jueves, marzo 30, 2006

Ralaciones peligrosas

Me fallaste. Tu situación me tiene angustiado. Si hicieras lo que te digo te iría mejor. Si mi marido cambiara seríamos felices. ¿Qué hago para que no se vaya de mi lado? Le entregué lo mejor de mí y me pagó mal. Éstas son algunas interrogantes y afirmaciones que forman parte del vocabulario común de muchas personas. Pero todas ellas son muestra de relaciones dependientes que pueden llegar a ser destructivas.

Nayeli Roldán

Las relaciones afectivas se forman como una cadena, por eso son determinantes las situaciones vividas con anterioridad. Ellas son el pilar de los próximos encuentros laborales, emocionales o familiares. Por diversas causas los lazos con las personas cercanas pueden volcarse dependientes, pues se actúa y siente en función de otros para obtener su aprobación, pero al mismo tiempo intentan controlarlos, y así, satisfacer su vacío emocional.

Esta situación se entiende como la limitación de libertad entre dos individuos; es el deseo de cambiar al otro con la intención de mejorarse así mismo. En este tipo de relación obviamente intervienen dos personas: un controlador y un sometido. De esta manera, los esquemas se repiten un sin número de veces. Si se creció en una familia disfuncional en el futuro se buscará, de manera inconsciente, una relación similar.

Vacío existencial

Margarita acepta que desde niña tuvo una familia disfuncional. Su madre era demasiado dominante e iracunda “y yo muy sometida hacia su carácter. Le tenía mucho miedo”. Ella le decía como vestirse y hasta cómo hablar, optó entonces por ser “dócil”, en lugar enfrentar a su madre como alguno de sus hermanos. “Me metí en mi mundo de soledad, jugaba sola, hacía mis cosas sola. Siempre me di cuenta q me afectaba pero me daba miedo a rebelarme, a sus reacciones”.

A los 22 años decidió casarse con el hijo de un alcohólico. Durante el noviazgo el carácter de ese hombre era bastante común. Una vez casados, su conducta se transformó notablemente. Mostró “las características del papá golpeador y prepotente” las mismas de una persona afectada por la enfermedad del alcohol. Sólo cuatro años duró su matrimonio, hasta que un día Margarita decidió separarse, aún con su segundo embarazo, y con una amenaza de quedarse, acompañada del apunte de una pistola.

Nuevamente regresó a casa de sus padres “con el mismo patrón de antes”, sometida. Mantuvo a sus hijos con el trabajo de educadora en un kinder, pero era tan insegura que se creía incapaz, inclusive, de obtener un mejor empleo. Seguía diciendo que “la relación con mi mamá era muy bonita y con mucha comunicación”.

Quince años después volvió a casarse, con un alcohólico, después de un tiempo los problemas incrementaron, sobre todo por los hijos de éste, víctimas, también, de la enfermedad. La dependencia fue tal, que siempre necesitó de alguien para salir a la calle, estar en una fiesta o cualquier otro lugar, “no podía estar sola, me daba miedo”. Hace seis años “él entró a Alcohólicos Anónimos y cambió sus actitudes, yo comencé a tomar terapia psicológica y a desprenderme de él”, acota Margarita.
A sus 62 años, Margarita experimenta la libertad. “Ha cambiado. Ahora puedo decir las cosas que no me parecen, mis sentimientos, lo que quiero y antes todo me guardaba. Ya no ofendo para lograr las cosas y tampoco permito que lo hagan hacia mí. Mi marido dice que antes era la calladita y ahora soy la última de salir de la fiesta”.

El caso de Margarita es muestra de que las relaciones de dependencia pueden suceder en todos los ámbitos: de padres hacia hijos y viceversa, entre hermanos, pareja, amigos o entre jefe y empleado. Además, en una familia disfuncional, “el proceso de negación o falta de reconocimiento de las propias emociones queda instalada en los niños desde los siete años de edad. Desde ahí comienza a desconectarse de su ser, a tener la duda permanente sobre su sentir”, expone la psicóloga Cristy Aguilar.

