Nayeli Roldán
En México hay 11 mil 64 casos de cáncer de mama. Una nueva técnica contra este mal, desarrollada por un mexicano y basada en el análisis genético, abre la posibilidad de pronosticar la reacción del tumor antes de recibir algún tipo de fármaco. Esto significa implementar tratamientos "a la medida", para cada paciente. Así, se apuesta que en un plazo de diez años más de investigación, la neoplasia estará curada.
Actualmente la neoplasia (tumor) se define por su aspecto morfológico en el microscopio (Histopatología), las diferencias morfológicas encontradas son utilizadas para delimitar las categorías de los tumores al igual que algunos biomarcadores simples y es así que se pueden decidir, en parte, muchos tratamientos. Sin embargo, especialistas señalan que la morfología no es suficiente para definir un tumor en cuanto a su respuesta a la terapia, mientras que la genética es más precisa. Y si bien esto era sabido desde hace tiempo, no se tenían los avances en biología molecular y tecnológicos como ahora.
El doctor Vicente Valero, de origen mexicano, trabaja en el M. D. Anderson de Houston, Texas, desarrollando investigaciones sobre cáncer de mama. Una de ellas, representa una gran evolución para la neoplasia, el análisis del perfil genético de los tumores. Con ello pueden "identificarse ciertas firmas genéticas", para saber "quién va a responder a un determinado tratamiento". Además también se consigue identificar si el paciente "tiene un pronóstico más pobre, o con tendencia a recaer", explica el doctor.
Genética, base del tratamiento
La resistencia o sensibilidad del tumor para algunos tratamientos está determinado por el carácter genético o genómico del tumor. El doctor Horacio Astudillo de la Vega, investigador del Centro Médico Nacional, quien colabora con el equipo del doctor Valero en el M. D. Anderson, explica que con la genética puede observarse la estructura o secuencia del gen, mientras que la genómica estudia la expresión del comportamiento de los genes en un contexto global.
Así, con una muestra, pequeña, de hasta mil células, se determina que "las modificaciones en los patrones genómicos varían entre el tumor de cada persona", esto es lo que marca la diferencia para el resultado de un tratamiento, es decir, algunos pacientes responden bien a un esquema farmacológico y otros no.
El Dr. Astudillo comenta que el estándar para atacar el cáncer en el mundo es dar a la paciente un tratamiento y esperar a que responda, "si no, se intenta otro esquema y si no, se prueba un tercero", pero durante este tiempo de intentos fallidos el tumor puede seguir desarrollándose e invadiendo a la paciente, provocándole hasta la muerte.
La farmacogenómica precisamente trata de evitar los intentos fallidos y "hacer como un traje a la medida" en el tratamiento del tumor. "Esto va a optimizar que la paciente tenga un procedimiento efectivo, en un solo tiempo y con los mejores resultados".
El análisis genómico se puede hacer en cualquier etapa del cáncer, pero lo ideal sería antes de recibir cualquier tipo de tratamiento farmacológico, es decir, el tumor debe ser virgen a los fármacos, "cuando las células tumorales no han sido retadas a ningún químico", porque cuando son sometidas a un estrés químico desarrollan sistemas de defensa, proceso denominado como quimioresistencia tumoral.
"Encontrarle el traje a la medida a una célula que todavía no conoce lo que es un tratamiento farmacológico resultaría mucho más atractivo", explica el investigador Astudillo. Además otra ventaja sería aplicarlo en etapas intermedias o tempranas de cáncer, pues entre más avanzado este, más compromete la integridad del paciente, "el deterioro físico es mayor y evidentemente la respuesta hacia la curación pueda ser más lenta o difícil".
El proceso
La farmacogenómica, puede predecir cuál medicamento será el adecuado para curar a un paciente. El doctor Astudillo hace una analogía con el proceso de antibiograma, "cuando hay una infección en las amígdalas —garganta— muy persistente, puede hacerse un cultivo de la bacteria", luego se le agregan distintos antibióticos, la bacteria sensible a un antibiótico en particular no va a crecer, mientras la que no es sensible crecerá de manera normal, así se determina que fármaco curará al paciente de infección bacteriana.
En el caso genético, se toma también una muestra del tumor, pero ésta es depositada en el pequeño orificio de un biochip, elaborado gracias a la microelectrónica, desechable y con un valor aproximado de 550 dólares.
