Esto es un poco la condena de la infancia, que todo lo que tienen que hacer los niños, tienen que hacerlo para mañana, es el chantaje que recibe. ‘Hoy tienes que estudiar, porque te vale por mañana; ‘tú eres el futuro ciudadano’. Estas son afirmaciones muy graves, porque son mentiras. Un niño es un ciudadano. Hace 15 años que la ONU aprobó la convención de los derechos de los niños y seguimos pensando que un niño es un futuro ciudadano. Es una la ley internacional más conocida del mundo, pero nadie la respeta”.

— ¿Por qué es tan importante el juego para un niño?

— Tenemos que garantizar que los niños llegue bien a mañana. Y esto de cuidarlos nos lleva a respetar poco sus necesidades. Hoy es común para un niño de una ciudad occidental, no tener tiempo libre; ni un momento en el que puede salir solo de casa y encontrarse con amigos y vivir experiencias fundamentales como la aventura, el descubrimiento, la sorpresa, el obstáculo, riesgo, todo esto es parte del mundo del juego. Y hoy para los niños es casi imposible. Lo que dice la ciencia, es que la infancia es la temporada más importante de toda la vida de una mujer y de un hombre. Todo se juega en los primeros años, esos son los cimientos de todo lo que se va a hacer es resto de la vida, y si no se ponen, tendremos problemas para toda la vida. Por eso, lo que hacemos por los niños, lo hacemos para siempre, y es una inversión, no un gasto. Muchos autores dicen que antes del primer día de escuela, un niño desarrolla más del 80 por ciento de sus potencialidades. Pero nuestra sociedad se hace lo contrario, todo está enfocado para los adultos. A veces piensan que jugar es perder tiempo. La frase de ‘juega ahora que puedes, porque mañana tendrás cosas más importantes que hacer’, es muy común, y para que un niño pueda crecer con un alto nivel debe tener padres que lo quieran, una vida digna, tener la posibilidad de jugar, porque el juego es el oficio de un niño. No tengo duda de que un niño aprende más jugando que estudiando, con ello no quiero decir que estudiar no sea importante, pero lo más importante llega antes.

La Ciudad de los Niños

Tolucci menciona que hace varios años, cuando él era niño, la situación era distinta. Tal vez tampoco eran tomados en cuenta pero sí tolerados. Los niños se aprovechaban de los espacios que los adultos dejaban. Pero una diferencia fundamental era que los adultos no estaban controlando, cuando estaban con otros niños. Después de conocer el pensamiento de estudiosos como Freud o Piaget, se sabe la importancia de la infancia, pero por eso mismo “no se deja libre”. En las ciudades europeas los padres organizan la agenda de sus hijos. “Antes la jornada de un niño era dividida en tres partes: casa, escuela y ciudad. En la primera eran deberes, la segunda el estudio y lo demás para tiempo libre en la calle. Ahora las primeras entidades han absorbido la tercera, gracias a instrumentos como la televisión o la computadora y con clases de baile, guitarra, inglés, etcétera. Todo esto limita mucho a los niños. Y en esta condición, se presenta la enfermedad de la soledad. En nuestras ciudades (europeas) generalmente sólo se tiene un hijo por lo cual pierde la compañía de otro niño dentro de su propia casa, y como hay peligro fuera, no puede salir. Ésta condición de soledad es innatural, e intentamos compensarla rodeándolo de juguetes y pensamos que se puede comprar la felicidad del niño, pero esto no consigue nada.

Precisamente por esta idea nació el proyecto de “La Ciudad de los Niños”, en 1991, primero en Fano, ciudad natal de Tonucci, luego se extendió a otros lugares de Italia, España y Argentina, con excelentes resultados. Pensando que el problema no era individual sino social donde debían intervenir todos los actores de las ciudades para que fuesen capaces de recibir a los niños y que se sientan menos solos, porque no hay espacio para niños, ancianos, y minusválidos en las calles “porque estamos en una ciudad hecha a medida de los adultos y por eso es peligrosa”.