Además quien es controlado también somete a alguien más. Esta relación malsana tiene fundamento en que “el ser humano tiene un gran vacío existencial y quiere llenarlo con personas”. El individuo tiene ausencia de cariño, aceptación y necesita que alguien disipe todo esto, además de su soledad; por lo tanto buscan la manera de obtenerlo afuera y no dentro de sí mismos. Aunque esto, no se da de una manera premeditada o consciente, sólo que la mente humana tiende a controlar para obtener los resultados que necesita.


Cambiando al mundo

Así, cuando una persona “entrega todo” y no le corresponden, se siente desilusionada y cuestiona al otro. Entonces, dice Aguilar, “te estoy haciendo responsable de mi felicidad, te estoy atrapando y sometiendo. Cuando el ser humano da demasiado es porque necesita recibir eso mismo”, sin confundirlo con generosidad, ya que crean expectativas, es decir, esperar algo o mucho y al no recibirlo se convertirá en frustración.

“Los amigos, la pareja, los hermanos son un plus de la vida, pero ellos no son responsables del bienestar de los otros. Los demás no reaccionan como a nosotros nos convendría o nos gustaría”. Entonces los individuos van acumulando frustraciones todo el tiempo, a la vez que siguen intentando cambiar la manera de pensar o de actuar de sus allegados para su propio beneficio; cree que moldeando a los demás su estado de ánimo será óptimo. Son personas muy inseguras y necesitadas de personas fuertes a su alrededor. Sin embargo, Aguilar revira que “ninguna emoción, positiva o negativa, es causada por las otras personas o situaciones”.

Estas expectativas o desilusiones anticipadas tienen mayor impacto entre las mujeres porque son más afectivas. Esperar al hombre perfecto, una relación inigualable, hijos modelo, etcétera, son aspiraciones derivadas del desconocimiento de sí mismas. “Si no sé quién soy, tampoco hacia dónde voy y mucho menos qué quiero”, acota Aguilar.

Las relaciones se evidencian como dependientes cuando las emociones propias son satisfechas o alteradas por otras personas. Entonces uno de los dos necesita de la aprobación del otro y “renuncia a su ser para hacer lo que el otro quiere, pero a su vez éste igualmente le exigirá más cosas”, dice la psicóloga. Por tanto parecería un juego de estira y afloje. Así, en una relación en la que existe agresión física, por ejemplo, es una de las muchas permisiones con tal de que el otro no le abandone.

Las adicciones incluyen, según los cuadros aprobados por la Organización Mundial de la Salud además de fármacos y químicos, también las conductas y personas. Entonces, ésta igualmente tiene las características de la enfermedad adictiva, es incurable, progresiva y mortal. Asimismo, puede pasarse de una adicción a otra o tener dos al mismo tiempo.

La negación de esta alteración emocional y la justificación son evidentes durante la inestabilidad. Actuar con la intención de mejorar o ayudar al otro argumentando que lo hace “por su bien”, es claro ejemplo. En ese sentido, Cristy Aguilar, dice que en cada ser humano debe existir un “egoísmo sano”. Lo cual significa aceptar que su actuar es producto de su propia decisión, “lo hice porque lo creí correcto. Pues tengo el derecho de ver al mundo desde mi percepción, más no de creerme centro del universo”. Por tanto estos, juzgados a veces como egoístas, son sanos y maduros pues toman decisiones responsablemente.

Estrategas amorosos

Alguien que no es capaz de conocer sus debilidades y aciertos emocionales difícilmente podrá entablar una relación amorosa satisfactoria. Igualmente tratará de cambiar las actitudes de su pareja. Sin embargo, sostiene la psicóloga Aguilar, “las relaciones amorosas son lazos de amor en la libertad y un acto de voluntad”.

Cuando el miedo al abandono está presente en una relación, las acciones se enfocan, sobre todo, a crear situaciones para que el otro se quede. “Son los mejores estrategas”. Nuevamente aparece la “creencia” de que haciendo ciertas cosas perdurará la relación, ahí inicia la manipulación, el moldeamiento del otro. Pero la doctora Aguilar explica que “bajo ese pensamiento comienza el problema, porque el otro va a amar hasta que quiera. Entonces cuando existe libertad es muy probablemente que la pareja permanezca por gusto, más no por chantaje”.

