martes, noviembre 22, 2005

Del Seguro Social y otros demonios


Nuevamente no me recibió el doctor: llegué tarde. ¿¿¿¿¿Por qué soy pobre!!!!! Si hay algo que odio es la burocracia y en los hospitales para pobres insisten en esa materia. Qué no ven que aquí no cabe esa peste social? Se trata de vidas humanas. De personas con excasisisisisisisismos recursos y que los tratan como si les dieran limosnas.
Tal vez sea cierto que los médicos deben dejar de ser sensibles en algún momento o de lo contrario terminarían con las entrañas destrozadas. Y supongo que algunos tendrán mayor consideración que otros por sus pacientes, pero a veces me dan la impresión de que los doctores tratan a las personas como si fueran las actas del abogado o la máquina de escribir de un periodista. Cuando un abogado se equivoca tal vez no puede sacar de la cárcel a su cliente; cuando un periodista se equivoca, puede causarle daño a la vida de una persona; pero cuando un médico se equivoca puede arruinar o hasta quitarle la vida a su paciente.
Después de escuchar el relato de Isabel, pensé en que afortunadamente no intenté seguir el “supuesto sueño”, de casi todos los niños a los ocho años: ser doctora. Qué responsabilidad.
Gracias al cielo sólo he estado en un hospital cuando visité a Emmanuel y ahora que intento saber que tan mal están mis quistes, pero esos lugares me deprimen enormemente. Ese olor, el frío que cala los huesos, el ambiente de dolor, los sueros, las gestos de los convalecientes, la indiferencia de médicos y enfermeras… la desolación. Hasta escalofríos tengo de recordar.
Sólo espero que mi pequeño problema no pase a mayores. Nooooooo cuchillo noooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!

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