Puesto que se ha descubierto el valor comercial de la ciudad, se han alterado los conceptos de equilibrio, bienestar y comunidad, en cambio existe el peligro de andar solos en las calles, el paisaje urbano incluye drogadictos o ladrones, por ello la ciudad se ha desarrollado con separación y especialización de los espacios. La propuesta es más bien repensar la ciudad tomando al niño como parámetro.

En México también existe un espacio en un centro comercial llamado La Ciudad de los Niños, pero sólo es una “coincidencia nominal, porque esta asume la metáfora de la ciudad para ofrecer a los niños lugares de juego, experiencia, puede ser interesante pero no es como este trabajo, porque no entramos sobre una simulación o simbólico. Los niños se ocupan de la ciudad verdadera, para que puedan salir y recorrer las calles”.

Tolucci refiere que aún cuando una ciudad tenga incidencia de violencia, podría lograrse un cambio, “porque en ciudades complicadas como Buenos Aires, cuando los niños vuelven a la calle (cuando van solos a la escuela, por ejemplo) ésta se hace más segura. Parece una paradoja, porque no dejamos salir a los pequeños porque hay peligro, pero los niños producen un cuidado ciudadano por parte de los adultos, reconstruyen una solidaridad urbana”.

Necesidad de autonomía

“En Italia llevamos de la mano a los chicos hasta los 12 o 13 años, y a los 14 les regalan la moto, pero también hay una frecuencia de accidentes muy alta porque no saben moverse, no tienen una idea de enfrentarse al peligro porque siempre los han llevado de la mano. También, dándoles celular, parece que los padres tienen la intención de llamarlos cuando quieran para saber dónde están, para controlarlos. Inclusive ya existe un programa satelital que se puede poner en el teléfono para saber dónde se encuentran. ¡Esto es horrible! Con esto, los niños saben que los padres no les tienen confianza de que ellos puedan solucionar solos algunos problemas. Esta es una mala manera para crecer, con ello construimos a personas inseguras. También deben cambiar la mala costumbre de desconfiar de todos; siempre he dicho que los adultos deberían educar a sus hijos no sólo a confiar en los demás, sino que cuando están fuera de casa y tengan cualquier tipo de problema, paren al primer adulto que encuentren y pidan ayuda. Estoy seguro que esto no va a producir nunca un problema. Hace muchos años que escribí esto y nadie me ha dicho que haya ocurrido lo contrario.

— ¿Los niños necesitan independencia en las ciudades?

— Creo que los niños tienen que crecer con una autonomía suficiente y afrontando la vida. Teniendo en cuenta que los riesgos forman parte de ella. Me molesta que hemos creado una sociedad para nosotros (adultos) En los últimos 50 años, las ciudades se han hecho a la medida del ciudadano adulto varón y trabajador, olvidándose de los que no son adultos, los que no son varones y que no son trabajadores. La ciudad ha sido hecha por una minoría poderosa. Los niños ven el mundo desde otro punto de vista, desde más abajo, con otro tipo de preocupaciones. Quieren hacer, experimentar, intentar, conocer, osar y nosotros tenemos la única preocupación de cuidarlos, por eso es un conflicto difícil conectar. Pero lo importante es conseguir que los niños se expresen, crear una condición de trabajo. Porque los adultos siempre le piden hacer cosas de ficción, simbólicas, pero aquí lo hacen en serio. La participación de los niños es una recuperación de autonomía de movimiento que están perdiendo.

