martes, junio 06, 2006
ser o no ser
Nuevamente estoy en la disyuntiva. Siempre supe que quería servir a los demás. No como trabajadora social, psicóloga o cualquier otra profesión —porque a final de cuentas cualquier profesión debiera servir para servir—. Estaba convencida de que el periodismo sería el puente idóneo. Ahora no lo se, y tal vez lo peor es que ni siquiera estoy completamente dentro de la dinámica periodística.
Ayer recibí la segunda llamada acerca de un reportaje en la revista sobre hidroponia (técnica de siembra en medio inerte). A la señora Ma. Elena le interesó mucho y quería intentar la técnica. Le parecía bastante bueno que cada quien pudiera sembrar hasta en la azotea. Me sentí feliz porque de acuerdo a las personas que entrevisté, la hidroponía tiene muchas ventajas, pero la única desventaja es que no es difundida. Entonces quiere decir que, tal vez, puse un granito de arena para que la gente la conozca. La atribución de los medios a esa desventaja es que no les parece interesante y menos para un diario de circulación nacional, aun cuando represente una interesante solución para los problemas de los campesinos y de agua que vive el planeta(lo bueno es que aquí, el tema, entró muy bien para la sección) . (Como decía Memo, mi ex maestro de teatro, si de los 100 espectadores que tenemos en una función logramos hacer reflexionar sólo a uno, el cometido está hecho). Algo así me gusta pensar cuando escribo.
La diferencia es que los medios son una empresa que sirve y le sirve a grupos de poder más que a los lectores y la sociedad. He escuchado a mucha gente decir que no le gusta escuchar ni ver noticieros o leer el periódico porque siempre son malas noticias que desalientan a seguir en este mundo que lo pintan como cloaca. Tal vez sea cierto, lo admito. Pero, creo, lo malo de las notas es que, generalmente, entre más fuerte sea el madrazo y más ampula genere será mejor. Pero ese mejor significa que los otros medios citen la noticia y poner en jaque al personaje, pero… y la gente? No pensaron en dar la nota por mejorar las condiciones de los ciudadanos afectados, tan es así, que después se olvidan de ellos. Será la misma inercia de los medios?
El otro día recordaba a Romina Perea, una señora que había sido deportada de Estados Unidos y separada de su marido cuando pretendía legalizar su situación en aquel país. Estaba desesperada, pidiendo a las autoridades abogara por su caso y el de otra veintena de personas en la misma situación. Parte de su relato, hecho en una conferencia de prensa, me conmovió y me motivó para escribirlo, pero obviamente como nota del día no servía. Escribí una reportaje-crónica, y ha sido de los trabajos que más me han gustado después de releerlos. Ahora que está el debate de las leyes migratorias, me acordé de ella. Le habrá servido contarle a una extraña todo lo que su familia pasaba? Alguien lo habrá leído, y conmovido como a mí, para hacer algo?
Esa sería la verdadera labor social, no es cierto? Hacer algo por mejorar las condiciones de los que no tienen micrófonos como los otros que citan a conferencias de prensa y tienen toda la atención.
Me felicitaron por ese texto, pero… y? no supe que pasó con la verdadera interesada.
Y eso me he preguntado acerca de muchos casos. Así es el periodismo? A los medios y periodistas realmente les interesa el bienestar social, realmente trabajan por ello o sólo por quién da más duro los golpes? Denunciar a los corruptos es muy bueno, pero lo mejor sería que siempre fuese con la intención de cambiar el ambiente que destruye a la sociedad, no para obtener más poder. En este país el periodismo será como del que me enamoré cuando leía a Kapuscinsky o García Márquez? Y, podré ser algún día una buena periodista, o mejor busco trabajo en una empresa equis?
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