| Realmente me gusta mi carrera. No se que será de mi futuro pero lo que estoy haciendo ahora me encanta. Es cierto que el medio te abre las puertas de las oficinas de la gente importante (muchas veces, en la escuela, rogaba por conseguir una entrevista y ahora me la dan con gusto) pero la prueba de fuego es la misma entrevista. Se que me falta mucho por aprender del arte de sacar la verdad pero lo que me han aportado las personas que entrevisto es muy gratificante. Por supuesto no hablo del chacaleo cuadrado y superfluo para sacar la nota del día, y tampoco a esos políticos demagogos. Me refiero más bien a los que si juegan un papel determinante en la vida, en sus vidas, a esos que tienen nombre y apellido y no sólo una cifra para INEGI; son las personas comunes y corrientes que soportan al país. Porque no lo hacen los políticos y mucho menos el gobierno lo hacen los mexicanos que se van a EU o los trabajadores comunes y corrientes que sobreviven con un misero sueldo... en fin, creo que me estoy desviando un poco. A parte de ellos, que afortunadamente he podido entrevistar, hoy especialmente tuve la fortuna de escuchar a activistas sociales. Entreviste a Sara Lovera, una experimentadísisisisisima periodista, de esas que se leen en la universidad, guao! Tiene mucho que contar. Estuve en su casa, me enseñó todo lo que colecciona, lloró, rio y recordó situaciones que marcan a una periodista como ella. La sensación que tuve al salir de su departamento fue gratificante, emocionante. Tal vez parezca cursi pero en serio me movió. La verdad nunca imaginé estar con alguien así. Me dijo que ayer cuando le marqué a su celular para pedirle la entrevista, le contó a la amiga con la que estaba que me vería y ella a su vez le dijo que me leía. GUAO!!!!!!!!!!!!!!!! Es verdaderamente increíble que alguien ya recuerde mi nombre, aunque claro, cabe la posibilidad de que me haya confundido. En fin... no lo se, no lo puedo saber y tal vez ni lo sabré. Pero si son peras o manzanas, el comentario me hizo muy FELIZ. Más tarde estuve con Patria Jiménez, una activista, lesbiana, luchadora por causas si del colectivo gay, pero sobre cualquier problemática social que necesiten apoyo. Fue una entrevista muy amena, me gustó. Estas cosas son las que me deja un grato, gratísimo sabor de boca y me hará dormir hoy sumamente feliz.... |
miércoles, agosto 31, 2005
Quiero ser periodista
lunes, agosto 29, 2005
Cáncer de mama, crueldad incesante
Nayeli Roldán
En México hay 11 mil 64 casos de cáncer de mama. Una nueva técnica contra este mal, desarrollada por un mexicano y basada en el análisis genético, abre la posibilidad de pronosticar la reacción del tumor antes de recibir algún tipo de fármaco. Esto significa implementar tratamientos "a la medida", para cada paciente. Así, se apuesta que en un plazo de diez años más de investigación, la neoplasia estará curada.
Actualmente la neoplasia (tumor) se define por su aspecto morfológico en el microscopio (Histopatología), las diferencias morfológicas encontradas son utilizadas para delimitar las categorías de los tumores al igual que algunos biomarcadores simples y es así que se pueden decidir, en parte, muchos tratamientos. Sin embargo, especialistas señalan que la morfología no es suficiente para definir un tumor en cuanto a su respuesta a la terapia, mientras que la genética es más precisa. Y si bien esto era sabido desde hace tiempo, no se tenían los avances en biología molecular y tecnológicos como ahora.
El doctor Vicente Valero, de origen mexicano, trabaja en el M. D. Anderson de Houston, Texas, desarrollando investigaciones sobre cáncer de mama. Una de ellas, representa una gran evolución para la neoplasia, el análisis del perfil genético de los tumores. Con ello pueden "identificarse ciertas firmas genéticas", para saber "quién va a responder a un determinado tratamiento". Además también se consigue identificar si el paciente "tiene un pronóstico más pobre, o con tendencia a recaer", explica el doctor.
Genética, base del tratamiento
La resistencia o sensibilidad del tumor para algunos tratamientos está determinado por el carácter genético o genómico del tumor. El doctor Horacio Astudillo de la Vega, investigador del Centro Médico Nacional, quien colabora con el equipo del doctor Valero en el M. D. Anderson, explica que con la genética puede observarse la estructura o secuencia del gen, mientras que la genómica estudia la expresión del comportamiento de los genes en un contexto global.
Así, con una muestra, pequeña, de hasta mil células, se determina que "las modificaciones en los patrones genómicos varían entre el tumor de cada persona", esto es lo que marca la diferencia para el resultado de un tratamiento, es decir, algunos pacientes responden bien a un esquema farmacológico y otros no.
El Dr. Astudillo comenta que el estándar para atacar el cáncer en el mundo es dar a la paciente un tratamiento y esperar a que responda, "si no, se intenta otro esquema y si no, se prueba un tercero", pero durante este tiempo de intentos fallidos el tumor puede seguir desarrollándose e invadiendo a la paciente, provocándole hasta la muerte.
La farmacogenómica precisamente trata de evitar los intentos fallidos y "hacer como un traje a la medida" en el tratamiento del tumor. "Esto va a optimizar que la paciente tenga un procedimiento efectivo, en un solo tiempo y con los mejores resultados".
El análisis genómico se puede hacer en cualquier etapa del cáncer, pero lo ideal sería antes de recibir cualquier tipo de tratamiento farmacológico, es decir, el tumor debe ser virgen a los fármacos, "cuando las células tumorales no han sido retadas a ningún químico", porque cuando son sometidas a un estrés químico desarrollan sistemas de defensa, proceso denominado como quimioresistencia tumoral.
"Encontrarle el traje a la medida a una célula que todavía no conoce lo que es un tratamiento farmacológico resultaría mucho más atractivo", explica el investigador Astudillo. Además otra ventaja sería aplicarlo en etapas intermedias o tempranas de cáncer, pues entre más avanzado este, más compromete la integridad del paciente, "el deterioro físico es mayor y evidentemente la respuesta hacia la curación pueda ser más lenta o difícil".
El proceso
La farmacogenómica, puede predecir cuál medicamento será el adecuado para curar a un paciente. El doctor Astudillo hace una analogía con el proceso de antibiograma, "cuando hay una infección en las amígdalas —garganta— muy persistente, puede hacerse un cultivo de la bacteria", luego se le agregan distintos antibióticos, la bacteria sensible a un antibiótico en particular no va a crecer, mientras la que no es sensible crecerá de manera normal, así se determina que fármaco curará al paciente de infección bacteriana.
En el caso genético, se toma también una muestra del tumor, pero ésta es depositada en el pequeño orificio de un biochip, elaborado gracias a la microelectrónica, desechable y con un valor aproximado de 550 dólares.
En este procedimiento no se agregan antibióticos sino "evaluamos 11 mil genes humanos" —en un futuro se espera que sólo sean algunos cientos—, que posteriormente pasan por máquinas que sirven como sistema de lavado, escáner o lectores y luego con un software especializado se determina el comportamiento de los genes del tumor.
"De los 11 mil genes observamos cuáles y cuántos están apagados y encendidos, eso nos da una frecuencia, como si fuera una melodía, con base en ello, se correlaciona con la sensibilidad del tumor a un esquema del tratamiento".
Así, se obtiene un patrón de expresión de esos genes que define la respuesta al tratamiento, "será el que caracterizaremos para determinar con qué esquema se va a curar la paciente", expresa Astudillo de la Vega, ganador de Best Poster Award 2004 durante el último ESMO Congreso realizado en la ciudad de Viena Austria.
Sin embargo como el centro médico no tiene la infraestructura requerida para realizar este tipo de análisis, ya que por el momento sólo se tienen biochips, Astudillo funge como enlace con el M. D. Anderson, y viaja a Houston constantemente, para el análisis con la maquinaria especializada. El estudio depende en gran medida de Estados Unidos, por tal motivo sería imposible atender, desde esta perspectiva, todos los casos de cáncer en México con esta tecnología.