Recordando los logros de su proyecto menciona un ejemplo claro de la importancia de escuchar a los niños. “Les pregunté qué cosas no funcionan en su ciudad para decírselo al alcalde. Un niño dijo que había demasiados aparcamientos, lo que le quitaba espacio para jugar. Y la propuesta fue que sólo se dejara mitad para los coches y mitad para jugar. Yo llego con la propuesta al alcalde y se rió, yo me enfadé. Le dije que antes de reírse debía analizar que los niños necesitan jugar y espacio para hacerlo, así que habría que reflexionar sobre esta afirmación. El niño reconoce que su padre quiere en igual manera a su coche que a su hijo y por eso propone la mitad. Es generoso, no pide más, y los adultos debemos sentirnos ofendidos”.

Otro mención gratificante fue la lograda en Roma cuando el alcalde abrió el consejo de los niños en el 2001 porque, dijo, necesitaba de su ayuda y consejos, porque los adultos nos olvidamos frecuentemente de lo que significa ser niños y que debíamos trabajar juntos para cambiar esta ciudad. “Los niños de Roma le creyeron al alcalde y le pidieron cambiar un artículo del reglamento urbano, que prohibía el juego en lugares públicos, y se modificó”.

A pesar de estos logros en lo urbano, Tonucci se siente decepcionado en el modo en que ha evolucionado la educación desde que era profesor. Lo bueno es que “en los últimos treinta años se ha reconocido que la primera escuela es de gran importancia social y que crea los cimientos, aunque siguen con la escuela de formas arcaicas con dibujitos, pinzas de ropa, con niño que siguen pegando arroz coloreado como presos, estas son tonterías que lamentablemente sigue ocurriendo. Pero existe la conciencia que los niños merecen una escuela mejor. Se está trabajando una reforma en la educación infantil con la participación de maestras de preescolar, que aunque tengan una preparación menor tienen más sensibilidad que los profesores de otros niveles. Al contrario de temas como la metodología escolar en la primaria, pues hemos tenido momentos más pobres, o el seguimiento a modelos norteamericanos que poco ayuda a entender. No estoy satisfecho de eso, por eso me dirijo más a la relación del niño ciudad”.

— Los padres acostumbran a regalar muchos juguetes a sus hijos, pero ¿cual sería el mejor regalo para un niño?

— Dos regalos. 20 kilos de barro que no es nada y puede ser todo, aunque le ensucie la casa, será sólo por una vez; y dejar que vaya a comprar algo solo, es decir, ofrecerle una experiencia de autonomía, dándole confianza.

Además de pedagogo, Francesco Tonucci, también es artista, y caricaturista desde 1968. Sin embargo la firma para esos dibujos es de Frato, abreviación de su nombre, por pena, pues consideraba que la caricatura era un trabajo inferior a la investigación o a la creación de una pintura, pero ahora la cree como una herramienta significativa. Sus dibujos también han acompañado alguno de sus escritos y el trabajo de La Ciudad de los Niños. Asimismo es autor de Por una escuela alternativa, Vida de clase, Cuando los niños dicen basta, Con ojos de niño, Niño se nace, Cómo ser niño, entre otros.
Indígenas, entre el rezago y la y riqueza

En Chiapas y Tabasco se genera 39 por ciento de la energía hidroeléctrica del país, pero las comunidades que ahí habitan no son suficientemente abastecidas de agua potable; además, 44 por ciento de esa población vive en condiciones de alta marginalidad