“Amar es darle felicidad al otro sin esperar nada a cambio, porque yo ya tengo mi propia felicidad”. Entonces cuando se está satisfecho con sus logros y plenamente consciente del sentido de su vida sabrá reconocer al tipo de personas con las que sí puede relacionar satisfactoriamente.

Cuando una mujer espera a su príncipe azul o al conocer a alguien lo idealiza, sólo hace el listado de características que llenarán esa parte que le falta. Ella comienza a exigirle al hombre las virtudes atribuidas. Pero se debe amar a la pareja por lo que es, no por lo que se quiera que sea”. Aquella idea de la “mala suerte en el amor” no existe. Cada quién escoge, en todo caso, relacionarse con otro que tenga el mismo problema.

También existe una explicación fisiológica de la adicción, ya que el miedo, la ansiedad y otras, provoca una estimulación de adrenalina para después ganar endorfina. Los drogadictos, alcohólicos y otros dependientes igualmente buscan, mediante esos elementos, obtener dichas sustancias.

Tocar fondo

Una vez que se creció en una familia disfuncional, el panorama podría tornarse desalentador pues parece no haber más alternativa. Al mismo tiempo que su calidad de vida se va mermando. La única forma de encontrar una solución es pediendo ayuda. “Así como los alcohólicos o drogadictos llegan a una situación insostenible por su adicción, de igual manera los dependientes ya no pueden controlar más su condición”.

Dado que la mente está estructurada para controlarlo todo a través del raciocinio, las emociones, de igual forma, sufren esta disposición. Por ello, la autora de La ironía del ser humano, Cristy Aguilar, indica que además de la Medicina y la Psicología, también la espiritualidad, entendida como la aceptación de la existencia de un poder superior al ser humano capaz de ayudarle; sin necesidad de conceptuarlo como Dios, sino como cualquier instrumento de apoyo y podría ser grupos de ayuda, la naturaleza o simplemente “una energía más fuerte”.

La terapia espiritual no tiene una fecha de nacimiento pero tomó especial importancia con Alcohólicos Anónimos (AA) y la propagación de la Logoterapia, o teoría de sentido, de Victor Frankl.

En su libro, la psicóloga, explica las herramientas para desprenderse de la adicción: aceptar la realidad tal cual es, lo cual significa que “el individuo no es encargado de cambiar destinos, personas o creencias ajenas, pues no es responsable de las circunstancias (…) sólo es el receptor de los efectos fuera de su control”. Porque las personas ni sucesos ocurren según los propios intereses. La reacción frente a situaciones difíciles o dolorosas y positivas, dependen de la actitud con la que se reciban.

Ésta es fundamental, por tanto, si los pensamientos pertenecen al área espiritual y los sentimientos a la emocional, cada quien escoge sus ideas para obtener el sentimiento que desee, “también escojo mi respuesta emocional y sigo siendo responsable de la manera en que enfrento la realidad”. Por ello es que al culpar a los demás, genera una tranquilidad momentánea.

La segunda se remite a la fe para creer que toda circunstancia tiene sentido. Es decir enfrentar todas las situaciones, por extremas que parezcan, para concretar esa “misión” o alcanzar “el ser que queremos ser”, es decir la “auto-realización”.

Valor para cambiar es el tercer recurso. Es, explica el texto, el más difícil de realizar ya que es el propio individuo quien opone resistencias porque “nos acostumbramos a nuestras limitaciones”. Sobre todo por miedo, donde las constantes son: el pretexto de no poder (no puedo porque soy menos inteligente, viejo, mujer, etcétera) y pensamientos trágicos e irreales (¿y si me engaña?, ¿y si me despiden?). Atreverse a decir no cuando lo dicta la conciencia aunque se renuncie a ser aceptado por los demás.