Desarrollo en México
En la genética de poblaciones hay diferencias por razas, grupos étnicos en inclusive por linajes familiares, lo que significa distintos aspectos funcionales de las células. Así cuando una mujer europea, americana o asiática desarrolla un tumor, aunque sea en la misma región del cuerpo, tendrán características genéticas diferentes.
Por lo tanto es de suma importancia establecer en la población mexicana este tipo de estudios, pues aún cuando en otras partes del mundo se lleven a cabo investigaciones y arrojen datos importantes "no vamos a poder traspolarlo a la genética de nuestra población", asegura Astudillo.
En ese intento de conocer los perfiles genómicos de mexicanas, 200 mujeres de distintas regiones de nuestro país fueron sometidas al análisis genómico —los primeros en México—, la expectativa es muy positiva y una vez establecido su tratamiento "a la medida", pasará de seis a ocho meses para corroborar su evolución.
Aunque el proceso de análisis genómico pudiera parecer sencillo, es necesario crear una infraestructura autosuficiente en México para aplicar este tipo de estudios a la población que lo demanda. Pudiera ser en menos de cinco años quizá, pero depende en mucho —como todo en este país— del los recursos, en este caso, en materia de salud.
Se necesita un capital de aproximadamente de 500 mil dólares para acceder a la tecnología necesaria que permita la instalación de un laboratorio de análisis genómicos y que atienda a parte de la población del centro médico; aunque lo ideal sería instalar varios laboratorios en México.
Tan sólo en el Centro Médico Nacional —institución que atiende a 50 millones de derecho-habientes de todo el país— se realizan alrededor de 600 quimioterapias a la semana, por tanto, los estudios genéticos requeridos sumarían una cantidad considerable, tomando en cuenta que en México sólo hay dos hospitales especializados en cáncer, uno es el Instituto Nacional de Cancerología de la Secretaría de Salud y el otro es el Hospital de oncología del Centro Médico Nacional, del IMSS.
Otro factor determinante sería el capital humano, porque hasta el momento en el IMSS sólo el Dr. Astudillo está enfocado en los estudios farmacogenómicos. En cuestión de costos, a largo plazo sería menor la inversión en este tipo de tratamiento que en los actuales, porque "hay pacientes que llegan a recibir hasta tres líneas de quimioterapia y no curarse", y tomando en cuenta que el precio de una quimioterapia muy sofisticada puede ser de hasta cuatro mil dólares mensuales, la opción de invertir en infraestructura para el análisis genético reduciría costos.
Astudillo de la Vega, considera que aún cuando se gastara dos o tres mil dólares mensuales, en el análisis genómico, en costos de salud de los pacientes sigue siendo mucho más benéfico. Porque actualmente durante la aplicación de los tratamientos, la garantía es que sólo el 10 por ciento de los enfermos responderá a los fármacos aplicados, pero "los costos del 90 por ciento restante los tiene que absorber la institución, por eso se le está apostando mucho a esta tecnología".
"Pero para obtener los beneficios necesarios, los administradores de la salud deben contemplar la importancia de la inversión en estos estudios y no esperar a que Estados Unidos investigue para luego capitalizar su conocimiento, porque sencillamente la genómica es diferente allá y aquí". Lo que EU está haciendo, es compartir la metodología validada para el estudio.
En la República Mexicana son 17 centros de tratamiento oncológico involucrados en el desarrollo del estudio genómico propuesto por el grupo de especialistas en Oncología Médica y Oncología Molecular, comprometidos no sólo con la investigación sino con la lucha para obtener mayores recursos.
Por el momento, comenta el maestro y póximo a titularse como doctor en la especialidad en Biomedicina Molecular, Astudillo de la Vega, "tenemos ya algunos apoyos de la industria muy generosos, como el de Ely Lilly (empresa farmacéutica) y del de del propio instituto (IMSS) además del esfuerzo combinado de las áreas de investigación clínica y molecular. Esa conjunción es la que ha sido un detonante para zanjar este tipo de estudios", el primero realizando en toda Latinoamérica.
En resumen, además de la tecnología, traducida en infraestructura, se necesitan más doctores interesados en este estudio, para no depender del país del norte. Y mientras esto no se logre, sería prácticamente imposible atender todas solicitudes de enfermos con cáncer.
El cáncer será curado
Con la investigación que se desarrolla en el centro médico de farmacogenómica se intenta definir esquemas de tratamiento de acuerdo a la genética y con una serie de combinaciones de medicamentos curar a los pacientes. En una década, se tendrá la información suficiente de los genes en relación a los fármacos. La técnica apuesta a ser una gran herramienta de diagnóstico y de tratamiento.
El análisis genómico puede ser aplicado a todas las manifestaciones de cáncer, es decir, en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, se ha priorizado la investigación en cáncer de mama porque está en franco aumento en nuestro país y afecta a las mujeres en etapas productivas y lo que es peor "cuando, algunas veces, la mujer es el sostén económico o pilar de la familia", comenta Astudillo de la Vega.
"No es ninguna novedad que en menos de diez años el cáncer estará curado", pero tampoco se puede ignorar el costo económico que debe saldarse. No hay ninguna garantía que la seguridad social, con los demás problemas que enfrenta, pueda y quiera apostarle a este tipo de tratamientos. Las autoridades tendrán que sopesar la inversión y las ganancias. "En el balance ganan ellos y obviamente gana el más importante: el paciente". Es una tecnología que promete mucho.
Más investigaciones
Con el análisis genético se han detectado cánceres inusuales. El doctor Valero explica que en Sinaloa, tres mujeres desarrollaron un tumor debido a un gen relacionado con el cáncer de mama hereditario. Son mujeres de 35 años que tienen neoplasia por la herencia de su papá, no de la madre. Además en esas familias no sólo las hermanas podrán tener riesgo de desarrollar cáncer, sino los demás miembros también. Éste tipo de cáncer es inusual porque sólo el cinco u ocho por ciento de la población puede presentarlo.
También puede determinarse la posibilidad del paciente de recaer y con el análisis de genes se comienzan a distinguir varios tipos de tumores que se denominan fatales o criminales, que representan uno o tres por ciento de la población porque muestran una citología rara.
El doctor Vicente Valero, es especialista en Oncología Médica y Hematología, además del estudio de análisis genético, en el M. D. Anderson, también ha desarrollado investigaciones del ganglio centinela. Lo cual significa hacer una operación para extirpar el tumor pero sin ser radical.
"Conservar la mama es importante para la mujer", menciona. La cirugía llamada del ganglio centinela no mutila el pecho de la mujer y "hecha por gente entrenada en ésta técnica, puede disminuir los efectos secundarios asociados con la cirugía radical". Dicha operación se realiza en la axila, el primer lugar donde el cáncer manifiesta su agresividad, evitando eliminar todos los ganglios indispensables para conservar la mama.
Recuadros
El cáncer en cifras:
Mas de 7 millones de personas en el mundo mueren de cáncer cada año
Se prevé que en los próximos 15 años la cifra aumente a 14 millones.
La tasa de incidencia en México, en los tipos de cáncer con mas afectación , lo colocan por debajo de Canadá y Estados Unidos.
En nuestro país, la tasa de incidencia en cáncer de mama es de 26.4 (11 mil 64 casos) y de 29.5 (12 mil 516 casos) de cáncer cervico uterino.
(Reporte Globocan 2002, de la Organización Mundial de la Salud).
En México hay 11 mil 64 casos de cáncer de mama. Una nueva técnica contra este mal, desarrollada por un mexicano y basada en el análisis genético, abre la posibilidad de pronosticar la reacción del tumor antes de recibir algún tipo de fármaco. Esto significa implementar tratamientos "a la medida", para cada paciente. Así, se apuesta que en un plazo de diez años más de investigación, la neoplasia estará curada.
