jueves, abril 27, 2006
Candidatos presidenciales: espejismo, incredulidad e incongruencia
La mujer de César no sólo debe ser honesta, sino tiene que parecerlo”, dijo Julio César. Eso es lo que hoy en día podría resumir el significado de imagen pública, su manejo es referente obligado de los políticos para transmitir y exaltar sus cualidades. Sin embargo, los candidatos presidenciales están muy lejos de lograr estos objetivos, dice el especialista en imagen pública Víctor Gordoa
Nayeli Roldán
En spots televisivos, Andrés Manuel López Obrador luce un traje oscuro y elegante, aunque su lema sea “primero los pobres”. Con esa vestimenta, el aspirante presidencial de la Alianza por el Bien de Todos, quiere proyectar una imagen de seguridad para quienes no han sido su electorado focal. Mientras que Roberto Madrazo y Felipe Calderón, optaron por no usar traje en sus anuncios, sino camisas; el primero de color rojo y segundo de colores claros. La intención es mostrarse sin solemnidades, cercanos al pueblo.
Esto es un canal cruzado de comunicación no verbal: el que es menos popular entre “los ricos”, se muestra formal; los menos identificados con “los pobres”, usan vestimenta casual.
Sin embargo, el atuendo de los candidatos para presentarse, repetidas veces en televisión, ante los electores es sólo una parte del todo; porque la imagen pública comprende cualquier gesto o manifestación, símbolos usados y acciones en el ámbito público o privado.
¿La imagen de Andrés Manuel López Obrador, Felipe Calderón y Roberto Madrazo ha sido manejada correctamente?
Hace mucho tiempo que no presenciaba un proceso electoral de tan bajo nivel. El mensaje memorable de las tres campañas, de acuerdo a la opinión pública y las investigaciones, es ¡Cállate chachalaca! Qué vergüenza que nadie sea capaz de recordar qué es lo que están ofreciendo los candidatos y, lo más importante, cómo van a hacerlo. Esa es la pregunta que la gente está esperando encontrar, con respuestas claras.
¿Qué diferencia hay entre el cállate chachalaca y las víboras prietas, tepocatas, labestida, mariquita…?
Fox inauguró la era de la chabacanería en el poder. A partir de ahí, ya podemos esperar cualquier bajeza, tanto en el tratamiento de las figuras políticas, como de la ciudadanía.
La imagen pública es el resultado de las acciones y ninguno de los tres candidatos ha tenido un descenso de aceptación significativo a pesar de enfrentar situaciones desfavorables ¿Son indestructibles o sólo han afrontado bien los escándalos?
La imagen es relativa y dinámica. Relativa porque debe estar basada en la esencia, el objetivo que se desea lograr y las necesidades de la audiencia. Es un juego en el que se debe emitir la imagen correcta, que se ajuste a estos tres factores. Es dinámica porque se construye la percepción con base en estímulos verbales y no verbales que absorbe un receptor; si los estímulos varían, también varía la percepción. Además, si la esencia va evolucionando y las necesidades de la audiencia van cambiando, también la imagen se tiene que ir ajustando.
En el caso de los tres candidatos, creo que la visión se ha estrechado mucho. Por un lado está un candidato que ya se considera ganador, y que alguna vez se consideró indestructible, y por otra parte dos contendientes empeñados en hacerle el caldo más gordo. Es increíble cuánto dinero han gastado poniendo a AMLO como protagonista. El tiempo está pasando y aún no vemos propuestas claras.
¿Qué tanto puede beneficiar o perjudicar esa extrema seguridad que parece soberbia al creerse ya presidente?
López Obrador ya reconoció que fue un error decirle al presidente “Cállate chachalaca”, eso a la gente no le gustó. Es por eso que ofreció una tregua unilateral de silencio hacia la figura presidencial. Decidió cambiar de estrategia porque no es tonto. López Obrador es fuerte mientras tenga la fuerza opositora que es precisamente la que lo engrandece. En cuanto el no tenga ataques, pierde el discurso. Su discurso es estarse defendiendo de los ataques y estar exhibiendo a sus opositores como arquitectos de ‘complós’ y eso es lo que le permite ejercer la gran habilidad que tiene para zafarse de las situaciones escandalosas y comprometedoras en que lo han metido sus propios colaboradores. Con este panorama podemos ver que la oposición hace más grande al puntero.