Nayeli Roldán
El absurdo adquiere en México matices kafkianos: en Chiapas y Tabasco, por ejemplo, se encuentran siete plantas hidroeléctricas y se genera 39 por ciento de la energía del país. En el río Lacantún se concentra más de 30 por ciento del agua superficial de todo el territorio nacional, y la Reserva de la Biosfera de Montes Azules es la región hidrológica más grande de la República Mexicana.
En esa zona viven comunidades tzotziles, tzeltales, choles, zoques y tojolabales, entre otras. De ellas, siete mil localidades no tienen agua en sus casas; en otras tres mil, 75 por ciento carece del líquido. Con estas cifras se afecta a dos millones 800 mil personas. Cuatro de cada diez viviendas indígenas no tienen agua entubada, una de cada cinco no tiene energía eléctrica y siete de cada diez no tienen drenaje. El 44 por ciento de esa población vive en condiciones de alta marginalidad.
La presión sobre el recurso en las zonas centro y norte del país, las de mayor demanda y escasa disponibilidad, ha provocado sobreexplotación de las cuencas y acuíferos cada vez más graves. Según datos de la Comisión Nacional del Agua, la mayoría de los cuerpos de agua superficial del país reciben descargas de aguas residuales sin tratamiento lo que ocasiona una severa contaminación.
Esto genera problemas de salud. Mujeres, en su mayoría, padece hernias, consecuencia del acarreo del líquido durante largas jornadas. Asimismo, 85 por ciento de la mortalidad infantil es causada, entre otros factores, por ingerir agua de mala calidad.
Xóchitl Gálvez Ruiz, directora general de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, afirma que “la falta de tratamiento del agua, provoca la presencia de infecciones gastrointestinales y bucodentales, entre los pimas, yaquis, tepehuanes y mixes; amibiasis y ascareasis entre los purépechas. Las comunidades tzeltales y tzotziles presentan tracoma, y la carencia de drenaje contribuye a la generación de epidemias y enfermedades como el cólera y el paludismo.
“Otro factor de riesgo es la mezcla de plomo y arsénico con el agua, como el caso de la comunidad en la Montaña de Guerrero, o entre los huicholes que trabajan en las plantaciones de tabaco, que ha ocasionado anencefalia, cáncer, parálisis parcial o total, abortos espontáneos y meningitis”.
Aun cuando se ha beneficiado con servicio de agua y drenaje a más de un millón de indígenas, “se debe reducir el 30 por ciento de rezago, y seguir fortaleciendo el fondo de infraestructura básica para los pueblos indígenas que hoy alcanza los cuatro mil millones y si se mantiene así, tal vez en 10 años podrá hablarse de otra historia”, asegura Gálvez Ruiz.
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Para los pueblos indígenas no existen las fronteras, porque tienen las mismas carencias aunque sean distintos territorios. Luchan bajo los preceptos de que cada elemento de la naturaleza tiene una razón de existencia, y convive en armonía dentro del todo. Saben el comportamiento de cada uno por la enseñanza de sus antepasados y su propia experiencia. Llaman madre a la Tierra, su sangre al agua; padre al cielo y abuela a la Luna. Por eso hacen el llamado a regresar pensar en la naturaleza como principio de vida y no como forma de comercialización.
Los ríos, lagos y fenómenos meteorológicos que provocan la lluvia, nieve o granizo, forman parte de un universo cosmogónico y espiritual, el cual viven de manera cotidiana las sociedades indígenas. Los nahuas, están encargados de atraer o alejar el agua. Su función es proteger la cosecha de las granizadas y heladas. Según la tradición, ellos son elegidos por el rayo.
Los mayas realizan fiestas con los chacs, dioses de la lluvia, con la intención de propiciarla. Un sacerdote maya, especialista en plantas medicinales y conocedor de los cantos que llegan a los espíritus del monte, guía el ritual. Los mixes suben al cerro del Cuexcomate, que es el lugar donde habita el dador de vida, para pedir buenas lluvias y cosechas. Durante tres días, toda la comunidad hace plegarias y ofrendas para los dioses.
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Los pueblos indígenas reconocen la importancia de las pertenencias materiales porque nadie podría renunciar o vivir sin ellas, “pero también estamos concientes de que lo material no es suficiente, por ello reivindicamos los bienes espirituales. Así, tratamos de rescatar el valioso papel de la espiritualidad de los elementos de la madre naturaleza”, dice la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.
“El agua es sagrada. Se debe partir de ese principio filosófico de respeto, de lo contrario no podrá existir equidad ni equilibrio con la naturaleza”, expresa Tom Goldtooth, representante del Foro Permanente para Cuestiones Indígenas en Estados Unidos. Los pueblos indígenas tienen una relación especial con la naturaleza, por eso son diferentes, y pueden educar a los ministros y a aquellos que quieren devaluar dicha relación.
Clarisse Johnson, originaria de una aldea de Navajo, asegura que “aún cuando vivimos en Estados Unidos, el 50 por ciento de mi comunidad no tiene electricidad. Nuestras tierras están siendo explotadas por necesidad de consumo global, no de subsistencia; pero la madre Tierra nos la da gratis, sólo tenemos que respetarla, y es lo mismo que le pedimos a los líderes del mundo”.
Sin importar que parte del mundo habiten, las comunidades indígenas coinciden en la premisa de que el agua está viva porque tiene su propio sonido, oraciones, rituales, canciones, es representada por dioses. Pero sobre todo, “el agua vive a través de la acción concertada que la mantiene viva, no de la gente que la mata”, dice la boliviana Nancy Yañez.

Aportación indígena
Los indígenas no pretenden ser el único instrumento de solución para el problema del agua, más sí piden ser tomados en cuenta y que los demás reconozcan la importancia del respeto, sobre todo, de la tierra en la que viven y sus recursos naturales, de lo contrario “nos envenenamos a nosotros mismos”.
Xóchitl Gálvez, dice que esto “pone a discusión la necesidad de reconocer las representaciones cosmogónicas y espirituales de las sociedades indígenas en torno al agua y sus posibles aportaciones a una visión más equilibrada para su uso y conservación (...) puede ser un factor complementario para las estrategias efectivas de desarrollo sustentable”. Además apuesta porque el resto de la población “escuche a los pueblos indígenas; que sepan que el agua es un bien sagrado, y tiene que ver con algo más que intereses económicos, significa el origen de la vida”.
Para José Javier Jiménez Sánchez, gerente de agua potable y saneamiento en zonas rurales de la Comisión Nacional del Agua, “el líquido es un derecho y no un favor; y debiera y sensibilizarse a la comunidad de abajo hacia arriba”. La dependencia también refuerza la idea de que la solución de los problemas hidráulicos en el ámbito local, tienen que considerar “los factores propios de las zona, como la evolución histórica, idiosincrasia y condiciones climáticas. Por tanto, la participación de los usuarios es fundamental”.
Raúl Hernández, director general de Alternativas y Procesos de Participación Social A.C., dice que “nadie, ni los pueblos indígenas podrán llegar a soluciones si no se cambian los patrones, criterios, modelos y cosmovisión de cómo funciona el agua; porque ni siquiera el dinero alcanzaría para acabar con los rezagos”.
“El conocimiento tradicional de los pueblos es visto como algo inferior en los sistemas políticos, legales y científicos, y sus argumentos son menospreciados una y otra vez por diversas instituciones”, (…) pero “tenemos que trabajar comunidad por comunidad, municipio por municipio y, en unos años se podrá ver el cambio. Es lento pero las dependencias nos tendrán que escuchar”, concluye Gálvez Ruiz.

miércoles, abril 26, 2006

Carlos¨Pascual

Nayeli Roldán

Carlos Pascual, autor de la Operística en Canal 40, La Marta del Zorro y Pejemán vs El Hijo del Averno, entre otras, define al teatro político como una catarsis necesaria para el público y un forma de incomodar a quienes están en el poder. Pero, con un asomo de malestar, flexiona sobre lo difícil que resulta hacerla en este momento, debido a la competencia desleal de la televisión que lo está contaminando, al grado de convertir a los políticos en simples personajes de una comedia de situación, perdiendo con ello la esencia de la sátira: una crítica ácida y demoledora.

¿Es necesario el teatro político en México en este momento?

Siempre es necesario, porque la revista política que se hace con sentido crítico, es un escaparate y una catarsis para el público. Se hace para incomodar a los poderosos no para irse a desayunar con ellos. Sólo que ahora se está cayendo en un exceso de banalización.