Actualmente la neoplasia (tumor) se define por su aspecto morfológico en el microscopio (Histopatología), las diferencias morfológicas encontradas son utilizadas para delimitar las categorías de los tumores al igual que algunos biomarcadores simples y es así que se pueden decidir, en parte, muchos tratamientos. Sin embargo, especialistas señalan que la morfología no es suficiente para definir un tumor en cuanto a su respuesta a la terapia, mientras que la genética es más precisa. Y si bien esto era sabido desde hace tiempo, no se tenían los avances en biología molecular y tecnológicos como ahora.
El doctor Vicente Valero, de origen mexicano, trabaja en el M. D. Anderson de Houston, Texas, desarrollando investigaciones sobre cáncer de mama. Una de ellas, representa una gran evolución para la neoplasia, el análisis del perfil genético de los tumores. Con ello pueden "identificarse ciertas firmas genéticas", para saber "quién va a responder a un determinado tratamiento". Además también se consigue identificar si el paciente "tiene un pronóstico más pobre, o con tendencia a recaer", explica el doctor.
Genética, base del tratamiento
La resistencia o sensibilidad del tumor para algunos tratamientos está determinado por el carácter genético o genómico del tumor. El doctor Horacio Astudillo de la Vega, investigador del Centro Médico Nacional, quien colabora con el equipo del doctor Valero en el M. D. Anderson, explica que con la genética puede observarse la estructura o secuencia del gen, mientras que la genómica estudia la expresión del comportamiento de los genes en un contexto global.
Así, con una muestra, pequeña, de hasta mil células, se determina que "las modificaciones en los patrones genómicos varían entre el tumor de cada persona", esto es lo que marca la diferencia para el resultado de un tratamiento, es decir, algunos pacientes responden bien a un esquema farmacológico y otros no.
El Dr. Astudillo comenta que el estándar para atacar el cáncer en el mundo es dar a la paciente un tratamiento y esperar a que responda, "si no, se intenta otro esquema y si no, se prueba un tercero", pero durante este tiempo de intentos fallidos el tumor puede seguir desarrollándose e invadiendo a la paciente, provocándole hasta la muerte.
La farmacogenómica precisamente trata de evitar los intentos fallidos y "hacer como un traje a la medida" en el tratamiento del tumor. "Esto va a optimizar que la paciente tenga un procedimiento efectivo, en un solo tiempo y con los mejores resultados".
El análisis genómico se puede hacer en cualquier etapa del cáncer, pero lo ideal sería antes de recibir cualquier tipo de tratamiento farmacológico, es decir, el tumor debe ser virgen a los fármacos, "cuando las células tumorales no han sido retadas a ningún químico", porque cuando son sometidas a un estrés químico desarrollan sistemas de defensa, proceso denominado como quimioresistencia tumoral.
"Encontrarle el traje a la medida a una célula que todavía no conoce lo que es un tratamiento farmacológico resultaría mucho más atractivo", explica el investigador Astudillo. Además otra ventaja sería aplicarlo en etapas intermedias o tempranas de cáncer, pues entre más avanzado este, más compromete la integridad del paciente, "el deterioro físico es mayor y evidentemente la respuesta hacia la curación pueda ser más lenta o difícil".
El proceso
La farmacogenómica, puede predecir cuál medicamento será el adecuado para curar a un paciente. El doctor Astudillo hace una analogía con el proceso de antibiograma, "cuando hay una infección en las amígdalas —garganta— muy persistente, puede hacerse un cultivo de la bacteria", luego se le agregan distintos antibióticos, la bacteria sensible a un antibiótico en particular no va a crecer, mientras la que no es sensible crecerá de manera normal, así se determina que fármaco curará al paciente de infección bacteriana.
En el caso genético, se toma también una muestra del tumor, pero ésta es depositada en el pequeño orificio de un biochip, elaborado gracias a la microelectrónica, desechable y con un valor aproximado de 550 dólares.
En este procedimiento no se agregan antibióticos sino "evaluamos 11 mil genes humanos" —en un futuro se espera que sólo sean algunos cientos—, que posteriormente pasan por máquinas que sirven como sistema de lavado, escáner o lectores y luego con un software especializado se determina el comportamiento de los genes del tumor.
"De los 11 mil genes observamos cuáles y cuántos están apagados y encendidos, eso nos da una frecuencia, como si fuera una melodía, con base en ello, se correlaciona con la sensibilidad del tumor a un esquema del tratamiento".
Así, se obtiene un patrón de expresión de esos genes que define la respuesta al tratamiento, "será el que caracterizaremos para determinar con qué esquema se va a curar la paciente", expresa Astudillo de la Vega, ganador de Best Poster Award 2004 durante el último ESMO Congreso realizado en la ciudad de Viena Austria.
Sin embargo como el centro médico no tiene la infraestructura requerida para realizar este tipo de análisis, ya que por el momento sólo se tienen biochips, Astudillo funge como enlace con el M. D. Anderson, y viaja a Houston constantemente, para el análisis con la maquinaria especializada. El estudio depende en gran medida de Estados Unidos, por tal motivo sería imposible atender, desde esta perspectiva, todos los casos de cáncer en México con esta tecnología.
Desarrollo en México
En la genética de poblaciones hay diferencias por razas, grupos étnicos en inclusive por linajes familiares, lo que significa distintos aspectos funcionales de las células. Así cuando una mujer europea, americana o asiática desarrolla un tumor, aunque sea en la misma región del cuerpo, tendrán características genéticas diferentes.
Por lo tanto es de suma importancia establecer en la población mexicana este tipo de estudios, pues aún cuando en otras partes del mundo se lleven a cabo investigaciones y arrojen datos importantes "no vamos a poder traspolarlo a la genética de nuestra población", asegura Astudillo.
En ese intento de conocer los perfiles genómicos de mexicanas, 200 mujeres de distintas regiones de nuestro país fueron sometidas al análisis genómico —los primeros en México—, la expectativa es muy positiva y una vez establecido su tratamiento "a la medida", pasará de seis a ocho meses para corroborar su evolución.
Aunque el proceso de análisis genómico pudiera parecer sencillo, es necesario crear una infraestructura autosuficiente en México para aplicar este tipo de estudios a la población que lo demanda. Pudiera ser en menos de cinco años quizá, pero depende en mucho —como todo en este país— del los recursos, en este caso, en materia de salud.
Se necesita un capital de aproximadamente de 500 mil dólares para acceder a la tecnología necesaria que permita la instalación de un laboratorio de análisis genómicos y que atienda a parte de la población del centro médico; aunque lo ideal sería instalar varios laboratorios en México.
Tan sólo en el Centro Médico Nacional —institución que atiende a 50 millones de derecho-habientes de todo el país— se realizan alrededor de 600 quimioterapias a la semana, por tanto, los estudios genéticos requeridos sumarían una cantidad considerable, tomando en cuenta que en México sólo hay dos hospitales especializados en cáncer, uno es el Instituto Nacional de Cancerología de la Secretaría de Salud y el otro es el Hospital de oncología del Centro Médico Nacional, del IMSS.
Otro factor determinante sería el capital humano, porque hasta el momento en el IMSS sólo el Dr. Astudillo está enfocado en los estudios farmacogenómicos. En cuestión de costos, a largo plazo sería menor la inversión en este tipo de tratamiento que en los actuales, porque "hay pacientes que llegan a recibir hasta tres líneas de quimioterapia y no curarse", y tomando en cuenta que el precio de una quimioterapia muy sofisticada puede ser de hasta cuatro mil dólares mensuales, la opción de invertir en infraestructura para el análisis genético reduciría costos.
Astudillo de la Vega, considera que aún cuando se gastara dos o tres mil dólares mensuales, en el análisis genómico, en costos de salud de los pacientes sigue siendo mucho más benéfico. Porque actualmente durante la aplicación de los tratamientos, la garantía es que sólo el 10 por ciento de los enfermos responderá a los fármacos aplicados, pero "los costos del 90 por ciento restante los tiene que absorber la institución, por eso se le está apostando mucho a esta tecnología".
"Pero para obtener los beneficios necesarios, los administradores de la salud deben contemplar la importancia de la inversión en estos estudios y no esperar a que Estados Unidos investigue para luego capitalizar su conocimiento, porque sencillamente la genómica es diferente allá y aquí". Lo que EU está haciendo, es compartir la metodología validada para el estudio.
En la República Mexicana son 17 centros de tratamiento oncológico involucrados en el desarrollo del estudio genómico propuesto por el grupo de especialistas en Oncología Médica y Oncología Molecular, comprometidos no sólo con la investigación sino con la lucha para obtener mayores recursos.
Por el momento, comenta el maestro y póximo a titularse como doctor en la especialidad en Biomedicina Molecular, Astudillo de la Vega, "tenemos ya algunos apoyos de la industria muy generosos, como el de Ely Lilly (empresa farmacéutica) y del de del propio instituto (IMSS) además del esfuerzo combinado de las áreas de investigación clínica y molecular. Esa conjunción es la que ha sido un detonante para zanjar este tipo de estudios", el primero realizando en toda Latinoamérica.
En resumen, además de la tecnología, traducida en infraestructura, se necesitan más doctores interesados en este estudio, para no depender del país del norte. Y mientras esto no se logre, sería prácticamente imposible atender todas solicitudes de enfermos con cáncer.
El cáncer será curado
Con la investigación que se desarrolla en el centro médico de farmacogenómica se intenta definir esquemas de tratamiento de acuerdo a la genética y con una serie de combinaciones de medicamentos curar a los pacientes. En una década, se tendrá la información suficiente de los genes en relación a los fármacos. La técnica apuesta a ser una gran herramienta de diagnóstico y de tratamiento.
El análisis genómico puede ser aplicado a todas las manifestaciones de cáncer, es decir, en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, se ha priorizado la investigación en cáncer de mama porque está en franco aumento en nuestro país y afecta a las mujeres en etapas productivas y lo que es peor "cuando, algunas veces, la mujer es el sostén económico o pilar de la familia", comenta Astudillo de la Vega.
"No es ninguna novedad que en menos de diez años el cáncer estará curado", pero tampoco se puede ignorar el costo económico que debe saldarse. No hay ninguna garantía que la seguridad social, con los demás problemas que enfrenta, pueda y quiera apostarle a este tipo de tratamientos. Las autoridades tendrán que sopesar la inversión y las ganancias. "En el balance ganan ellos y obviamente gana el más importante: el paciente". Es una tecnología que promete mucho.
Más investigaciones
Con el análisis genético se han detectado cánceres inusuales. El doctor Valero explica que en Sinaloa, tres mujeres desarrollaron un tumor debido a un gen relacionado con el cáncer de mama hereditario. Son mujeres de 35 años que tienen neoplasia por la herencia de su papá, no de la madre. Además en esas familias no sólo las hermanas podrán tener riesgo de desarrollar cáncer, sino los demás miembros también. Éste tipo de cáncer es inusual porque sólo el cinco u ocho por ciento de la población puede presentarlo.
También puede determinarse la posibilidad del paciente de recaer y con el análisis de genes se comienzan a distinguir varios tipos de tumores que se denominan fatales o criminales, que representan uno o tres por ciento de la población porque muestran una citología rara.
El doctor Vicente Valero, es especialista en Oncología Médica y Hematología, además del estudio de análisis genético, en el M. D. Anderson, también ha desarrollado investigaciones del ganglio centinela. Lo cual significa hacer una operación para extirpar el tumor pero sin ser radical.
"Conservar la mama es importante para la mujer", menciona. La cirugía llamada del ganglio centinela no mutila el pecho de la mujer y "hecha por gente entrenada en ésta técnica, puede disminuir los efectos secundarios asociados con la cirugía radical". Dicha operación se realiza en la axila, el primer lugar donde el cáncer manifiesta su agresividad, evitando eliminar todos los ganglios indispensables para conservar la mama.
Recuadros
El cáncer en cifras:
Mas de 7 millones de personas en el mundo mueren de cáncer cada año
Se prevé que en los próximos 15 años la cifra aumente a 14 millones.
La tasa de incidencia en México, en los tipos de cáncer con mas afectación , lo colocan por debajo de Canadá y Estados Unidos.
En nuestro país, la tasa de incidencia en cáncer de mama es de 26.4 (11 mil 64 casos) y de 29.5 (12 mil 516 casos) de cáncer cervico uterino.
(Reporte Globocan 2002, de la Organización Mundial de la Salud).
jueves, agosto 18, 2005
Atalhuilco: Niños con esperanza
Nayeli Roldán
Mauricio Tlaxcala tiene ocho años. Vivía en Los Pinos. Sólo comía frijoles y tortillas. Ahora está separado de sus padres por temporadas, pero asegura: "Me gusta estar aquí porque como y duermo bien, además me ayudan a hacer mis tareas, aunque sí extraño mucho a mi mamá". Él es uno de los 65 niños que habitan en el albergue Profesor Rafael Ramírez Castañeda en Atlahuilco, Veracruz.
Enfrente la sierra; a un lado sembradíos de rábano, calabazas y cilantro; detrás las escuelas. El albergue recibe a menores de la comunidades indígenas Tepechitla, San Antonio, Pilapa, Xochititla y Los Pinos, entre otras. De lunes a viernes este hogar representa la oportunidad para que los hijos de muchas familias, que viven a varios kilómetros de distancia de los planteles escolares, puedan seguir estudiando. La lejanía provocaba deserción. "Cuando no tenía para el camión nos veníamos caminando, hacíamos hasta tres horas de camino", comenta Rosa, una madre de familia.
Pero la lucha para acceder a la educación no sólo se enfrenta al obstáculo de la distancia, sino también de la carencias alimenticias. "Mi esposo siembra frijol, maíz, haba; gana 30 pesos al día; no nos alcanza para comprar carne", cuenta María, la madre de Mauricio Tlaxcala. En el albergue llevan una dieta balanceada, comen tres veces al día, mientras en sus hogares ni siquiera tomaban leche y el consumo de pescado o pollo era esporádico.
Los pequeños viven allí de lunes a viernes. Son dos cuartos llenos de literas. En uno duermen 36 varones y en otro 29 mujeres. Descansan nueve horas. La jornada empieza a las seis de la mañana, les da tiempo para arreglarse, desayunar y llegar a la escuela con toda tranquilidad. A las dos de la tarde, la hora de la comida, comienzan a tomar sus lugares en las largas mesas del comedor. Unos frente a otros. Algunos son hermanos o primos, procuran cuidarse y comer siempre cerca. Las dos ecónomas —llaman así a las cocineras— a penas se dan abasto para servir.
Cada quién lava el plato donde comió. Se dividen por "comisiones" para los quehaceres. Son cinco o seis los que integran un grupo, los más pequeños igualmente ayudan. Barren el patio, lavan los baños trapean los cuartos. En las tardes sus padres los visitan. "Vengo a ver diario a mis hijos. A Juan Manuel, de seis años, porque me extraña y llora mucho además es muy enfermizo. Siempre le digo a Carlos Alberto, de diez años, que cuide a su hermanito", dice Susana Barragán, madre de cuatro hijos. Lava y plancha ropa ajena para mantener también a otros dos pequeños de cuatro y tres años de edad, porque su esposo "se fue con otra mujer hace dos años".
Las profesoras les ayudan con sus tareas, para "reforzar lo aprendido en la escuela", comentan. En el salón de usos múltiples les dan clases de computación, "me gusta mucho Paint, porque sirve para hacer dibujos", afirma Mauricio. También utilizan Word para los escritos. Además consultan Encarta o diccionarios y enciclopedias puestos en tres anaqueles que fungen como biblioteca.
Asimismo, realizan ejercicios de comprensión y fomento a la lectura. "Escogen un cuento, lo leen y luego tienen que escribir en la computadora lo que entendieron", comenta la profesora Beatriz Adriana González, enviada ahí por el Consejo Nacional de Fomento a la Educación (Conafe).
Los aspirantes
Noventa niños, de entre cinco y dieciséis años, desean entrar al albergue cada año escolar. Sólo aceptan a unos cuantos para mantener la cifra de 65 menores. Para ser seleccionados deben tener promedio mínimo de ocho, hablar una lengua indígena y que sus padres ayuden con labores de mantenimiento para la edificación.
Con respecto a las calificaciones de los alumnos, Pedro Martínez, coordinador del albergue, dice que en realidad son muy flexibles. La tolerancia para el promedio es alcanzar mínimo siete, pues entiende la situación de los niños, "de qué sirve que aquí coman bien, si cuando se van a sus casas los fines de semana no tienen buena alimentación".
Efectivamente, el escaso consumo de nutrientes ha dejado estragos en sus jóvenes organismos. Tienen manchas blancas en las mejillas contrastando con su piel oscura. La mayoría de los niños son muy delgados de aspecto frágil y cuando sonríen, muestran los puntos de caries de sus dientes.
Rosalba, de quince años, está en el último año de secundaria. En el albergue no sólo se alimenta y duerme bien. "Mi mamá me dice que pronto tendré que casarme, pero yo quiero ser doctora. Me gusta estudiar, saco buenas calificaciones", dice. Sus padres, como la mayoría de los lugareños, siembran frijol. Probablemente "no tengan dinero para mandarme a la preparatoria en Orizaba", comenta. Sus hermanas sólo cursaron la primaria y procrearon por primera vez a los dieciocho años. Rosalba dice tener miedo de correr con la misma suerte.
La edad límite para permanecer en el albergue es de diecisiete años, pues según Ramón González, Delegado Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la educación básica comprende hasta la secundaria. Y el profesor Roberto indica que no podrían hacerse responsables de jóvenes mayores de edad, asimismo afirma que los chicos admitidos tienen buena conducta pues el sitio tiene el cometido de "albergue más no de reformatorio".
Agradecimiento
Pedro Martínez Hernández, también "fue un niño albergue", es profesor y ahora funge como coordinador. "Prácticamente ellos son mi familia, paso más tiempo aquí que en mi casa". Dice que "es una manera de agradecer, la oportunidad que me dieron". Al antropólogo Luis Luna Vicente, le sucedió lo mismo. Ahora se desempeña como titular de una dependencia en Veracruz de la Comisión Nacional para Pueblos Indígenas.
El albergue Profesor Rafael Ramírez Castañeda recibió a varios visitantes. Hace cuatro años, en la inauguración, estuvieron Miguel Alemán Velasco, entonces gobernador del estado de Veracruz; Xóchitl Gálvez, representante de la Oficina de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas; Humberto Aldas Hernández, director general del entonces Instituto Nacional Indigenista y Vivian Alegría, presidenta de la Fundación Coca- cola.
De ese tiempo hacia ahora, el lugar requirió de atención al deterioro. Para eso se sumaron los visitantes, a observar su rehabilitación. Los ojos de los pequeños brillaban de asombro cuando el enorme autobús se acercaba al enrejado del albergue. Niños de una lado, niñas de otro formaron una fila para recibir a los visitantes entre aplausos y sonrisas.
Sus uniformes limpios y planchados, parecían nuevos. Se acomodaban en las sillas del pequeño jardín después que sus invitados. Algunos padres de familia los acompañaron. En la "mesa de honor" se veía a: Luis Alfredo Hernández Cerezo, presidente municipal de Atlahuilco; Ramón González, Delegado Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y profesores.
Niños vestidos con trajes típicos náhuatl bailaron con flores en las manos. Se acercaron al "presidium" pasando incienso y ofrecieron un collar y corona de margaritas a cada integrante, además de una flor de nardo. Al mismo tiempo, una pequeña de cinco años tomaba de su canasta pétalos de flores y los arrojaba a los visitantes con mucha fuerza —más de la esperada por alguien de su edad—, saltaba para alcanzarlos, aunque en algunos momentos los tomaba por sorpresa. Todo como muestra de agradecimiento.
Una vez deshecho el formalismo, los niños seguían por cada rincón a los asistentes. Los baños, las recámaras, el comedor. Después de la comida se les presentó una gran oportunidad. Se escuchaba música a través de los bufers instalados para los discursos y el micrófono estaba sin ningún resguardo. Canciones de RBD y Belinda fueron interpretadas de principio a fin por niños de todas las edades que sin saberlo hicieron karaoke.
FINAL
Recuadro:
Para su construcción:
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas aportó 2 millones 200 mil pesos.
Fundación Coca Cola dio un millón de pesos.
Cada niño representa un gasto de 21 pesos por día.
Hay 3 mil 825 niños en 80 albergues en el Estado de Veracruz.
17 millones de pesos por año escolar (300 días) son los destinados a albergues por el gobierno federal a través de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Este texto fue publicado en Milenio Semanal (hace veine días)
jueves, agosto 11, 2005
Separados por el río Bravo
Este texto se publicará la semana próxima en Milenio Semanal!!!!
Nayeli Roldán
"Me pusieron un cinturón en los pies y esposas en las manos. Me trasladaron en una camioneta blindada con pequeños orificios, apenas para respirar. Al llegar a la cárcel, a mí y otras más, nos desnudaron para bañarnos. Nos aplicaron un spray en el cabello que olía a desinfectante, por si teníamos piojos. Luego nos dieron un uniforme de tela gruesa color naranja". Este es el testimonio de Romina Perea, mexicana residente en Estados Unidos durante seis años, deportada y separada de su familia desde hace cinco meses.
Desde el año 2002, aproximadamente 24 familias de origen mexicana han sido afectadas por la deportación de un integrante, aún cuando estaba en trámite su legalización asimismo, 80 casos aún se están revisando. Entraron como indocumentados en busca del "sueño americano". Luego de trabajar y de haber formado una familia en Chicago, Illinois, la Oficina de Inmigración de EU los deportó a México, no sin antes recluirlos en la cárcel.
Una vez repatriados, fueron sancionados para no regresar a territorio norteamericano en diez o hasta veinte años. Situación que "divide a la célula de la sociedad", aseguran las familias mexicanas afectadas. Expulsados del país no pueden ver a sus familiares o hijos pues estos últimos nacieron en EU por tanto son ciudadanos americanos sin tienen ningún problema legal.
Divididos por el Río Bravo
Armando Perea, esposo de Romina, trabaja como jardinero en EU desde hace diez años. Presentó un examen de inglés e historia de ese país para poder ser ciudadano americano. Con su trámite resuelto era más fácil legalizar la estancia de su esposa, quien pretendía continuar estudiando Derecho, carrera que dejó inconclusa cuando emigro. Para sus hijos no existía ningún problema pues son norteamericanos de nacimiento.
Acudieron al Centro Sembrador, institución que auxilia a inmigrantes con algunas gestiones. Comenzaron con el trámite del seguro social, permiso de trabajo, pagaron la multa por haber entrado de manera ilegal al país. Gastaron alrededor de 5 mil dólares, tenían recibos por cada entrega, "todo iba conforme a la ley", dice la señora Perea.
En la Oficina de Inmigración de Estados Unidos, le pidieron su licencia de manejo, identificación de domicilio, acta de nacimiento de los niños, acta de matrimonio, seguro de vida, expediente criminal "limpio". "Prácticamente tenían el control de toda tu vida", asegura Romina. Luego de unos meses recibieron un aviso para que la mexicana regresara a la oficina de inmigración a concluir sus trámites.
Efectivamente asistió, pero encontró una circunstancia distinta a lo que esperaba. La separaron de su esposo y de su hijo de cinco años y una pequeña de un año tres meses. La intérprete que le asignaron —pues no habla bien inglés— le comunicó que sería deportada. La siguiente parada fue la cárcel del estado de Chicago donde permaneció tres días junto a filipinas, japonesas, polacas, quienes luego de permanecer ahí hasta nueve meses, esperaban audiencia con un juez para determinar su situación y no ser deportadas.
Desayunaba leche con una galleta. Por la tarde, un poco de jugo, un hot dog, puré o verdura hervida. Todo frío. Los artículos para aseo personal debían ser solicitados con una semana de anticipación. Pero cuando ingresó, le dieron jabón y un improvisado cepillo dental "sólo era una tira de cerdas, ni siquiera limpiaba", recuerda Romina.
"No quería estar más tiempo ahí, prefería que me regresaran a México porque todavía estaba lactando a mi hija". En la madrugada un guardia gritó varios nombres, entre esos el suyo. Un avión federal "se había llenado con indocumentados de varios estados", ya los esperaban. Los regresarían a México.
Aterrizaron en Ciudad Juárez. Era de noche. Los dejaron justo en el cruce fronterizo, "en la inmensa fila de carros", dice. Con 500 dólares que su esposo pudo darle a través de una ventanilla cuando estuvo recluida. Alquiló un cuarto de hotel, con Antonia Madrid, una regiomontana que conoció desde la oficina de inmigración. No pudieron dormir. A penas amaneció, compraron un boleto de avión hacia su lugar de origen.
Fue el 23 de febrero, Romina lo tiene muy presente, cuando regresó al Distrito Federal. Tres días después, Armando Perea viajó a México sólo para llevar a los niños junto a su madre. Días después tuvo que regresar a EU para seguir trabajando. Actualmente, el resto de la familia, vive en Toluca, Estado de México. Romina expresa con coraje que la oficina de inmigración utilizó un "medio muy bajo", para deportarla, "se lavan las manos diciendo que actuaron con forme a la ley".
La vida de ella y sus hijos cambió radicalmente. El pequeño de cinco años asiste al kinder en un grupo de 35 niños. "El niño a veces no le hace caso a la maestra porque le habla en español, pero ni siquiera he podido hablar bien con ella porque está muy ocupada cuidando a todo el grupo".
La educación de sus hijos es lo que más le preocupa a Romina, pues dice "allá era de primera". Asegura que de no encontrar respuesta en las autoridades mexicanas, no esperará a cumplir el castigo de diez años para regresará a Estados Unidos e intentará cruzar la frontera, aunque se exponga a "peligros y abusos". "Tengo miedo pero también tengo anhelos", sentencia.
*****
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari, hace quince años, Adán del Valle cruzó el río Bravo, con la ayuda de un "coyote" para entrar a Estados Unidos. Después de nueve años obtuvo un permiso de trabajo. Fue a la escuela para obtener "un diploma como soldador", ejercía dicho oficio en el Aeropuerto O’ Here en Chicago, el más grande de EU. Ganaba 23.84 dólares por hora. Se casó con Ana, una ciudadana norteamericana, quien apostaba por su regularización. Los trámites para su residencia estaban en proceso.
No obstante, la Oficina de Inmigración lo citó tras argumentar que había mentido con respecto a su situación. Pagó mil 200 dólares de multa por su entrada como indocumentado. Días después le notificaron que debía acudir nuevamente a inmigración, ésta vez, con su pasaporte. "Pensé que lo iban a sellar", comenta Adán.
Aquel encuentro sería con Triconty, un penal al sur de Chicago, al que sería llevado después de anunciarle su deportación. "Estaban narcos, asesinos, ladrones. Yo nunca había pisado una prisión. Tenía ganas de llorar", comenta Del Valle. Estuvo recluido ahí durante dos semanas. Comía arroz hervido, vegetales, avena y agua saborizada sin azúcar.
Adán comenta que el ambiente era peligroso sino encontraba rápidamente aliados. "Estuve con un grupo donde la mayoría éramos mexicanos". Generalmente las riñas eran por el mandato por secciones en el penal, por ejemplo: "en el cuarto de televisión, donde podían estar aproximadamente 150 personas, peleaban por el control remoto".
En Triconty vendían todo lo que un recluso pudiera necesitar, pero los pedidos debían ser con una semana de anticipación. Una tarjeta telefónica, para hablar durante diez minutos, costaba veinte dólares. Sopas instantáneas cuyo precio en el mercado es de 50 centavos, ahí valía tres dólares. Un cepillo dental se obtenía por cinco dólares.
La familia solicitó apoyo al Consulado Mexicano, la respuesta obtenida fue: "No podemos hacer nada por usted". También solicitó audiencia con un juez, no encontró eco a su petición. Un día los guardias lo llamaron. Fue esposado para llevarlo a un vehículo que lo transportaría al aeropuerto O’ Here, aquel donde laboró durante tantos años, "me sentí humillado porque volvía a mi lugar de trabajo como si fuera un delincuente". Finalmente fue deportado.
A él y otros mexicanos los dejaron en Nuevo Laredo. Con 200 dólares que traía cuando fue detenido, pudo comprar un boleto de autobús para la Ciudad de México, más tarde se dirigiría a Cuernavaca, Morelos, de donde salió hace 15 años. Su esposa y sus hijos de diez, seis y cuatro años están sobreviviendo con ayuda de amigos y familiares pues Adán era el único sostén económico.
Reclamo
Cuando Romina emigró, Ernesto Zedillo prácticamente estaba concluyendo su periodo presidencial. Al año siguiente México logró la transición democrática. Ahora le cuestiona al gobierno del cambio: "¿por qué les dan tanta importancia a los que estamos allá —EU— cuando necesitan votos, pero si caemos en desgracia y necesitamos de ellos no nos escuchan?, ¿Por qué reciben con gusto las remesas que mandamos y no hacen nada por ayudarnos?"
La organización de Pueblo sin Fronteras, dedicada a ayudar a migrantes en EU y presidida por Emma Lozano, organizó una visita a la Ciudad de México en mayo del presente para dar a conocer la situación de estas familias. En una carta dirigida al Presidente de la República, Vicente Fox Quesada y al jefe de gobierno, Andrés Manuel López Obrador, les solicitaban una reunión para plantear la problemática.
La comitiva acudió a la Residencia Oficial de Los Pinos para entregar su demanda. Jesse Iñiguez, ciudadano americano, hijo de mexicanos y miembro activo de Pueblos sin Fronteras, estuvo presente en dicha visita. Afirma que fueron atendidos "en una cocina donde pusieron una mesa y cinco sillas. Jamás nos llevaron a una oficina", además los hicieron esperar durante tres horas.
En la carta, pedían que el mandatario federal solicitara el perdón presidencial a su homólogo norteamericano para estas familias, es decir que no tenagan que esperar diez o veinte años para entrar al país del norte. En el documento se menciona que piden su ayuda porque el Ejecutivo "ha venido abogando sobre un acuerdo migratorio entre ambos países". Según Jesse, el mandatario federal, en respuesta, pidió conocer más sobre los casos pero dice no poder entrometerse en las leyes del país norteamericano.
Lucha en EU
En julio, Pueblos sin Fronteras convocó a una marcha, asistieron personas de distintas nacionalidades que se encuentran en situaciones migratorias similares. Sumaron más de cien mil, caminaron pro Ashland, de la calle 31 a la 43 en Chicago.
Además de esa manifestación, recientemente coordinaron una visita a Washington para entrevistarse con congresistas norteamericanos y abogar no sólo por el perdón presidencial, sino también por la aprobación de la "Iniciativa de ley para una reforma comprensiva de inmigración 2005", apoyada por legisladores Republicanos y Demócratas, es decir, de carácter bipartidista.
