De un tiempo acá me he sentido demasiado extraña. Creo q este año será de depres. Estoy perfectamente conciente que a veces hago una tormenta en un vaso con agua y tampoco me gustaría enfrentarme a situaciones que en verdad no tengan solución, pero últimamente he pensado que tal vez esto del periodismo no es para mí, o mejor dicho: yo no soy para el periodismo.
Lo peor es que crecí con ese sueño. Sin embargo, al enfrentarse con la vida real las cosas cambian de manera dramática. ¿Qué pasa cuándo el esquema se rompe? ¿Cuándo la torre se desmorona?
Algo que también me desmorona son las palabras de mi madre cuando me dice lo orgullosa que está de mí. Pero de qué ma?? no hay nada para sentir eso. Por desgracia no soy lo que te gustaría. Y también hay otras personas que confían en mí, eso me agobvia, neta. A veces quisiera parecerme al tipo que tu crees que soy...
¿Y entonces qué voy a hacer? esa es la pregunta qué ronda mi cabeza en los últimos días. Afortunadamente tengo muchas cosas por qué agradecer pero también tengo un vacío enorme; un vacío que tiene que ver sobre todo con mi vida profesional, esa que creía estaría siempre en pie.
Estaba convencida de que era muy buena para esto; me apasionaba la sola idea de estar en una redacción. Ahora no estoy nada segura que en verdad tenga talento.
Pero lo peor del caso es que no sé para qué tenga talento...
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