miércoles, mayo 31, 2006

Ego-blogs

Hace tiempo leí esto en El País y conservé la página. Hasta ahora que ordené mi lugar, lo transcribí. Es interesante.


Juan Cueto

‘Ego-blogs’ de amor

Si los famosos marcianos verdes que nos observan leyeran los blogs del planeta, y seguramente es lo único que les interesa y divierte en estos momentos, llegarían a la conclusión de que los terrícolas estamos enamorados. O para ponernos más trascendentes a pesar del calendario: cuento los historiadores del futuro analicen los documentos escritos que registra este principio de milenio, y no van a tener más remedio que desempolvar las bitácoras de la web que ahora mismo se reproducen y circulan masivamente por el globo, porque ya es un dato irrefutable que la humanidad nunca ha escrito tanto y tan frenéticamente de sí misma, no van a tener más remedio que olvidarse de las bibliotecas y las hemerotecas y rescatar en sus excavaciones arqueológicas todos los discos duros de las computadores portátiles para desempolvar los miles de millones de ego-documentos (os eruditos de la historiografía lo pronuncian así) escritos en todas las lenguas del planeta.

Y lo que académicos grises de la uni desenterrarán en los cookies de las PC les dejará igual de pasmados que a los mundanos marcianos verdes. Nuestros antepasados (nosotros) eran unos grafómanos de mucho cuidado, como jamás ocurrió en la Historia aunque escribían con faltas de ortografía, algunas muy graciosas y vanguardistas, y tenían muchas ganas de ligar. Así hablarán los discos duros.
Si la Historia nace con la escritura y solamente trata de lo escrito, y en esto todos podemos estar de acuerdo, entonces resulta que las pantallas portátiles de principio de milenio registran gracias a los blogs la más impresionante cantidad de escritura generada por el hombre. Es así y punto y seguido, porque las bitácoras no descansan ni en invierno ni en agosto, sobre todo lo que llamo los ego blogs amorosos. Porque los grafittis de esta era, con ser una escritura mural y callejera de primer orden documental.

Pero resulta que la mayor parte de los ego-documentos de los discos duros del planeta Tierra tratan de cosas blandas, generalmente del amor, el ligue y sus derivados. Son fragmentos del discurso amoroso, como le hubiera gustado verificar a Roland Barthes.

(…) Cada vez hay más ego-blogs que, como los viejos diarios íntimos con cerradura adolescente del siglo pasado, y del anterior, escriben a pecho descubierto de sus intimidades sentimentales, sus odios y pasiones amorosas, que pasan de cualquier referencia política venga de donde venga, se engolfan con la libido, trafican con el yo para excitar el yo del otr@, y venden descaradamente su propia mercancía, acosan y son acosados, son radicalmente autobiógrafos y sólo ponen a parir a los profesores del cole y a sus padres.

Los marcianos y los historiadores hace ya tiempo que han decidido que los ego-documentos son tan importantes para analizarnos como el resto de la producción mayúscula escrita por el hombre, incluidas las crónicas de batallas y los líos de las noveles.

El País
17 agosto 2005

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