¿La televisión la ha desvirtuado?

La televisión encontró que era un buen negocio hacer burla de las figuras políticas. Se está yendo al punto amistoso y la sátira política no debe ser amistosa ni complaciente. La televisión está viciando la sátira, cuando ves a Rubén Aguilar imitando al que lo imita en televisión. Se perdió la esencia porque ya no hay una crítica ácida, demoledora. Cuando hay un (personaje de) Salinas explicando que le gusta más la derecha porque juega bien al balero y con la izquierda no, ¿dónde está la crítica, la visión irreverente de un satirista? Se está usando a los políticos como meros personajes de un programa de comedia y algo redituable. Lamentablemente el público lo está percibiendo como sátira política, como libertad y eso afecta a quienes hacemos sátira en teatro. Tenemos una competencia desleal en la televisión. Inclusive en los programas de comedia, donde se hacen bromas con sentido político.

Entonces ¿habría que tener un límite?

No. El límite lo va a poner finalmente el público, como se lo hace a todos. A los candidatos con el ausentismo pavoroso, a los excesos verbales del presidente y de su esposa. El público le pondrá límite a esos programas chapuceros. Finalmente regresará a encontrar las diferencias.

¿Cómo ha sido la libertad de expresión en este sexenio?

Nunca ha dejado de existir la sátira política desde que existe la política, aunque sea con algunas restricciones en sexenios anteriores, pero ahí se mantuvo, en las carpas, el cabaret, luego el teatro. Podrán decir que gracias a (Vicente) Fox tenemos libertad, yo creo más bien es gracias a que hemos picando piedra, ganando espacios.

¿Has tenido una llamada de atención por alguna sátira?

Sólo en una ocasión por cuestión comercial en Canal 40, cuando estaba a punto de firmar un convenio comercial con Telmex para una campaña publicidad muy redituable. En ese momento estaba muy fuerte el problema del monopolio en las comunicaciones y yo hice una operística sobre Slim y el monopolio. Lo detuvieron. Además de eso, sólo algunas llamadas de Marta Sahagún para quejarse. Nada más.

Ensayo para entenderlos

Después de diez años de hacer sátira política, Carlos Pascual confiesa que, revisando operísticas de hace seis años las situaciones resultan vigentes. Los mismos personajes en el mismo juego que aburre a la gente. “Antes eran tepocatas, ahora son chachalacas. Durante este tiempo me he dado cuenta de que los políticos venden imagen y son mentirosos y que el poder corrompe a cualquiera, indudablemente. Tal vez la próxima obra que escriba no sea una sátira política sino un ensayo sobre el poder”.

¿Ya no criticarlos, sino entenderlos?

La crítica siempre va a existir, pero me gustaría escribir sobre un personaje que llegue al poder y que se cuestione sobre posibilidad de beneficiar a sus allegados. Para quienes hacemos sátira política es fácil reírnos de las acciones de los demás, pero también podríamos preguntarnos que haríamos en su lugar. Porque no creo que a Marta Sahagún le hayan enseñado a actuar como lo hace. Es la seducción del poder. Más que reírme, me gustaría saber que pasa en ellos. Sería como analizar desde lejos. Por ejemplo, en qué momento López Obrador, que hasta hace dos meses respetaba la institución presidencial, decide gritarle ‘ya cállate chachalaca’. En qué momento les hace clic en la cabecita y empiezan a enloquecer. Cómo, Felipe Calderón, de ser un señor esteriotipado, seco, se pone una camiseta y un short y corre bufando detrás de una pelota. En qué momento se van al despeñadero por el poder.

Finalmente, Pascual sostiene que la misión de la sátira política es tener una visión crítica y no cejar en el empeño. Además, “es difícil que no trascienda los límites, para no convertirse en una cosa oficialista o bien en una cosa chambona o libelo. Ese es el peligro: conservarlo como un ente puro.

miércoles, abril 05, 2006