En este procedimiento no se agregan antibióticos sino "evaluamos 11 mil genes humanos" —en un futuro se espera que sólo sean algunos cientos—, que posteriormente pasan por máquinas que sirven como sistema de lavado, escáner o lectores y luego con un software especializado se determina el comportamiento de los genes del tumor.
"De los 11 mil genes observamos cuáles y cuántos están apagados y encendidos, eso nos da una frecuencia, como si fuera una melodía, con base en ello, se correlaciona con la sensibilidad del tumor a un esquema del tratamiento".
Así, se obtiene un patrón de expresión de esos genes que define la respuesta al tratamiento, "será el que caracterizaremos para determinar con qué esquema se va a curar la paciente", expresa Astudillo de la Vega, ganador de Best Poster Award 2004 durante el último ESMO Congreso realizado en la ciudad de Viena Austria.
Sin embargo como el centro médico no tiene la infraestructura requerida para realizar este tipo de análisis, ya que por el momento sólo se tienen biochips, Astudillo funge como enlace con el M. D. Anderson, y viaja a Houston constantemente, para el análisis con la maquinaria especializada. El estudio depende en gran medida de Estados Unidos, por tal motivo sería imposible atender, desde esta perspectiva, todos los casos de cáncer en México con esta tecnología.
Desarrollo en México
En la genética de poblaciones hay diferencias por razas, grupos étnicos en inclusive por linajes familiares, lo que significa distintos aspectos funcionales de las células. Así cuando una mujer europea, americana o asiática desarrolla un tumor, aunque sea en la misma región del cuerpo, tendrán características genéticas diferentes.
Por lo tanto es de suma importancia establecer en la población mexicana este tipo de estudios, pues aún cuando en otras partes del mundo se lleven a cabo investigaciones y arrojen datos importantes "no vamos a poder traspolarlo a la genética de nuestra población", asegura Astudillo.
En ese intento de conocer los perfiles genómicos de mexicanas, 200 mujeres de distintas regiones de nuestro país fueron sometidas al análisis genómico —los primeros en México—, la expectativa es muy positiva y una vez establecido su tratamiento "a la medida", pasará de seis a ocho meses para corroborar su evolución.
Aunque el proceso de análisis genómico pudiera parecer sencillo, es necesario crear una infraestructura autosuficiente en México para aplicar este tipo de estudios a la población que lo demanda. Pudiera ser en menos de cinco años quizá, pero depende en mucho —como todo en este país— del los recursos, en este caso, en materia de salud.
Se necesita un capital de aproximadamente de 500 mil dólares para acceder a la tecnología necesaria que permita la instalación de un laboratorio de análisis genómicos y que atienda a parte de la población del centro médico; aunque lo ideal sería instalar varios laboratorios en México.
Tan sólo en el Centro Médico Nacional —institución que atiende a 50 millones de derecho-habientes de todo el país— se realizan alrededor de 600 quimioterapias a la semana, por tanto, los estudios genéticos requeridos sumarían una cantidad considerable, tomando en cuenta que en México sólo hay dos hospitales especializados en cáncer, uno es el Instituto Nacional de Cancerología de la Secretaría de Salud y el otro es el Hospital de oncología del Centro Médico Nacional, del IMSS.
Otro factor determinante sería el capital humano, porque hasta el momento en el IMSS sólo el Dr. Astudillo está enfocado en los estudios farmacogenómicos. En cuestión de costos, a largo plazo sería menor la inversión en este tipo de tratamiento que en los actuales, porque "hay pacientes que llegan a recibir hasta tres líneas de quimioterapia y no curarse", y tomando en cuenta que el precio de una quimioterapia muy sofisticada puede ser de hasta cuatro mil dólares mensuales, la opción de invertir en infraestructura para el análisis genético reduciría costos.
Astudillo de la Vega, considera que aún cuando se gastara dos o tres mil dólares mensuales, en el análisis genómico, en costos de salud de los pacientes sigue siendo mucho más benéfico. Porque actualmente durante la aplicación de los tratamientos, la garantía es que sólo el 10 por ciento de los enfermos responderá a los fármacos aplicados, pero "los costos del 90 por ciento restante los tiene que absorber la institución, por eso se le está apostando mucho a esta tecnología".
"Pero para obtener los beneficios necesarios, los administradores de la salud deben contemplar la importancia de la inversión en estos estudios y no esperar a que Estados Unidos investigue para luego capitalizar su conocimiento, porque sencillamente la genómica es diferente allá y aquí". Lo que EU está haciendo, es compartir la metodología validada para el estudio.
