Ese olor...
He acostumbrado aspirar aromas frescos, de esos que te transporta al bosque. Ahora mi nariz reconoce y se alimenta de una delicadeza dulce.
Sí, tan dulce que en otro momento me hubiera provocado cualquier cosa menos gozo.
El aire se ha encargado de acercarme la alegría cuando respiro cerca.
Por primera vez noté la importancia de cada sentido. Mis manos recuerdan su espalda y mi nariz su olor... un dulce olor a ti.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario