lunes, febrero 04, 2008

Incongruencia

Ésta es la versión con el párrafo de las bolsas de marca, en el diario no se publicó...

Nayeli Roldán

Los Legionarios le lloran a Maciel. A un día de su muerte, su legado se manifestó. Más de ocho mil personas asistieron a misa en su honor en la Universidad Anáhuac. Miembros del movimiento Regnum Christi vistieron de negro para reflejar su pena y durante hora y media, recordaron a su Santo Padre.
Estaban citados a las 11 de la mañana. Tomaban su lugar frente a la biblioteca de la Universidad en la colonia Lomas de Anáhuac. Movidos por la fe al catolicismo, por la devoción hacia un “instrumento de Dios” que tenía nombre y apellido: Marcial Maciel Degollado.
Los padres Jorge Cortés, Manuel Torres y Eduardo Robles, encabezaron la celebración litúrgica, delante de un Cristo de cuatro metros de alto. El altar, adornado por alcatraces y lilis blancas. El costado, ocupado por una cuarentena de sacerdotes. Al frente, los más pequeños de los estudiantes de diversos colegios católicos.
“Te pedimos Señor, por el eterno descanso de nuestro hermano, Marcial Maciel”, se escuchaba por las bocinas, mientras que miles de miradas enfocaban al mismo lugar.
Los señalamientos sobre pederastia, no existía para los asistentes, porque nuestro “Santo Padre nos dejó un legado de bondad”, decían algunos. “La muerte es algo que sabemos que va a suceder, pero no deja de doler, sobre todo de una gran persona como lo fue el padre Maciel”, le murmuraba una mujer a su compañera.
Estudiantes de 16 colegios de la Ciudad de México, además de algunos padres de familia, se persignaban, y escuchaban atentos el sermón del padre Cortés. “Nuestro Santo Padre fue llamado al reino de Jesús, y resucitará igual que él”.
El fundador de los Legionarios de Cristo murió el jueves 31 de enero a los 87 años a causa por causas naturales. En la esquela de la página de Internet de los Legionarios se lee “Yo soy la resurrección y la vida; –dice el Señor– todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Los funerales serán en Cotija, Michoacán, la población donde nació, aunque todavía no se precisa la cuándo llegará el cuerpo a México.
Ese pasaje bíblico parece insertado en el pensamiento de la mayoría de los presentes. Mujeres en su mayoría vestidas de negro con bolsas Gucci y Burberry. Tras sus lentes oscuros de Dior o Louis Vuitton se ocultaban los ojos llorosos. Al final de la misa no pudieron más y las lágrimas comenzaron a estropear el maquillaje.
En el Evangelio, una frase cobró fuerza “por sus frutos los conoceréis”. Para los asistentes, Los Legionarios de Cristo es una organización fundada por Maciel por mandato Divino.
A Javier Bravo, director de comunicación de Los Legionarios, incluso, le cuesta trabajo numerar la “enseñanza increíble” que dejó el michoacano.
“¡Hìjole! Fue un hombre que trabajó incansablemente al servicio de la Iglesia desde los seis años; tuvo una visión y voluntad de acero para fundar una congregación que le inspiró Dios y crear una obra que está en 40 países que ha tocado a muchísimas almas que ha dejado un trabajo enorme en la educación”.

— ¿Las acusaciones de pederastia no les afectan?
— No. Hay algunas personas que tienen esa postura, pero yo me centraría en ver la obra. Estas personas vinieron a despedirlo porque de alguna manera alguna obra tocaron su vida. Siempre nos ha dicho que siempre hay que trabajar y hacer y ver para adelante para seguir construyendo. Las obras hablan por sí solas. Un árbol que está podrido no puede dar fruto. Aquí están las obras van a perdurar para siempre. El padre ya nos abandonó de manera física, pero lo que habla son las obras y lo que Dios ha querido fundar a través de él para bien de la sociedad.

— ¿Calumnias solamente?

— Son posturas de la gente. Nosotros nos vamos a dedicar a seguir trabajando y dar un testimonio de un trabajo apegado al magisterio de la Iglesia a imitación de Cristo.

Jóvenes de entre 12 y 18 años, seminaristas de Los Legionarios, seguían las líneas de la oración: “Quien nos separará de su amor/ las tribulaciones, quezá la espalda / ni muerte ni vida nos separarán /del amor de Cristo nuestro Señor…
Alumnos del Colegio Oxford, con corbata y saco azul marino, se sentaron en el césped. Los más pequeños al frente. Atentos en todo momento. Seguían los cánticos, rezaban el padre nuestro, daban la paz.
De ese colegio precisamente, fue el último escándalo de la congregación religiosa, por la demanda que Patricio Bonilla interpuso por el abuso sexual de su hijo de tres años.
Adolescentes del colegio Cumbres, Irlandés, Rosedal, Ceyca, Mados, entre otros. Sufrieron la pérdida. Callados, atentos, y en ocasiones sollozando por el ejemplo de los Legionarios.
La obra de Maciel, dice Bravo, son las 15 Universidades como la Anáhuac en todo el mundo; casi 20 mil alumnos de escasos recursos en las escuelas de Mano Amiga; obras de acción social como misiones mexicanas en Centro y Sudamérica, África.
Maciel siempre estuvo cerca “del vicario de Cristo en la tierra, que es el Papa” y eso les enseñó. A tomar a Cristo como “modelo para vivir nuestra vida”.
Después de la muerte del fundador, el movimiento tiene la tarea de “edificar la Iglesia en obediencia absoluta al Papa y servir a los hombres en los aspectos espiritual y moral para tener una vida justa”.
Un minuto de aplausos y la elevación de globos blancos, cerraron la celebración por el “eterno descanso” de Marcial Maciel Degollado.

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