lunes, noviembre 07, 2005

Los que se van, los que quedan...



Ayer Bat se quedó en mi casa, como en los viejos tiempos. Vimos la película de la graduación, a la que por supuesto no fue, y creo que tal vez se arrepintió. Yo no dejo de sentir cierta nostalgia porque no estuvimos juntos en un momento que pudo haber sido tan especial. (Por supuesto que no olvido la fiesta de los pobres jajajajaja, pero HUBIERA sido padre que también estuviera con el resto de los tetos.

Platicamos hasta las cinco de la mañana, creo. Recordamos muchas cosas: los viajes, las borracheras, los ligues, desamores —con la respectiva esperanza de que un día le hiciera caso “C” y que yo regresara con Oscar. ¡¡¡¡¡Errorrrrrrrrr!!!!!!!— Hicimos terna para todo. Volvimos a reírnos de cada uno de nuestros osos. Teníamos mucho sueño y hablábamos como en estado papal pero no queríamos terminar con esos gratos recuerdos. Si uno se quedaba callado, el otro pensaba en otra situación que contar. Así la pasamos un par de horas hasta que el sueño simplemente nos venció.

Pienso mucho en las personas que se van y las que se quedan. Habían algunas que supuse, siempre estarían y otras que sin pensarlo se han quedado. Es parte del aprendizaje, no es cierto?

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