En la República Mexicana son 17 centros de tratamiento oncológico involucrados en el desarrollo del estudio genómico propuesto por el grupo de especialistas en Oncología Médica y Oncología Molecular, comprometidos no sólo con la investigación sino con la lucha para obtener mayores recursos.
Por el momento, comenta el maestro y póximo a titularse como doctor en la especialidad en Biomedicina Molecular, Astudillo de la Vega, "tenemos ya algunos apoyos de la industria muy generosos, como el de Ely Lilly (empresa farmacéutica) y del de del propio instituto (IMSS) además del esfuerzo combinado de las áreas de investigación clínica y molecular. Esa conjunción es la que ha sido un detonante para zanjar este tipo de estudios", el primero realizando en toda Latinoamérica.
En resumen, además de la tecnología, traducida en infraestructura, se necesitan más doctores interesados en este estudio, para no depender del país del norte. Y mientras esto no se logre, sería prácticamente imposible atender todas solicitudes de enfermos con cáncer.
El cáncer será curado
Con la investigación que se desarrolla en el centro médico de farmacogenómica se intenta definir esquemas de tratamiento de acuerdo a la genética y con una serie de combinaciones de medicamentos curar a los pacientes. En una década, se tendrá la información suficiente de los genes en relación a los fármacos. La técnica apuesta a ser una gran herramienta de diagnóstico y de tratamiento.
El análisis genómico puede ser aplicado a todas las manifestaciones de cáncer, es decir, en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, se ha priorizado la investigación en cáncer de mama porque está en franco aumento en nuestro país y afecta a las mujeres en etapas productivas y lo que es peor "cuando, algunas veces, la mujer es el sostén económico o pilar de la familia", comenta Astudillo de la Vega.
"No es ninguna novedad que en menos de diez años el cáncer estará curado", pero tampoco se puede ignorar el costo económico que debe saldarse. No hay ninguna garantía que la seguridad social, con los demás problemas que enfrenta, pueda y quiera apostarle a este tipo de tratamientos. Las autoridades tendrán que sopesar la inversión y las ganancias. "En el balance ganan ellos y obviamente gana el más importante: el paciente". Es una tecnología que promete mucho.
Más investigaciones
Con el análisis genético se han detectado cánceres inusuales. El doctor Valero explica que en Sinaloa, tres mujeres desarrollaron un tumor debido a un gen relacionado con el cáncer de mama hereditario. Son mujeres de 35 años que tienen neoplasia por la herencia de su papá, no de la madre. Además en esas familias no sólo las hermanas podrán tener riesgo de desarrollar cáncer, sino los demás miembros también. Éste tipo de cáncer es inusual porque sólo el cinco u ocho por ciento de la población puede presentarlo.
También puede determinarse la posibilidad del paciente de recaer y con el análisis de genes se comienzan a distinguir varios tipos de tumores que se denominan fatales o criminales, que representan uno o tres por ciento de la población porque muestran una citología rara.
El doctor Vicente Valero, es especialista en Oncología Médica y Hematología, además del estudio de análisis genético, en el M. D. Anderson, también ha desarrollado investigaciones del ganglio centinela. Lo cual significa hacer una operación para extirpar el tumor pero sin ser radical.
"Conservar la mama es importante para la mujer", menciona. La cirugía llamada del ganglio centinela no mutila el pecho de la mujer y "hecha por gente entrenada en ésta técnica, puede disminuir los efectos secundarios asociados con la cirugía radical". Dicha operación se realiza en la axila, el primer lugar donde el cáncer manifiesta su agresividad, evitando eliminar todos los ganglios indispensables para conservar la mama.
Recuadros
El cáncer en cifras:
Mas de 7 millones de personas en el mundo mueren de cáncer cada año
Se prevé que en los próximos 15 años la cifra aumente a 14 millones.
La tasa de incidencia en México, en los tipos de cáncer con mas afectación , lo colocan por debajo de Canadá y Estados Unidos.
En nuestro país, la tasa de incidencia en cáncer de mama es de 26.4 (11 mil 64 casos) y de 29.5 (12 mil 516 casos) de cáncer cervico uterino.
(Reporte Globocan 2002, de la Organización Mundial de la Salud).
lunes, agosto 29, 2005
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