De la visita se desprendieron pláticas con los congresistas, Jesse Jackson Jr y Luis Gutiérrez y el líder político y religioso, Jesse Jackson, quienes les aseguraron defender la aprobación de la iniciativa. Entre los puntos establecidos para beneficio de los migrantes están: seguridad fronteriza; asistencia legal; programas de visas para trabajadores esenciales; unidad familiar y reducción en los tiempos de espera; promover el acceso a los servicios de salud, entre otros.
Entre las demandas está que quienes tengan la forma de visa H-5A, se "permita a los trabajadores internacionales ocupar trabajos que requieren pocas habilidades y estudios" y que "los patrones que contraten trabajadores temporales se rijan por las leyes de trabajo e impuestos a nivel Federal, Estatal y Local", para evitar violaciones a sus derechos. Otro beneficio es que "los inmigrantes indocumentados que se encuentren en EU a la fecha de introducción de esta ley, se podrán registrar para una visa temporal H-5B, válida por seis años".
Nayeli Roldán
"Me pusieron un cinturón en los pies y esposas en las manos. Me trasladaron en una camioneta blindada con pequeños orificios, apenas para respirar. Al llegar a la cárcel, a mí y otras más, nos desnudaron para bañarnos. Nos aplicaron un spray en el cabello que olía a desinfectante, por si teníamos piojos. Luego nos dieron un uniforme de tela gruesa color naranja". Este es el testimonio de Romina Perea, mexicana residente en Estados Unidos durante seis años, deportada y separada de su familia desde hace cinco meses.
Desde el año 2002, aproximadamente 24 familias de origen mexicana han sido afectadas por la deportación de un integrante, aún cuando estaba en trámite su legalización asimismo, 80 casos aún se están revisando. Entraron como indocumentados en busca del "sueño americano". Luego de trabajar y de haber formado una familia en Chicago, Illinois, la Oficina de Inmigración de EU los deportó a México, no sin antes recluirlos en la cárcel.
Una vez repatriados, fueron sancionados para no regresar a territorio norteamericano en diez o hasta veinte años. Situación que "divide a la célula de la sociedad", aseguran las familias mexicanas afectadas. Expulsados del país no pueden ver a sus familiares o hijos pues estos últimos nacieron en EU por tanto son ciudadanos americanos sin tienen ningún problema legal.
Divididos por el Río Bravo
Armando Perea, esposo de Romina, trabaja como jardinero en EU desde hace diez años. Presentó un examen de inglés e historia de ese país para poder ser ciudadano americano. Con su trámite resuelto era más fácil legalizar la estancia de su esposa, quien pretendía continuar estudiando Derecho, carrera que dejó inconclusa cuando emigro. Para sus hijos no existía ningún problema pues son norteamericanos de nacimiento.
Acudieron al Centro Sembrador, institución que auxilia a inmigrantes con algunas gestiones. Comenzaron con el trámite del seguro social, permiso de trabajo, pagaron la multa por haber entrado de manera ilegal al país. Gastaron alrededor de 5 mil dólares, tenían recibos por cada entrega, "todo iba conforme a la ley", dice la señora Perea.
En la Oficina de Inmigración de Estados Unidos, le pidieron su licencia de manejo, identificación de domicilio, acta de nacimiento de los niños, acta de matrimonio, seguro de vida, expediente criminal "limpio". "Prácticamente tenían el control de toda tu vida", asegura Romina. Luego de unos meses recibieron un aviso para que la mexicana regresara a la oficina de inmigración a concluir sus trámites.
Efectivamente asistió, pero encontró una circunstancia distinta a lo que esperaba. La separaron de su esposo y de su hijo de cinco años y una pequeña de un año tres meses. La intérprete que le asignaron —pues no habla bien inglés— le comunicó que sería deportada. La siguiente parada fue la cárcel del estado de Chicago donde permaneció tres días junto a filipinas, japonesas, polacas, quienes luego de permanecer ahí hasta nueve meses, esperaban audiencia con un juez para determinar su situación y no ser deportadas.
Desayunaba leche con una galleta. Por la tarde, un poco de jugo, un hot dog, puré o verdura hervida. Todo frío. Los artículos para aseo personal debían ser solicitados con una semana de anticipación. Pero cuando ingresó, le dieron jabón y un improvisado cepillo dental "sólo era una tira de cerdas, ni siquiera limpiaba", recuerda Romina.
"No quería estar más tiempo ahí, prefería que me regresaran a México porque todavía estaba lactando a mi hija". En la madrugada un guardia gritó varios nombres, entre esos el suyo. Un avión federal "se había llenado con indocumentados de varios estados", ya los esperaban. Los regresarían a México.
Aterrizaron en Ciudad Juárez. Era de noche. Los dejaron justo en el cruce fronterizo, "en la inmensa fila de carros", dice. Con 500 dólares que su esposo pudo darle a través de una ventanilla cuando estuvo recluida. Alquiló un cuarto de hotel, con Antonia Madrid, una regiomontana que conoció desde la oficina de inmigración. No pudieron dormir. A penas amaneció, compraron un boleto de avión hacia su lugar de origen.
Fue el 23 de febrero, Romina lo tiene muy presente, cuando regresó al Distrito Federal. Tres días después, Armando Perea viajó a México sólo para llevar a los niños junto a su madre. Días después tuvo que regresar a EU para seguir trabajando. Actualmente, el resto de la familia, vive en Toluca, Estado de México. Romina expresa con coraje que la oficina de inmigración utilizó un "medio muy bajo", para deportarla, "se lavan las manos diciendo que actuaron con forme a la ley".
La vida de ella y sus hijos cambió radicalmente. El pequeño de cinco años asiste al kinder en un grupo de 35 niños. "El niño a veces no le hace caso a la maestra porque le habla en español, pero ni siquiera he podido hablar bien con ella porque está muy ocupada cuidando a todo el grupo".
La educación de sus hijos es lo que más le preocupa a Romina, pues dice "allá era de primera". Asegura que de no encontrar respuesta en las autoridades mexicanas, no esperará a cumplir el castigo de diez años para regresará a Estados Unidos e intentará cruzar la frontera, aunque se exponga a "peligros y abusos". "Tengo miedo pero también tengo anhelos", sentencia.
*****
Durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari, hace quince años, Adán del Valle cruzó el río Bravo, con la ayuda de un "coyote" para entrar a Estados Unidos. Después de nueve años obtuvo un permiso de trabajo. Fue a la escuela para obtener "un diploma como soldador", ejercía dicho oficio en el Aeropuerto O’ Here en Chicago, el más grande de EU. Ganaba 23.84 dólares por hora. Se casó con Ana, una ciudadana norteamericana, quien apostaba por su regularización. Los trámites para su residencia estaban en proceso.
No obstante, la Oficina de Inmigración lo citó tras argumentar que había mentido con respecto a su situación. Pagó mil 200 dólares de multa por su entrada como indocumentado. Días después le notificaron que debía acudir nuevamente a inmigración, ésta vez, con su pasaporte. "Pensé que lo iban a sellar", comenta Adán.
Aquel encuentro sería con Triconty, un penal al sur de Chicago, al que sería llevado después de anunciarle su deportación. "Estaban narcos, asesinos, ladrones. Yo nunca había pisado una prisión. Tenía ganas de llorar", comenta Del Valle. Estuvo recluido ahí durante dos semanas. Comía arroz hervido, vegetales, avena y agua saborizada sin azúcar.
Adán comenta que el ambiente era peligroso sino encontraba rápidamente aliados. "Estuve con un grupo donde la mayoría éramos mexicanos". Generalmente las riñas eran por el mandato por secciones en el penal, por ejemplo: "en el cuarto de televisión, donde podían estar aproximadamente 150 personas, peleaban por el control remoto".
En Triconty vendían todo lo que un recluso pudiera necesitar, pero los pedidos debían ser con una semana de anticipación. Una tarjeta telefónica, para hablar durante diez minutos, costaba veinte dólares. Sopas instantáneas cuyo precio en el mercado es de 50 centavos, ahí valía tres dólares. Un cepillo dental se obtenía por cinco dólares.
La familia solicitó apoyo al Consulado Mexicano, la respuesta obtenida fue: "No podemos hacer nada por usted". También solicitó audiencia con un juez, no encontró eco a su petición. Un día los guardias lo llamaron. Fue esposado para llevarlo a un vehículo que lo transportaría al aeropuerto O’ Here, aquel donde laboró durante tantos años, "me sentí humillado porque volvía a mi lugar de trabajo como si fuera un delincuente". Finalmente fue deportado.
A él y otros mexicanos los dejaron en Nuevo Laredo. Con 200 dólares que traía cuando fue detenido, pudo comprar un boleto de autobús para la Ciudad de México, más tarde se dirigiría a Cuernavaca, Morelos, de donde salió hace 15 años. Su esposa y sus hijos de diez, seis y cuatro años están sobreviviendo con ayuda de amigos y familiares pues Adán era el único sostén económico.
Reclamo
Cuando Romina emigró, Ernesto Zedillo prácticamente estaba concluyendo su periodo presidencial. Al año siguiente México logró la transición democrática. Ahora le cuestiona al gobierno del cambio: "¿por qué les dan tanta importancia a los que estamos allá —EU— cuando necesitan votos, pero si caemos en desgracia y necesitamos de ellos no nos escuchan?, ¿Por qué reciben con gusto las remesas que mandamos y no hacen nada por ayudarnos?"
La organización de Pueblo sin Fronteras, dedicada a ayudar a migrantes en EU y presidida por Emma Lozano, organizó una visita a la Ciudad de México en mayo del presente para dar a conocer la situación de estas familias. En una carta dirigida al Presidente de la República, Vicente Fox Quesada y al jefe de gobierno, Andrés Manuel López Obrador, les solicitaban una reunión para plantear la problemática.
La comitiva acudió a la Residencia Oficial de Los Pinos para entregar su demanda. Jesse Iñiguez, ciudadano americano, hijo de mexicanos y miembro activo de Pueblos sin Fronteras, estuvo presente en dicha visita. Afirma que fueron atendidos "en una cocina donde pusieron una mesa y cinco sillas. Jamás nos llevaron a una oficina", además los hicieron esperar durante tres horas.
En la carta, pedían que el mandatario federal solicitara el perdón presidencial a su homólogo norteamericano para estas familias, es decir que no tenagan que esperar diez o veinte años para entrar al país del norte. En el documento se menciona que piden su ayuda porque el Ejecutivo "ha venido abogando sobre un acuerdo migratorio entre ambos países". Según Jesse, el mandatario federal, en respuesta, pidió conocer más sobre los casos pero dice no poder entrometerse en las leyes del país norteamericano.
Lucha en EU
En julio, Pueblos sin Fronteras convocó a una marcha, asistieron personas de distintas nacionalidades que se encuentran en situaciones migratorias similares. Sumaron más de cien mil, caminaron pro Ashland, de la calle 31 a la 43 en Chicago.
Además de esa manifestación, recientemente coordinaron una visita a Washington para entrevistarse con congresistas norteamericanos y abogar no sólo por el perdón presidencial, sino también por la aprobación de la "Iniciativa de ley para una reforma comprensiva de inmigración 2005", apoyada por legisladores Republicanos y Demócratas, es decir, de carácter bipartidista.
De la visita se desprendieron pláticas con los congresistas, Jesse Jackson Jr y Luis Gutiérrez y el líder político y religioso, Jesse Jackson, quienes les aseguraron defender la aprobación de la iniciativa. Entre los puntos establecidos para beneficio de los migrantes están: seguridad fronteriza; asistencia legal; programas de visas para trabajadores esenciales; unidad familiar y reducción en los tiempos de espera; promover el acceso a los servicios de salud, entre otros.
Entre las demandas está que quienes tengan la forma de visa H-5A, se "permita a los trabajadores internacionales ocupar trabajos que requieren pocas habilidades y estudios" y que "los patrones que contraten trabajadores temporales se rijan por las leyes de trabajo e impuestos a nivel Federal, Estatal y Local", para evitar violaciones a sus derechos. Otro beneficio es que "los inmigrantes indocumentados que se encuentren en EU a la fecha de introducción de esta ley, se podrán registrar para una visa temporal H-5B, válida por seis años".
martes, agosto 09, 2005
No, no entiendo...
Llegó la calma...
Y nuevamente hice un blog, parece que no aprendo verdad? Bueno, esta vez será distinto, sí contaré sobre lo que me pasa pero ya no con lujo de detalle y menos con nombres -ya aprendí, tampoco soy tan bruta-
El motivo por el cual suspendí mi dirección anterior es porque se armo un megaaaaaaaaaaa desmadre en la redacción y pues la neta estaba tan decepcionada que le tuve aberración por un tiempo. Eso sí que fue sumamente difícil, pero me dejó una gran lección de vida y sobre todo me mostró una de las caras más frecuentes en los medios de comunicación, la falta de ética de algunas personas y la descalificación por medio de cualquier arma con tal de chingar al contrario.
Pero como después de la tormenta llega la calma, las cosas me pintan mejor, espero que así continuen!!!!
Por el momento hago de su conocimiento que me cambié de sección, ahora estoy en suplementos del diario-sí, esos que nadie lee- por eso les informo que si compran Milenio ya lean también los suplementos, cuando intenten tirarlos recuerden que su amiga trabaja en ellos y también me darán chance de proponer cosas para la revista Milenio semanal y lo mejor es que ahora sí me pagarán colaboraciones!!!!!!!!!!
La verdad valió la pena la lección.
También, publicaré aquí mi textos, espero que los lean y me den su opinión -recuerden que hago el intento de escribir y que por tanto tengo miles de errores que puedo corregir si me los dicen- además ya aprendí que nunca jamas -jamas- mencionaré cosas de las relaciones laborales, si lo hago será en persona asegurándome que no haya grabadoras cerca ni nada que me comprometa!
No hay borrón y cuenta nueva propiamente, sólo comenzar con lo aprendido...
Y nuevamente hice un blog, parece que no aprendo verdad? Bueno, esta vez será distinto, sí contaré sobre lo que me pasa pero ya no con lujo de detalle y menos con nombres -ya aprendí, tampoco soy tan bruta-
El motivo por el cual suspendí mi dirección anterior es porque se armo un megaaaaaaaaaaa desmadre en la redacción y pues la neta estaba tan decepcionada que le tuve aberración por un tiempo. Eso sí que fue sumamente difícil, pero me dejó una gran lección de vida y sobre todo me mostró una de las caras más frecuentes en los medios de comunicación, la falta de ética de algunas personas y la descalificación por medio de cualquier arma con tal de chingar al contrario.
Pero como después de la tormenta llega la calma, las cosas me pintan mejor, espero que así continuen!!!!
Por el momento hago de su conocimiento que me cambié de sección, ahora estoy en suplementos del diario-sí, esos que nadie lee- por eso les informo que si compran Milenio ya lean también los suplementos, cuando intenten tirarlos recuerden que su amiga trabaja en ellos y también me darán chance de proponer cosas para la revista Milenio semanal y lo mejor es que ahora sí me pagarán colaboraciones!!!!!!!!!!
La verdad valió la pena la lección.
También, publicaré aquí mi textos, espero que los lean y me den su opinión -recuerden que hago el intento de escribir y que por tanto tengo miles de errores que puedo corregir si me los dicen- además ya aprendí que nunca jamas -jamas- mencionaré cosas de las relaciones laborales, si lo hago será en persona asegurándome que no haya grabadoras cerca ni nada que me comprometa!
No hay borrón y cuenta nueva propiamente, sólo comenzar con lo aprendido...
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