¿Por qué los otros candidatos insisten en la línea de ataques, dándole mayor protagonismo a AMLO?
Porque seguramente algún estratega debió haber recomendado la guerra sucia. No es nuevo. Ha sido usado en campañas internacionales muchas veces, como la de Bush padre. Sin embargo, el plazo se termina para saber qué construirían tanto Felipe como Roberto. A López Obrador le conviene rehuir la confrontación de un debate y le conviene que le sigan creando spots atacándolo. Además el mexicano es diferente al gringo. El mexicano cuando ve que a su gallo lo atacan lo apoya más y las ofensas y verdades a medias que se le están esgrimiendo se le resbalan. Al mexicano le encanta tirarse para que lo levanten.
¿La gente ve a AMLO como un líder mesiánico?
La gente que lo sigue es porque tienen algo que perder. Cualquier cosa, por más pequeña que sea. Tienen miedo que alguien se las pudiera quitar a través de impuestos locos. Los pobres son el grupo objetivo de López Obrador y si gana la presidencia serán ellos los que lo hayan encumbrado. México es un país huevón, y no hay nada más bonito que te digan que te van a dar sin tener que hacer algo a cambio.
Maquiavelo escribió que aquel que engaña, tendrá siempre a quien engañar, ¿se aplica en este caso?
Maquiavelo debe estudiarse en el contexto en el siglo en el que vivió. En ese entonces no existían los medios de comunicación como existen ahora, ni las técnicas sofisticadas para investigar, divulgar. Es por eso que a la gente es cada vez más difícil engañarla. Sin embargo, cuando te prometen que te van a dar sin tener que trabajar, se produce en quién no tiene algo que perder un espejismo muy atractivo. El único problema es que trate de hacerlo realidad a costa de los que tienen algo que perder.
¿En el sentido de que la esencia es lo más importante de la persona, qué tanto le afectó a Felipe Calderón decir que no había sido sincero durante parte de su campaña?
¡Gravísimo error! Inconcebible desde el punto de vista estratégico de la imagen pública. Era patente que después de un magnífico trabajo hecho para ganar la candidatura panista, algo pasó que la campaña para la presidencia empezó muy floja. De hecho se llegó a la incongruencia de adoptar como lema ‘Pasión por México’ y la pasión no estaba por ningún lado, y la gente percibe la incoherencia. Calderón decidió cambiarse de caballo a la mitad del río, y todos los vaqueros saben que eso es muy peligroso.
Roberto Madrazo tiene una campaña en la que trata de proyectarse como un hombre de familia, disciplinado, solidario, pero ¿el manejo de la imagen puede contrarrestar lo que la gente percibe ya de él?
Cuando la percepción está arraigada es muy difícil modificarla. Se puede, pero va a tomar más tiempo, más dinero y más esfuerzo. Roberto Madrazo está permeado de la imagen del PRI y podrá decir misa o podrá mostrarse como él quiera, pero la gente no le está creyendo. Los únicos que le creen son los priístas duros, los demás no. En ese sentido la campaña que sacó Elba Esther Gordillo ha sido la más atinada: ¿Tú le crees a Madrazo? Yo tampoco. Porque tenían perfectamente detectada la falta de credibilidad al interior del PRI.
¿Madrazo es clara muestra de que con tácticas políticas se puede alcanzar el poder más no la gloria?
México es un país carente de líderes, por eso la gente prefiere construirlos de barro aunque la televisión se las lleve en el torrente del consumismo de la imagen pública. Por más que se busque, no aparece en el horizonte el líder que pudiera ser seguido con el corazón, no por obligación o acarreo.
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