La última es aprender a ser libre, capaz de oponerse a cualquier condicionamiento. Con ella reconocerá la libertad para: ser, amar, dar, aceptar, disfrutar, sentir y todas aquellas que requieren sólo de decisión propia.

En las relaciones dependientes existe un aniquilamiento emocional desde el comienzo, por ello las cadenas psicológicas son difíciles de romper. No obstante, pedir ayuda al igual que los alcohólicos, drogadictos, comedores compulsivos, y otros adictos, será el primer paso importante. Además el hombre debe reconocerse como un ser particular que vive circunstancias en las que necesita adaptarse y responder de acuerdo a su propia percepción.



Recuadros:

La doctora Cristy Aguilar explica que la familia de un alcohólico esta mayormente propensa a la disfunción. Además de que la enfermedad es heredada por costumbre y genética, el cien por ciento de los hijos de alcohólicos tienen problemas de personalidad debido a la inestable situación, pero afecta a todos los miembros del núcleo familiar.
La pareja del alcohólico se relacionó con éste porque tenía desde antes un problema emocional. Luego de la complicación de la enfermedad, el no bebedor su vuelve resentido e iracundo por no controlar el alcoholismo de su pareja; la angustia, el miedo provocan neurosis, frustración e ira que repercutirá, también, en los hijos.
Existen tres variantes de personalidad de los descendientes: el responsable, quien se encarga de hacer las labores del alcohólico, regularmente trabaja a temprana edad; el adaptado, pretende pasar desapercibido, siendo sólo espectador, no tiene una personalidad propia pues actúa en función de no salir lastimado; el conciliador generalmente niega sus emociones, trata de hacerse cargo de el sentir de los demás y el conflictivo, siempre es rebelde ante todas las circunstancias.
Una vez que esos niños se vuelven adultos adquirirán otras características como la rigidez, inestabilidad, culpabilidad y violencia, respectivamente. Además es muy probable que escojan como pareja a un alcohólico o neurótico dado sus problemas emocionales.


Numeralia

Consumo Hombres Mujeres
% %

Alcohol 76.9 44.7

Tabaco 42.9 16. 3

Drogas (consumo en los 2 0.1
últimos 30 días)


De 1.3 millones de hogares:

99 por ciento sufrió maltrato emocional
16 por ciento intimidación
11 por ciento violencia física
1 por ciento violencia sexual

1 comentario:

ROBERTO VARGAS LARRAÑAGA dijo...

HOLA NAYELI, VERDADERAMENTE ESTE ARTICULO QUE PUBLICAS EN TU BLOG HABLA DE UNA PERSONA REALMENTE ......MMMM COMO TE LO DIGO...... PENSANTE , PRACTICAMENTE ME VI IDENTIFICADO CON EL, YO ESTUVE CASADO 8 MESES PERO ENTRE LOS TRAUMAS DE MI EX ESPOSA Y LOS PROPIOS, TODO SE FUE AL DIABLO, SI TIENES RAZON AL AFIRMAR QUE SOY REVENTADO PERO ESTO NO ES MAS QUE EL RESULTADO DE UNA LIBERTAD OPRIMIDA DURANTE 8 LARGOS MESES , SIN EMBARGO NO LO CATOLOGO COMO LA EXCUSA PARA CONVERTIRLO TODO EN LIBERTINAJE..... CDT ..... COMO TE VA EN OAXACA.... HAS VENIDO ALGUNA VEZ AL CERVANTINO, ESPERO QUE SI PORQUE AHORA MAS QUE NUNCA SE HA PURIFICADO CON LAS ACCIONES QUE IMPLEMENTO NUESTRO GOBIERNO.... NOS CONVERTIMOS DE UNA MEGA CANTINA, A LA CUNA MEXICANA DE LAS ARTES , OCTUBRE CON OCTUBRE DISFRUTAMOS DE EVENTOS DE CALIDAD MUNDIAL ARTISTICA COMO EXISTEN POCOS EN EL PAIS.
ME DESPIDO DE TI NO SIN ANTES DECIRTE GRACIAS POR TU COMENTARIO Y ESTAMOS EN CONTACTO!!!